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miércoles, 4 de noviembre de 2020

Capitulo 16 - Intercambio de pieles

Al día siguiente Shanon McFlair estaba esperando en la plaza del pueblo, mirando su reloj, había llegado cinco minutos antes de la hora.
Bradley llegó en punto y se sentó junto a ella en el banco.


- ¿Quieres que te enseñe como es mi día a día o prefieres empezar tu?


- Empieza tu.


- Está bien.


Ella se levantó y comenzó a caminar mientras Brad le seguía. 


- Todos los sábados doy un paseo por la tarde y saludo a la gente del pueblo. ¡Buenos días señor Holligan! ¡Buenos días señora Steele! ¡Hola, Jay!



Cada dos por tres saludaba a alguien, no solo le saludaban de vuelta sino que también se paraban un rato a hablar con ella. Parecía que todo el mundo la quería y eso en cierto modo estaba deprimiendo a Bradley, que se quedaba en silencio y recibía miradas esquivas y extrañas.
Entraron en la bolera, allí estaban las amigas de Shanon, Catylin y Jessie, sentadas en una mesa con un refresco.



- Lo primero que tienes que tener en cuenta para parecerte a mi es que tienes que sonreír mucho.




Se puso de puntillas y a duras penas le logró estirar la sonrisa.



- Así estás mejor- dijo mientras se acercaba a saludar a sus amigas.



- ¿Podemos hablar contigo Shanon? - preguntó Catylin- En privado.



- Si, claro.


-  ¡Estás hablando con Brad! 


- ¿Qué pasa?


- Es un poco raro y da un poco de miedo.


- ¡Que cosas tenéis! - exclamó Shanon riendo- ¡Sabéis que estoy con él por la tarea!


- Háblale de mí, sabes que Frank es su hermano.


- ¡Jessie, Dios mío!


- ¿Qué? Tu ya has tenido novio, incluso lo has hecho, a ti te da igual.


- No es verdad, yo no lo he hecho con nadie ¿Quién os lo ha dicho?


Bradley le tocó el brazo por detrás.


- ¿Habéis acabado?


- Si, hemos acabado, juguemos a los bolos.


Comenzaron a jugar, Jessie, Catilyn y Shanon formaban equipo y jugaban a los bolos todos los sábados, tenían incluso una chaqueta rosa satinada que hoy llevaban puesta para distinguirse y jugar contra otros chicos del pueblos. En la espalda tenían bordados sus nombres.
Bradley estaba perdiendo contra Shanon, no conseguía ni un solo pleno, la bola torcía su trayectoria y los esquivaba.


- ¡Diantres! - exclamó al ver en la pantalla que había perdido - ¡Maldito juego!


- ¡Cálmate es solo un juego, lo importante no es ganar!- le consoló Shanon- hay que saber aceptar la derrota y decir "buen juego chicos, lo importante es participar"


Aquella positividad irradiante le agobiaba, casi le resultaba repugnante, radioactiva.


- Buen juego, chicas- dijo relajándose y dándoles la mano.


Tras eso se despidieron de Catylin y Jessie y se fueron a tomar un helado al Devenson's Burger. 


- Mi helado favorito es el de vainilla, te invito a uno. 


- La vainilla me da asco, la hacen con castóreo. 


- ¿Qué es eso?


- El culo de los castores.


- Oh, vaya... Que gran dato - dijo riendo y soltando de golpe la cuchara- bueno, nunca sabrás si te gusta hasta que lo pruebes.


- Que tiene de bueno algo que sale del ojete de un bicho que come madera.


- No puedes ser así, tienes que disfrutar de las cosas, todo tiene su parte buena. Estas siendo muy pesimista.



Bradley probó el helado, realmente no estaba mal, de hecho el sabor era agradable.


- No está tan malo.


- No creo que salga del culo de los castores, quiero decir, existe la flor de vainilla.


- Es un aditivo que tiene olor y sabor a vainilla, los castores segregan una cosa rara por ahí.


- Suficiente, prefiero pensar que no es cierto.


- Si lo es, he visto como lo hacen.


- Me da igual, no quiero saber algo así- le corto.



Bradley se terminó el helado por educación y ambos se fueron a casa de Shanon.


- ¿Puedo arreglarte el pelo?- preguntó mientras ambos se sentaban en la cama.


- Está bien así.


- Tienes que meterte en mi piel, la caracterización es importante.


- Está bien, pero ten cuidado.


- Solo te voy a poner las puntas cuadradas y a plancharte el pelo.



Cogió las tijeras y le igualó todo el pelo, después le pasó la plancha cepillando los enredos que tenía.



- Yo también tengo el pelo muy fino- comentó deshaciendo un enredo.



Bradley apretó los ojos del dolor, los tirones eran muy fuertes.


- Voy a buscarte algo de ropa de mi padre, si vas a hacer de mi no puedes ir asi.



Shanon se fue un momento y regresó con varias perchas con camisas que extendió sobre la cama.



- ¿Cuál te gusta más?- preguntó ella.



- ¿Cuál llevarías tú si fueses un chico?


- La amarilla y la rosa están bien, seguramente alguna de esas dos. ¿Quieres que te traiga una chaqueta y unos pantalones?


- Si.



Trajo una cazadora azul y unos pantalones vaqueros. Bradley se probó la ropa, salió del baño y se dejó ver.


- Estás muy guapo- le elogió.


Él se veía como una especie de payaso, realmente se sentía tan ridículo que no podía ocultar ese sentimiento en su rostro.


- Gracias.


- Tendrás que llevarlo al instituto este lunes, no te olvides ¿Qué quieres que hagamos ahora?


- No lo sé.


- Podríamos hablar para conocernos mejor pero sé que no hablas mucho. 


- No pasa nada, hablemos, lo intentaré, no quiero suspender este curso.


- ¿Qué pelis te gustan? A mí me gustan las películas de navidad, porque siempre tienen finales felices. También me gustan las películas de amor.


- No veo mucho la tele, nunca estoy en casa. 


- ¿Te gustan las películas de Navidad o las de amor?


- No, porque esas cosas no pasan en la vida real, solo en las películas.


- Pero es muy bonito y alegre, además claro que puede pasar.


- No suele ocurrir.


- Pero puede hacerlo, piensa que todo puede pasar en cualquier momento. 


- No he dicho que no pueda pasar, solo que no es lo típico que nos pasaría a ti o a mí.


- Eres muy pesimista, si piensas que algo pasará es mucho más probable que suceda.


- La probabilidad no funciona así, al menos no es así como lo explico el profesor de mates.



La madre de Shanon apareció allí con una sonrisa.



- ¿Este es el chico que se va a quedar a dormir mañana?- preguntó.


- ¿A dormir? 


- ¡Lo siento, no te lo dije!- exclamó Shanon- ¡Para ser un McFlair tienes que vivir en la casa McFlair!


Bradley suspiró, seguro que era mejor estar en su casa aguantando a su padre soltar mil maldiciones, a Gregory sin aparecer, Glanch roncando y Frank siendo pesado a todas horas.



- Supongo que tú tienes que dormir en mi casa.


- Claro, habla con tu padre y le preguntas, no creo que haya ningún problema.


Después lo pensó mejor, se dio cuenta de que su casa no era lugar para ella. Le iba a tocar cargar con todo el panorama familiar actual que era peor de lo que acostumbraba a ser.


- Está bien, pero a lo mejor no es muy buena idea.


- ¡Es una gran idea, créeme! ¡Es más, para hacer mejor el trabajo todavía me quedo también al siguiente día!


- ¿Estas segura de eso? Tu familia y la mía son demasiado...Distintas. Quizás no te gustará mucho estar con ellos.


- Sabes que a mí me gusta todo ¡Será divertido!


- Bueno, tengo que irme a casa a hacer unas cosas. Se lo diré a mi padre.


- Está bien, ¿Mañana quedamos a la misma hora y en el mismo lugar?


- Claro. Hasta luego.


- ¡Adiós! - dijo la señora McFlair - ¡No cojas frío!


Bradley llegó a casa, eran más o menos las 6, recogió los huevos del gallinero y los puso en la cocina. Fue a llevar agua y comida a los cerdos y ordenó el cobertizo.
A la hora de cenar la mesa seguía silenciosa como siempre, con una tensión adicional que te creaba un nudo en la garganta al comer.  


- Papá, mañana y pasado mañana tengo que dormir en casa de los McFlair. 


- ¿Y eso por qué?


- Es un trabajo de valores éticos, Shanon tiene que dormir aquí y pasar tiempo con mi familia.


- ¿Aquí? No, no y no. ¿Y donde va a dormir? ¿Sacamos a Francine de su cuarto para meter a una extraña y a ella la dejamos con tu primo?


- ¿Que pasa conmigo?- preguntó Glanch.


- ¿Que no pasa contigo? ¡Y ya te he dicho que te cortes esos flequillos! ¡En mi casa no vas a llevar esos pelos! ¡Pareces un perro!


- Bark-bark- ladro Frank.


- ¡No ladres en la mesa, Frank! La mesa es para las personas, no para los animales, como empieces con las tonterías te dejo sin almuerzo.
 

- Papá, es importante, tengo que aprobar este curso para no repetir otra vez y estoy intentando esforzarme.


- ¿Tu esforzándote? Voy a dejar que se quede porque aún así vas a desaprovechar la oportunidad y tirar los estudios por la borda, que al menos no me puedas echar la culpa. 


Me marche a casa de Megan, para ver si estaban haciendo el trabajo. Estaban tumbados sobre la cama, vestidos uno como el otro.


- ¿Cuánto tiempo tengo que dejarme esta cosa en la cabeza?- preguntó Jason refiriéndose a los rulos.


- Toda la noche si quieres tener ondas en el pelo mañana. Cuando nos levantemos te pongo el spray.


- Que bien que a tu madre no le importa que duerma en tu casa.


- Dice que los maricas son los únicos tíos que no te parten el corazón y se largan con otra zorra por sus tetas.


Jason pensó si debería reírse pero creía que tener padres divorciados sería un tanto jodido, no se imaginaba en esa situación y el contexto no lo hacia mejor. La madre de Megan tenía un carácter fuerte, sin embargo el divorcio le había dejado un gran vacío, además de un fuerte estigma. Se limito a no responder a eso.

- ¿Y como sabe que soy marica?- preguntó.

- Antes me ha dicho que hablas como una chica.

- ¿Tú crees? ¿Y cuál es la diferencia?

- Eres demasiado listo para ser un chico, no es como hablas, son tus sentimientos.

- Entonces es sentir como una chica.

- Si, algo así, es difícil de explicar ¿Estás al tanto de los chismes del insti?- le preguntó Megan- no es como que esté pendiente pero es imposible no enterarse y más en mi clase.


- No mucho, era August quién estaba más atento, ya no tengo con quien compartir de lo que me entero.


- Los chicos del A y el B están haciendo una lista sobre que chicas están más buenas del instituto ¿Te lo puedes creer? 


- Viven en el Paleolítico, ni siquiera me sorprende de esos cavernícolas.


- Adivina quién la ha hecho.


- ¿Frank?


- Bingo, Frank Cooperson.


- ¿Y por qué? ¿Cuál es el fin?


- No lo sé, pero espero no estar en los puestos más bajos, me haría sentir horrible. No es que necesite la aprobación de los chicos pero... 


- Lo entiendo, lo que no entiendo es porque hacen esas listas.


- No lo se, pero también me he enterado que las chicas van a hacer una lista pero con los chicos.


Jason tragó saliva y se borro su sonrisa, si estaba en los puestos más bajos también caería en una espiral.


- ¿Sabes quién está la primera en la lista de los chicos?

- No lo sé, solo tengo entendido que Brittany Hoffferman es la primera en la lista de las chicas y me veo venir que por mi fama estaré en los 5 primeros puestos.



- ¿Qué pasó exactamente entre tú y Jeffrey?


- Este verano estaba en la fiesta de Jay, Jeffrey intentó besarse conmigo pero me negué. Le dijo a todos que había sido al revés. Todo llegó a oídos de Todd y se lo terminó contando a Frank, para entonces ya lo habíamos hecho y él ya me había dejado pero también le contó a Todos que nos acostamos. Se ponía que era un secreto, pero cuando se extendió el rumor algunos empezaron a inventarse que también lo había hecho con ellos. 


- ¿Con Frank? ¿Por qué Frank?


- Porque me gustaba en aquel entonces, antes de que todo se jodiese y me diera cuenta de que este pueblo es una mierda.


- ¿Es verdad que los Cooperson la tienen gigante?


- ¡No, dios! ¡Son exageradísimos! Era grande pero no lo que se dice gigante. ¿Qué pasó realmente entre Jeffrey y tú? Se que lo que se dice es mentira.


- Es mejor dejarlo a un lado por ahora.


- ¿Entonces es cierto?


- No, no es cierto, solo es mejor dejarlo a un lado ¿De que vas a disfrazarte este Halloween?- cambio de tema.


- Yo voy a ir de bruja, por las quemas de brujas.


- Yo iré de David Bowie.


- ¿A ti también te gusta Bowie?- le choco los nudillos- nuestros disfraces serán los mejores te lo aseguro.


Fui también a casa de Britts para ver cómo iba todo con Jack.

- ¿Por qué gritan tanto?- preguntó Jack.

- Se estarán peleando- contestó Britts cerrando la puerta para que no se escuchasen los gritos y encendiendo el tocadiscos.

- ¿Es por ti?

- Que va, se odian a muerte, hacen eso todos los días. Pero no les hagas caso, vamos a buscarte ropa.


- No lo sé...- le dijo a Britts desnudándose mientras ella rebuscaba en el armario.


- Será solo por un día, pasas el mal trago y te llevas la nota. 


- ¿Tengo que quitarme las vendas del pecho?- preguntó Jack.


- Piensa que yo no las llevaría, pero no tienes nada que ocultar.


- ¿Qué tienes que me pueda quedar bien?


- Toda mi ropa te está, puedes elegir lo que quieras.


- ¿Que te pondrías tu este lunes si tuvieses que llevar tu propia ropa?


- Esto - dijo cogiendo un corset negro, una minifalda vaquera con un cinturón y medias de red rasgadas.


- ¿No es demasiado?

Britts se encogió de hombros.

- Yo siempre voy así.


Jack reflexionó, aquello era lo que tenía que hacer en los concursos de belleza. Tenía que fingir que era Honey Molly ¿Realmente quería volver a fingir que era otra chica una vez más? 


- Tengo una peluca rubia en casa, puedo utilizarla para parecerme más a ti- dijo Jack.


- ¿Qué número tienes?- preguntó Britts- Quiero saber si te van estas botas altas con todo eso.


- Un 38.


- Bien, tenemos el mismo número. Pruébatelo todo, yo voy a ponerme tu ropa.


Ambos se vistieron y se miraron al espejo. Jack sintió ver a Honey Molly en el reflejo, vestida con el traje de su próximo espectáculo, un mono ceñido con la bandera Americana y una coleta alta rubia, con una cinta roja de lentejuelas.


- ¿Qué pasa?- preguntó Britts.


- Nada, me he acordado de una cosa.


- Te ves muy bien, va a ser muy gracioso fingir que soy tu.


- Si, claro- en su tono se ocultaba la realidad de que no deseaba hacer aquello.


- Te queda hasta mejor que a mí, estas genial.


- Gracias- dijo Jack cruzando los brazos para ocultar el escote.


Llegó el día siguiente. Shanon y Bradley volvieron a encontrarse en el mismo lugar y a la misma hora.


- Buenos días, hoy es el día de Bradley- dijo soplando un matasuegras.


- ¿Siempre llevas esa cosa en el bolsillo?- preguntó Bradley.


- Solo a veces para dar emoción a las situaciones. ¿Bueno que es lo primero que vamos a hacer hoy?


- Ven conmigo- dijo dirigiéndola al Sunroad Market. 


Ambos entraron y Bradley se metió dos botellas de cerveza bajo la chaqueta y una lata en los pantalones.


- Coge dos de estas- susurró metiendo dos botellas más por el hueco de la cazadora de ella.


- Bradley- le susurró agarrándole, para acercarlo a ella- esta cadena de supermercados es de mi padre, no puedo robarle a mi padre 


- Ya pero Bradley Cooperson si puede- contestó guardándose una barrita de chocolate en el bolsillo- esa cámara de ahí no funciona, está apagada, no ve una mierda.


- ¡Suelta eso, me vas a meter en un lío!- exclamo en voz baja.


- Bradley es el que se mete en un lío.


Se acercaron ambos a la caja, Jason tenía turno de tarde. 


- ¿Qué os cobro?- preguntó cínicamente.


- Estos caramelos- dijo Bradley cogiendo una caja de un expositor.


 Jason les cobró y les preguntó si querían una bolsa, sin notar el bulto de las botellas bajo la ropa.


Bradley agarró el brazo de ella y ambos salieron corriendo a toda prisa.


- ¡Mira lo que me has hecho hacer, yo soy una persona civilizada! ¡Escúchame y deja de caminar! 


Él continuó caminando.


- Tenemos que devolver esto ¿A donde estamos yendo?


- Al desguace de coches.


- ¡No, de ningún modo! ¡No podemos entrar ahí! ¡Está vallado y esta prohibido entrar!


- La valla se puede trepar.


Llegaron al desguace y él saltó la valla, ella esperaba al otro lado.


- No voy a subir por ahí, me niego a seguirte en otra fechoría más.

Bradley se dio media vuelta y continuó caminando, ella no quería quedarse sola y tuvo que saltar forzosamente la valla y correr tras él.


- ¡Espérame!- le gritó desde lejos, tratando de alcanzarle, fatigada.


Entonces vio a los Fumigadores y la cosa para ella solo podía ir a peor.


- Hola- saludó con una sonrisa forzada agitando su mano.


- ¿Que hace ella aquí?- preguntó Bast.


- Estoy haciendo el trabajo de clase con ella.


- ¿Enserio? ¿Vas a hacer ese trabajo de pringadillos? ¿De repente eres empollón, Bradley?- preguntó Alexander riendo.


- Si, quiero aprobar el curso.


Todos continuaron riéndose de él.


- Tengo que enseñarle lo que hago durante el día, gilipollas.


- Empezemos entonces- dijo Andrew agarrando un tubo de escape- ¿Te gustan los bolos, no? Esto es como los bolos, pero a lo grande y sin zapatos ridículos.


Lanzó el tubo como un boomerang y dio directo contra el cristal de un coche haciéndolo añicos.


- ¡Pleno!- gritó Alexander.


- ¿Traéis la cerveza?- preguntó Bast.


- Hora de el desayuno en La tumba de los pájaros- comento Andrew abriendo su botella.


- ¿Que es eso?- se preguntó Shanon


- Nuestro club especial, el caserón al lado del río.


Shanon caminó con ellos, al ver todo el techo lleno de vigas rotas, las pintadas, y el pájaro muerto que acaba de pisar entendió que las cosas desde ese momento solo podía ir todo a peor. 


- Parece que ya has entendido el nombre- dijo Andrew en un tono burlón.


Shanon trató de limpiarse el zapato como pudo.


- ¿Quién quiere ir al vertedero a buscar un futbolín?- preguntó Bast sacando cigarrillos para todos de la caja que había comprado Bradley.


- ¡Desde luego yo no!- exclamó molesta saliendo de allí para irse.


- ¿Se puede saber a dónde vas?- preguntó Bradley indignado- no ha pasado ni una hora, yo estuve contigo hasta las seis y porque tuve que irme para hacer cosas en la granja, si no fuese por eso habría estado todo el día.


- No te ofendas Bradley, creía que el día que atropellasteis a mi perro era una mierda pero este es aún peor. Todo es deprimente, lleno de suciedad, basura y miseria y no lo aguanto ni un minuto más.


- ¡Bravo! ¿Qué esperabas de un pueblo que se llama alcantarilla? Que bien que lo hayas descubierto tu solita. Vamos, regresa con tu familia a tu burbuja de felicidad mientras el resto del pueblo seguimos nadando entre la porquería, porque eso es lo que hacemos los que no somos tu.


Shanon comenzó a llorar y a irse, mientras seguía caminando Bradley le seguía echando cosas en cara.


- Yo no me quejé ni una sola vez ayer e hice todo lo que tú consideras divertido y tú has estado quejándote todo el tiempo.


- ¡Porque me has hecho robar a mi padre! 


- ¡Tu padre tiene dinero! ¡Yo no tengo dinero! ¿Sabes lo que tengo que hacer para conseguir lo que vale esa botella? Claro que no lo sabes...


- Déjame en paz, solo quiero irme a casa.


- ¡Pues esta noche duermes en la mía!


- ¡Muy bien, será genial! 


- ¡Hasta luego, que te diviertas! ¡Seguro que es divertidísimo!



Shanon se marchó corriendo, desapareciendo entre los árboles.



- Te has portado como un capullo- le dijo Andrew- hasta a mí me ha dejado mal sabor de boca.


- Lo que le he dicho es verdad.


- ¡No hace falta decir la verdad todo el tiempo, eso ha sido muy feo! 


- Ve a buscarla, no creo que se sepa el camino- le recomendó Aleksander- cada vez anochece más pronto.


Bradley corrió en su busca, ella ya llevaba un rato pérdida y se había tropezado muchas veces porque había tomado el camino equivocado. Al final ambos se encontraron.


- Te acompañaré a mi casa, vamos.


- Déjame, puedo ir sola.


- No te sabes el camino.


- Lo encontraré.


- Déjame que te acompañe, anochece pronto y mi casa está muy lejos de aquí.



Ella le dio una bofetada en la cara y lo mandó a la mierda.


- No tienes ni idea de quien soy, todo el mundo tiene problemas Bradley, que no lo esté dejando ver cada vez que hablo es distinto. No quiero pensar en lo mal que están las cosas todo el tiempo, eso no significa que no sepa que lo están, solo quiero disfrutar de lo poco que puedo. Estás triste siempre, ni siquiera lo intentas, es tu culpa estar así Bradley. Yo lo intento.


- Siento haberte tratado como una mierda. Tu tampoco sabes quién soy. No puedes estar juzgándome por no estar sonriendo todo el rato, a la gente a veces no le apetece sonreír porque la situación es una puta mierda y no quieren echar la vista a otro lado o hacer oídos sordos. No puedes obligar a la gente a ser feliz, ser feliz no es un deber o algo así. ¿Crees que porque pareces feliz automáticamente lo estás? Si estuvieses feliz no tendrías que estar sonriendo y cambiando de tema cuando algo no te gusta. No es que no quieras pensar en lo malo, huyes, lo escondes y esperas a que desaparezca aunque siga ahí.

- Vale, acepto tus disculpas

- ¿Por qué no reaccionas así cuando sueles estar enfadada? Me refiero dando una torta y dejando de sonreír en lugar de dejar pasar la mierda.

- Es complicado.

Ambos continuaron caminando.

- ¿Nunca nadie te pregunta por qué no hablas?

- Los Cooperson no hablamos mucho.

- ¿Por qué?

- Para no hablar de más y terminar diciendo gilipolleces, como ahora.

- Tu hermano Francis no es muy callado.

- En casa si lo es, pero si es cierto que habla más que todos nosotros juntos. Ya que estamos con el tema de mi casa, es mejor que duermas en la mía mañana.

- ¿Por qué?

- Porque mi padre no quiere que te quedes dos días- mintió.

- Vale, entonces mañana será.

La acompañó hasta casa e hizo el recorrido hasta la suya a pie.
Al llegar la cena estaba recién puesta sobre la mesa.

-¿Donde está la chica?- preguntó su padre.

Francis cruzó los cubiertos sobre la mesa.

- Se encuentra mal, vendrá mañana- dijo Bradley.

- ¿Y tu no puedes llamar antes para que tu madre y tu hermana no se maten preparando la casa? Seguro que lleva mala todo el día. Podrías haber avisado.

- Se ha puesto mala hace un rato.

- ¡Habríamos puesto otra cena, esta es la cena para las visitas, hemos gastado la comida buena para mañana! ¿Crees que me llueve el puto dinero? La cena lleva hecha desde hace una hora, solo con eso hubiese servido. ¡Venga, siéntate!

- Podéis guardarle mi plato para mañana.

- ¡Muy inteligente Bradley, dando comida recalentada a las visitas! ¡Cómete eso o te lo haré comer!

Comenzó a comer con desgana envuelto por aquel silencio que siempre reinaba en la granja. Al cabo de unas horas amaneció y llegó el día.
Shanon peinó su cabello haciendo una coleta dejando dos mechones, se puso una falda vaquera, rompió sus medias, cogió unos tirantes, una camisa a cuadros de su padre y una chaqueta vaquera. Por último pintó sus labios de rojo y mientras se ataba los cordones mirándose al espejo.
Llegó al instituto y las miradas de sorpresa no faltaron, aquel día el instituto tenía un aspecto de lo más curioso, las personalidades de la gente estaban invertidas y se hacía muy extraño ver a personas interpretando a otras.
Pensaba usar ese día para decirle a todos lo que tenía que decir, sin limitaciones, aprovechando que solo por ese día, era Bradley Cooperson, que acababa de llegar con la ropa del padre de Shanon, sonriendo y con una actitud amable que producía en él un poco de miedo.
Jason y Megan ya llevaban un rato apoyado en la pared del pasillo. Se habían intercambio sus nombres por Mag y Jessie respectivamente.


- ¡Ojalá fuese así todos los días, me gusta más la Shanon que dice todo lo que piensa! - comentó Megan entre risas.

 Britts y Jack acababan de entrar por la puerta acaparando todas las miradas.


- ¿Quién es esa?- preguntó Megan.


- Es Jack, bueno hoy es Britts- contestó Jason bajando sus gafas de sol blancas redondas e intercambiandolas por las gafas rojas en forma de corazón de Megan.


- Es super guay ¿Sois amigos?


- Si, supongo. Estaba en el hospital, cuando fuiste.


- ¿De qué os conocéis? No la recuerdo, te juro que no le he visto en mi vida.


- He llegado al instituto este año, te caería bien, está en mi clase.


- ¡Como molas!- le gritó Meg.


- ¡Gracias!- exclamó Jack al pasar por delante.



Francis se interpuso en el camino de Britts.


- ¿Te has pensado ya con quién vas a ir al baile de otoño?- preguntó Francis.


- ¿Me ves pensando en chicos?


Francis soltó una risilla nerviosa, después cayó en la cuenta de que a juzgar por su ropa estaba interpretando el papel de alguien y aquello que había dicho correspondía a lo que diría otra persona.
Se percató rápidamente de quien le acompañaba y la cara le cambió al instante.


- Entiendo, ¿Estas haciendo de Britts verdad y ella está haciendo de ti?

- Exactamente.

- ¿Y que diría Britts a salir hoy juntos después del instituto? 

Britts le susurró al oído y Jack se rió tapándose la boca.

- Britts diría que puede salir sola, ahora si nos disculpas...

Francis se apartó y les dejó paso, mordiéndose el labio como hacía con cada derrota.
Todd y otros chicos de su clase empezaron a llegar recién bajados del bus escolar.

- ¿Habéis visto las tetas de la nueva?- preguntó Jay.

- Si, vaya ubres- contestó Todd riendo y haciendo ese sonido de cerdo que hacía siempre que se reía.

- Se merece un número uno en la lista- comentó otro de ellos- quitad a Britts del primer puesto.

Frank tachó a Britts y la colocó en el segundo puesto, dando la asquerosa lista por terminada y fue a enseñarla a los chicos de las otras clases 
Jack se sentía muy observado y eso le estaba haciendo sentirse incómodo.

- ¿Por qué todo el mundo me mira? - le pregunto a Britts- No me quitan los ojos de encima y no paran de comentar.

- Si te digo la verdad no tengo ni la menor idea, a mi tampoco paran de mirarme.


El timbre sonó y todos se fueron a clase. Nada más empezar el profesor le hizo levantarse a Jack.

- Jacqueline Stevens en pie- dijo en tono seco.

El obedeció y se levantó ante las miradas de toda la clase.

- Esa vestimenta incumple todos los códigos de vestimenta de este instituto, hombros descubiertos, escote, minifalda...Ve a objetos perdidos a que te den algo para cambiarte.

Toda la clase se comenzó a reír.

- Britts lleva ropa así todos los días y nadie le obliga a cambiarse, me he vestido así para nuestro proyecto de valores éticos.

- Pues los valores éticos de éste instituto dicen que tu cuerpo puede resultar distractorio para tus compañeros y te rogamos que por respeto a los chicos de esta clase te cambies.

Se puso rojo de la rabia y se marchó de clase dando un portazo. En objetos perdidos le dieron un jersey Navideño tan hortera que casi se diría que se lo habían dejado a propósito. Tenía luces que se encendían como si fuese en árbol de Navidad, era de un verde apagado y picaba tanto que te dejaba ronchas en la piel. Si todo eso parecía poco se lo habían prestado a otro alumno al que le estaba pequeño y estaba reventado por las axilas.
Regresó a clases y se sentó, sus compañeros volvieron a reírse y el profesor les mandó a callar. No paraba de rascarse porque el jersey le estaba creando rojeces en el cuello.

- ¿Quieres que te dejé mi chaqueta?- preguntó Jay.

- Si, gracias- contestó Jack aliviado de poder quitarse al fin el jersey.

- He visto que tienes pegatinas de coches en el archivador ¿Te gustan los coches? 

- Si...

- No sé si te lo habrán dicho, pero se hacer acrobacias con la moto, me llaman El cometa Halley. En las fiestas del pueblo hago un espectáculo impresionante, doy vueltas en una jaula redonda y salto por el interior de una anilla en llamas. Eres nueva aquí, así que supongo que no lo habrás visto aún. ¿Te gustaría ver cómo lo hago esta tarde?

- Claro que sí, sería genial, aunque tengo que ir esta noche al parque de atracciones abandonado.

- Cuando puedas- le dijo.

- ¡Silencio por ahí atrás!- dijo el profesor.

Llegó la hora del recreo y Jack se sentó con Britts y Francine como siempre. Jason y Meg, por otro lado, se sentaron juntos a hablar.
Montgomery apareció en busca, como no, de Jack.

- ¿Quieres venirte con nosotros a los baños abandonados? - preguntó con un tono amable, casi confiable.

- ¿Para qué?

- Los profes nunca van a vigilar y algunos nos reunimos ahí.

- Vale.

- Sígueme.

Jack aceptó y se fue con él. Se sentaron en el suelo, todo estaba oscuro y la naturaleza había recobrado aquel espacio, las enredaderas entraban por los antiguos ventanales rotos a pedradas y hierba crecía entre las juntas de los azulejos, los pájaros anidaban en el techo y las cisternas.

- ¿Cómo te llamas?- preguntó Montgomery.

- Hoy soy Britts- dijo Jack dando una calada al cigarro que le estaban ofreciendo.

- ¿Como quieres que te llame cuando no te toque ser Britts?

- Jack

- ¿Te gusta, Jackie?

- Marea un poco, pero está bien ¿Que tabaco es este?

- ¿Está tarde vas a la carrera de coches del pueblo?

- ¿Hay una carrera de coches?

- Si, el alcalde ha dado permiso este año para hacerla siempre que no haya destrozos como los años anteriores y yo voy a volver a participar. El primero en dar una vuelta completa al pueblo y llegar antes al inicio gana.

- Mola.

- Mi coche está tuneado, seguro que gano esta vez.

- ¿Eso puede hacerse? 

- No es trampa si nadie lo sabe. Puedes subirte conmigo, a no ser que te marees con mucha velocidad.

- ¿Eso se puede hacer?

- No lo sé, si los otros lo hacen se supone que sí. Piénsatelo y dime si quieres.

- Claro que quiero.

- La carrera será a las cinco, empieza delante de la plaza del pueblo.

- Vale, puede que llegue un poco tarde, McKinney me invitó a su casa a ver sus espectáculo de motos.

- Es mi hermano, así que eso no será un problema. Voy a estar en casa hasta un poco antes de las cinco, si quieres puedo llevarte y que no tengas que ir caminando.

- Vale, me parece bien.

Continuaron fumando y riendo hasta que regresaron a clases. A la salida Jack se montó en el coche de Montgomery. Era un Dodge Charger morado metalizado.
Tenía el techo blanco, dos rayas sobre el capó, un alerón atrás y estaba tuneado también por dentro.
El motor sonaba como si fuese un fórmula 1 dando vueltas a toda velocidad por una pista, de hecho cogía tanta velocidad que al coger las curvas, por el calor dejaba llamaradas de fuego por donde habían pasado las llantas si derrapaba.
Todo el mundo estaba mirando a Jack otra vez, no sabía si era por lo mismo que antes o por estar subiéndose al coche de Montgomery.
Finalmente arrancó, Jack miró hacia atrás, a la plaza de aparcamiento que tenía escrito su nombre con graffiti.
Volvió a mirar hacia delante, a los dados de peluche rosas que colgaban del espejo retrovisor chocando entre sí y a la muñeca hawaiana en el salpicadero, que movía las caderas de un lado al otro.
Llegaron a casa de Montgomery, allí ya había más gente que acababa de llegar, por lo visto iban a hacer una especie de quedada antes de la carrera.
Liam estaba esperando a Jackie en la puerta del instituto, preocupado al ver que todos se estaban yendo y no estaba por ningún le preguntó a Francis.

- ¿Has visto a mi hermana por algún lado?

  - Descríbela.

  - Tiene ojos azules, la cara llena de cicatrices. Es más o menos bajita y tiene el pelo moreno muy corto, como un chico, aunque hoy estaba haciendo un trabajo.

  - ¿Jackie? Se ha largado a casa de los McKinney, la vi subirse al coche de Montgomery- preguntó Francis- ¡No me puedo creer que sea tu hermana! Si fuera la mía, cuidaría de que no se fuese con él.

  - Bueno, de hecho no lo es, no compartimos ni padre ni madre. ¿Qué quieres decir?

  - No es por nada personal, lo digo porque se ha ido con Montgomery, ese tío acaba de salir del correccional.

  - ¿Es peligroso?

  - Supongo que no.

  - ¿Entonces por qué estuvo en un correccional?

  - No lo sé, pero yo no lo dejaría acercarse a mi hermana a no ser que quisiera que la hicieran mujer está misma tarde. Seguro que se la está follando.

Liam cogió la bicicleta, pedaleando lo más rápido que pudo hasta a la casa de los McKinney. 
Jay mientras estaba protagonizando una de sus prácticas para el espectáculo de motos. Hacía el caballito, derrapando y haciendo piruetas con un circuito de rampas y obstáculos improvisado que tenían en el jardín trasero.
Todos aplaudieron al terminar y Jack se acercó a él a hablar en privado.

  - Como mola.

  - No tiene ni punto de comparación, tienes que verme en la feria del pueblo, eso sí mola, esto no es nada.

  - Me encantaría verlo.

Montgomery colocó su mano sobre el hombro de Jack.

 - Ven te voy a enseñar nuestro cuarto- le dijo apartándolo de Jay y la multitud que conversaban en el jardín.

 - Está bien- contestó Jack y se fue con él.

Entraron a la habitación, el encendió la luz y Jack observó a su alrededor boquiabierto. Miro al techo, no había lámpara, solo una bombilla colgando junto a una bandera americana. También había posters de coches, pilotos de Fórmula 1, motos y chicas en bikini.
Tenían una pared pintada de rojo, frente a la litera. Estaba repleta de matrículas de coches y posters, también había dos banderas de cuadros cruzadas.
Bajo todo esto un sillón fabricado con el asiento trasero y la parte delantera de un coche desguazado. Se sentaron ahí, Montgomery se levantó y trajo un bong que estaba sobre el escritorio.

  - ¿Quieres probarlo?

  - ¿Que es?- preguntó Jack confundido.

  - Es un bong, para fumar con María.

- ¿Y María dónde está?

- Que inocente eres, la María es una hierba.

  - ¿Cómo se fuma con eso?

  - Se pone el cannabis en la cazoleta, es esta boquilla pequeña. Tienes que acercar ahí el mechero y aspirar por la boquilla grande.

 Jack encendió el mechero y comenzó a aspirar con fuerza. Exhaló y disipó la gran nube de vapor de agua agitando su mano en el aire.

  - Que guay- comentó recostándose sobre el sofá.

  - ¿Te gusta nuestro cuarto?

  - Ojalá el mío fuese así, pero es una mierda. ¿Tus padres te dejan tener este cuarto?

  - No suelen estar, pero no creo que les importase. Cuando cumpla 18 ya me podré cuidar solo, realmente puedo hacer lo que me de la gana. Mi padre era piloto de carreras, seguro que hasta le gustaría. Ahora está trabajando lejos, hace tiempo que no lo veo. Aunque no creas que es tan guay, tengo que compartirlo.

  - ¿Qué le pasó?

  - Se estampó en una carrera, no tuvo muchas lesiones pero se retiró después de eso. A él le siguen gustando las carreras, pero no quiere que yo sea piloto. A mí me da igual, no me importa morirme en la pista.

 - A mi también me encantaría ser piloto, estoy deseando que llegue el año que viene para poder aprender a conducir. Me presentaré a la carrera el año que viene.


 Montgomery se echó a reír.

- ¿De que te ríes?

  - Serias la única chica piloto, la primera de hecho.

- ¿Y que? ¿Crees que no podría?

- No he dicho eso, solo que si necesitas a alguien que te enseñe me tienes a mí.


Jack también se rió aunque no entendía muy bien que tenía tanta gracia. 


 - ¿Te apetece ver otra cosa guay?

  - Vale, ¿Que es?

  - Mi nuevo radio cassette- dijo rebobinando una cinta y encendiendo la radio con ella dentro- ¿Te gusta Elvis?

  - No solo me gusta, me encanta.

  - Se de algo que también te puede gustar, levántate y ven aquí. 

Jack se levantó y se quedó frente a él observando cómo se quitaba la camiseta 

  - Mira, puedes ver mis tatuajes si quieres. 

Jack empezó a buscar tatuajes con la mirada, Montgomery le enseñó su mano, tenía unos ojos y unos labios para que pareciese que cuando la movía estaba hablando. En la axila tenía una mujer desnuda que abría y cerraba las piernas cada vez que levantaba el brazo y sostenía dos banderas de carreras en ambas manos.

  - Quiero tatuarme mi carro en la cintura, aún no tengo demasiados tatuajes pero sé que me haré muchos más.

  - Eres super guay. Quiero ser como tú y tatuarme todo el cuerpo.

  - Estos tatuajes los hago yo, puedo hacerte uno cuando quieras.

  - Mis padres me matan si me ven con uno.

  - No si no te lo ven, puedo hacerte lo que quieras. ¿Donde lo quieres?

  - No lo sé, ¿Donde es mejor que me lo haga?

  - Cerca del pecho te dolerá menos, también el los brazos, cerca de la muñeca y en las caderas, más o menos por aquí- le agarró las caderas y le arrimó hacia el.

Liam llegó y arrojó su bicicleta al suelo, la puerta estaba abierta de par en par. Todos habían entrado y ya no estaban en el jardín, sino formando una especie de reunión con música y comida en el salón.

  - ¿Donde está mi hermana?- preguntó en un tono amenazante avanzando en un ritmo rápido.

  - Está con Montgomery en el cuarto- contestó Jay.

  - ¿Le habéis dejado sola con él? Estuvo en un correccional.

Se abrió paso entre los presentes, acelerando aún más su paso y pateó la puerta de la habitación.
El golpe sonó con fuerza y tanto Jack como Montgomery se asustaron.

  - ¡Hijo de puta!- le gritó al verlo sin camiseta- ¡Qué le estás haciendo a mi hermana!

  - ¿Quién es este pirado?- preguntó Montgomery- ¿Es tu hermano como dice?

  - No, no lo es- contestó Jack cruzando los brazos- además ya se va porque nadie lo ha invitado y no puede meterse en la casa de la gente así.

  - Me voy pero tú vienes conmigo, tenía que acompañarte a casa, te has largado sin decir nada con este tío y he tenido que ir a buscarte. Mi padre me va a arrancar el pelo como vuelva sin ti y como volvamos nos va a caer igualmente la del pulpo.

  - ¿Te está molestando?- preguntó Montgomery.

  - Si, lo está haciendo- contestó Jack.

  - No sabes nada de este tío, acaba de salir de un correccional- le avisó Liam.

  - Si lo sabía me lo ha dicho él mismo.

  - Ven conmigo, tenemos que hablar en privado.

  - ¡Sigo aquí!- exclamó Montgomery molesto.

  - ¡Eres tú el que tienes envidia de mí Liam! ¡Eres tú el que no puedes soportar que me vaya bien ni una sola vez!
 
  - Este tío y todos los del instituto no son tus amigos y no les molas, solo quieren follar contigo, es como una apuesta conjunta de quien se queda contigo primero. ¿No has visto la lista?

  - Eso ni siquiera es cierto.

  - Claro que lo es, estoy intentando protegerte, sé cómo piensan los tíos. ¿Por qué te mentiría en una cosa así?

  - Porque estás enfadado con el mundo.

  - ¡No es verdad! Tienes que escucharme y venir conmigo.

  - Yo también se cómo piensan los tíos ¿Por qué no me daría cuenta?

  - Porque llevas desde los 7 años en un internado de monjas y no has salido hasta ahora y no tienes ni idea de cómo son los hombres. No sabes lo que es el sexo ni como funciona. ¡Diablos, no sabes ni que aspecto tiene una polla!

  - ¡Eres un capullo! ¿Para qué tienes que contar eso? - exclamó Montgomery furioso- No es una niña pequeña y tú no eres su padre, sabe decidir lo que quiere y si quiere hacerlo con alguien no es asunto tuyo, no es como si le fuese a obligar a hacer algo que no quiera si es eso lo que te preocupa ¡Lárgate de mi casa!
 
  - ¡Eso, vete de aquí!- azuzó Jack haciéndole un gesto para que se fuese- se que te jode que tenga más amigos que tú.

  - No son tus amigos, ni siquiera Cincinnati, Heinrick y Maurice son tus amigos, solo quieren que vengas para conseguir llevarte a su cama. Abre los ojos de una vez, nadie te va ver como quieres que lo hagan.

Liam salió de allí furioso y cerró de un portazo.

  - ¡Prepárate cuando llegues a casa!- le gritó tras la puerta.

  - Tu hermano es un chalado- comentó Montgomery- que le importa a él lo que tú quieras hacer.

  - ¡Es un gilipollas que me detesta a muerte!- exclamó apretando los puños y con los ojos llorosos.

  - Venga, no llores por el payaso de tu hermano, te pedirá disculpas. El mío a veces también es un mierda, pero luego se olvida todo. Son cosas de hermanos.

  - No voy a llorar, estoy perfectamente.

  - Dentro de nada va a empezar la carrera, tendríamos que ir para allá.

Le coloco una mano en el hombro y lo abrazó.

  - Te animaras- le dijo cómo consuelo.

  - ¿Por qué ha tenido que venir mi hermano a joderlo todo?- siguió preguntándose Jack.

  - Venga, no le hagas caso a ese pringado, nos lo pasaremos bien.

Condujeron hasta la carrera y se colocaron en la línea de meta. A su izquierda estaba la camioneta de los Cooperson con Vincent al volante, Francis de copiloto y Todd en el asiento de atrás.

  - Buena suerte Montgomery- dijo Francis levantando la ceja.

Jack miró a su derecha y vio a resto de contrincantes, muchas caras no conocidas se miraban entre sí.
Una voz comenzó a escucharse desde el micrófono, era la apasionada voz del presentador.

  - Bienvenidos a la sexta edición de la carrera más loca de toda América, hagan redoble de tambores para agradecer que podremos disfrutar de ella con una única condición, que este año sea un poco menos loca. Para los que nunca han tenido la oportunidad de presenciar este espectáculo os lo resumiré, 7 contrincantes se presentaran para ganar una copa llena de alitas de pollo picantes cortesía del Devenson's Burger. Todos nuestros participantes deberán recorrer todo el pueblo en media hora y el ganador será el primero en llegar a la meta.

  - ¿Estas emocionada?- preguntó Montgomery.

  - Si- contestó Jack mientras veía a unas gemelas colocarse a ambos lados de la meta sosteniendo unas banderas. Tenían el pelo rubio, casi blanco igual que su piel, cortado en un mullet.
Una de ellas también tenía una pistola.

  - Con todos ustedes- continuó comentando el presentador- Dirty Harry, La reina del Mississippi, Bonecrusher, Fast Five, Ruta 66, Tinnitus y Stacy. Id calentando esos motores y cogiendo carrerilla que en breve la carrera va a comenzar.

  - ¿Preparado para morder el polvo?- preguntó el conductor del coche de su derecha. Jack se percató de que era Bast y al mirar a su ojo ciego algo se le movió dentro, como si un bebé le diese una patada desde dentro. Su coche era idéntico al de Montgomery, pintado de negro, con pinchos en los tapacubos y un turbo en el capó.

 Los motores rugían con fuerza, aquel ruido era tan fuerte que a Jack le hacía vibrar en el sitio.

  - ¡En sus puestos...Preparados...Listos...!

El tiro se hizo sonar y todos los coches salieron despedidos a toda velocidad en estampida, sobrepasando los 200 km por hora.
Montgomery y Jack aullaron como lobos a la par, tomando la cabezera hasta que notaron un coche acercarse demasiado.
Era Bast tratando de pincharles las ruedas. Justo detrás tenían un coche rosa metalizado pisándole los talones.
Bast, al ver que no podía acercarse los adelantó mientras eran acorralados por el otro coche.
Trataba de acorralarlos para hacerlos frenar y poderlos adelantar. 

 - ¡Esquívalo!- le dijo Jack

  - Tengo algo mejor.

  Intentaron embestirlo haciendo que fuese el otro coche el que huyera, en mitad de la persecución chocó contra un poste y eso fue vía libre para acelerar.
El poste se fracturó y comenzó a caerse, destrozando el tejado de la casa de Jason al caer.
Él estaba en ese momento en su habitación con Meghan, toda su casa tembló, como si fuese un terremoto.
Ambos fueron asustados a ver qué pasaba y vieron el techo desprendido al asomarse a la puerta del cuarto de su hermano. La luz entraba y las vigas rotas se caían a trozos sobre el suelo y la cama y una nube de polvo se paseaba por el campo.
Se asomaron a la ventana y vieron al coche estampado junto al pie fracturado del poste, con una alarma que no dejaba de sonar.
Jack y Montgomery volvieron a tomar la delantera, aunque la solían perder cuando cogían una curva o un coche se interponía en su trayectoria.
Finalmente llegaron a la línea de meta los primeros.
Les tomaron una foto a ambos en el escenario sosteniendo la copa de las alitas mientras aplaudían y aclamaban.
Montgomery condució después hasta el borde de un precipicio y aparcó allí.

  - Mira como se ven las estrellas aquí- señaló- ya está anocheciendo, deben ser las seis.

 - Tengo irme a las seis y media.

 - Ya pero todavía te queda media hora.

 - ¿Por qué estamos aquí? 

 - Solo vamos a pasar el rato, no tengo nada mejor que hacer.

Reclinó el asiento un poco y se fue recostando.

 - ¿Como terminaste en ese orfanato de monjas que decía tu hermano?

 - Es un internado. Robé en una tienda, eso es todo ¿Por qué terminaste tu en un correccional?

 - Me pillaron Maria en la mochila ¿Cómo era ese sitio?

  - Era una mierda, no quiero hablar de lo que pasó allí.

  - En el correccional teníamos máquinas arcade, solo nos dejaban usarlas si nos portábamos bien.

  - Que guay, en Dandle no teníamos ni siquiera televisión.

  - ¿Es verdad que nunca has visto a un tío desde los 7 años hasta ahora?

  - Realmente si, salí de Dandle este verano, llevo ahí toda la vida prácticamente.

  - Oh vaya, es guay que hayas salido de esa mierda de sitio.

  - Si, desde luego.

  - ¿Y allí no os enseñaban nada sobre hombres?

  - Nada, no se podían ni mencionar.

  - ¿Y después no te han explicado nada las personas que conoces?

  - Supongo que no, aunque hayan mencionado el tema.

  - Los penes por si tienes la curiosidad, son como los que has visto dibujados, aunque de carne, con venas y más pelos. Al principio son raros, están arrugados y son pequeños, pero después se ponen grandes y duros.

  - Que asco- dijo arrugando la nariz- ¿Y como es follar?

  - ¿Nunca te lo han explicado? ¿Enserio? Tu hermano tenía razón de que vivías debajo de una roca...

 
Reinó el silencio, Montgomery tragó saliva y no se escuchó una sola palabra como respuesta.


  - Vaya metedura de pata, enserio no lo he dicho para burlarme de ti ni nada así. ¿Quieres hablar de ello?

 
  - Olvídalo, haz como que no ha sucedido.


  - Básicamente el sexo consiste en que un hombre y una mujer se desnudan y el hombre mete su pene en la vagina de la mujer. Después suelta un líquido blanco, eso es el semen, sirve para que las chicas se queden embarazadas cuando les entra dentro, pero para eso existen los condones que son plásticos que se ponen en el pene y no dejan que el líquido se salga. 
  
  - Pero eso no puede ser verdad, es imposible que eso quepa por ahí- preguntó confundido frunciendo el ceño.

  - Claro que cabe, pero primero te tiene que desflorar.

  - ¿Qué es eso?

  - Hay una cosa dentro de las chicas, es como una barrera, cuando el pene entra la rompe.

  - ¿Pero eso no duele?- preguntó Jack mostrando cada vez más disgusto.

  - Sangra y duele.

  - ¿Cómo puede gustarle a alguien algo así?

  - Al principio duele, pero luego deja de doler y te empieza a gustar.

  - Suena igual que la regla- arrugó la nariz con una mueca de asco- menuda porquería, jamás haría una cosa así.

  - Eso es lo que dices ahora... Además la regla es mucho más asquerosa ¡Uhh!

  - Que asco- contestó secamente haciendo un gesto como si vomitara.

  - ¿Enserio no te da ni un poco de curiosidad? ¿Solo por probar?

  - No me atrae nada y encima ahora que se todo eso no puedo borrarlo de mi maldita cabeza, es como si lo tuviese pegado en los ojos.
  
  - Entonces...¿Qué quieres que hagamos ahora?

  - Tengo que irme a el parque de atracciones abandonado, gracias por todo.

  - Ah... Está bien, ¿Mañana nos veremos en el instituto?

  - Claro, hasta luego.

  - ¿Te lo has pasado bien?

  - Si, me lo he pasado muy bien.

  - Me alegro, bueno hasta mañana.

 Jack camino hasta casa de Cincinnati y pegó a la puerta, este le recibió.

  - ¿Que haces aquí?- le preguntó extrañado por el hecho de que no fuese directamente al parque y en lugar de eso.

  - Quiero que hablemos a solas sobre una cosa.

  - ¿Es algo malo? No me asustes, Jackie.

  - Es sobre una cosa que no conté y que os debería contar a todos, pero por ahora tú eres el único que creo que se lo puedo confiar. Eres con quien mas he hablado, podríamos compartir cosas.

  - ¿Vale...? Hablemos por el camino si quieres. 

  - ¿Recuerdas lo que dije sobre por qué terminé en Dandle?

  - Si.

  - No es cierto, cuando yo tenía 7 años mi padre me dijo que me llevaría a ver la base naval, el era oficial de la marina. Aquel día me vestí de marinero con un antiguo disfraz de mi padre. Íbamos en el coche por la carretera que lleva a las afueras del pueblo escuchando música, yo llevaba el mapa. De pronto un ciervo se cruzó en la carretera, no nos dio tiempo a reaccionar, salió de la nada y se puso delante, a centímetros del coche. Mi padre intento dar un giro con el volante para no atropellarlo y se pasó al otro carril. Un coche que iba a toda velocidad colapsó con nosotros, los cristales explotaron, el airbag no saltó y el coche salió disparado. Yo me salve, pero él y los dos chicos que iban en el otro coche murieron, yo soy el único que sobrevivió aquel accidente. Por eso tengo todas estas cicatrices en la cara. Es que me siento un poco mal mintiendo sobre por que acabe allí, no robe en ninguna tienda pero pensaba que si decía eso os caería mejor.

  - Joder, que fuerte...Lo siento mucho por lo de tu viejo, es que no se que decirte.

- No pasa nada, esta bien, solo que no debí inventarme lo se la tienda.

Se colaron arrastrándose bajo la valla del parque de atracciones. Heinrick, Maurice y Liam ya habían llegado y estaban esperando junto a la plaza central del parque.

  - Mira quienes han llegado- dijo Maurice abriendo los brazos.

 - Pero bueno, al fin nos volvemos a ver las caras, cuando llegues a casa te vas a cagar, a tu madre se le ha ido la cabeza, no vas a pisar la calle en tu vida después de esto.

  - Cállate, eres un pesado.

  - ¡No lo soy! ¡Tu eres una niñata!

  - Calmaros, no hemos venido aquí a pelearnos- interrumpió Heinrick.

  - ¿Quién viene conmigo a buscar el panel donde se activa el parque? - preguntó Maurice.

  - ¡Yo!- exclamó Jack.

  - Te enseñaré algo mejor- le dijo Cincinnati- ven conmigo.

  - Está bien, pero luego iré a buscar el panel.


 Cincinnati se separó del grupo junto con Jack y le dirigió hasta una atracción que consistía en una carpa roja redonda formada por un par de cortinas de terciopelo. 


  - ¿Que es esta atracción?- preguntó Jack alzando la mirada y observando el techo donde de encontraba un viejo letrero pintado con letras que simulaban ser gusanos. Bajo estas había corazones continuos que rodeaban todo el tejado, formados por pequeños focos que una vez se encendieron.


  - ¿Nunca has estado aquí antes?


  - Probablemente, pero no lo recuerdo.


  - Es la atracción del gusano, te pegan en la cabeza con un globo de gusano y después lo lanzan y si lo coges es tuyo- explicó abriendo el telón- pasa adentro.


Jack se sentó en un vagón junto con Cincinnati y miró al techo, había también focos arriba, que emulaban estrellas y dibujos de lombrices, uno de ellos de una pareja junto con un gran corazón.


  - Hay una capota que tapa los vagones, como si el trenecito fuese un gusano. La gente lo solía utilizar para darse el lote. Es como la atracción del túnel del amor la feria de Culvert, en Gilramore no teníamos feria íbamos directamente al parque. Aunque probablemente eso sí lo supieses porque vivías aquí.

  - Ah, es curioso. Pero no recuerdo haber venido a este parque ¿Cuándo lo cerraron?

- Hace 3 años o asi.

Jack se lamento por dentro, era otra de las cosas que se había perdido. De pronto se escuchó un tintineo y las luces se encendieron.

  - Maurice debe de haber encontrado la manera de encender todo el parque- exclamó Jack saliendo del vagón- vamos a intentar poner esta atracción en marcha, quiero ver como funciona.

Cincinnati le siguió, ambos accionaron una palanca, pusieron la atracción en marcha y saltaron dentro del vagón.
La atracción giraba en círculo sobre los raíles, chirriando al coger la curva. La lona que cubría los vagones se desplegó y los tapó, tal vez era automática porque al cabo de un rato se volvió a levantar.

  - No es lo mismo sin globos de gusanos- comentó Cincinnati.

  De pronto la capota cubrió los asientos y tras un fuerte chirrido la atracción paró en seco.

  - ¿Qué ha pasado?- preguntó Jack al ver las luces apagarse de golpe.

  - Maurice tiene que estar haciendo el idiota tocando todos los botones y palancas que ve.

  - ¿Cómo vamos a salir ahora?- preguntó Jack tratando de quitar la capota, pero está se encajaba en los bordes del vagón con un hierro y no era precisamente fácil de arrancar, más teniendo en cuenta que era una lona continua y estaba encajada también en el resto de los vagones.

  - No podemos salir hasta que Maur decida volver a activar el parque.

Jack se empezó a poner nervioso, la luz que antes penetraba por los agujeros de la lona ya no entraba, esta, negra, creaba una sensación claustrofóbica y oscura, como estar encerrada en una caja. El vagón era un espacio reducido y el techo de tela le chocaba con la cabeza, realmente se estaba comenzando a agobiar porque no sabía hasta cuándo se quedaría allí. El parque era muy grande ¿Y si no volvía a salir de ahí? Los demás no tenían ni idea de dónde estaba ¿Como pretendían encontrarlo?
Cincinnati encendió una cerilla e iluminó su rostro.

  - ¿Te da miedo la oscuridad?- le pregunto mientras la cerilla se iba poco a poco consumiendo

  - No, pero si no llega a ser por los agujeros que tiene esto perderíamos el aire.

  - No tengas miedo, Maurice encenderá esto, vamos mientras a entretenernos. Es como cuando te quedas atrapado en un ascensor, si hablas se hace menos pesado.

  - Está bien, es que no sé muy bien de qué hablar.

  - ¿Que has hecho hoy para que tu hermano esté tan irritado?

  - El siempre está irritado, detesta a la gente. Pero yo no hice nada, solo estaba intentando vivir mi vida, no me dejan salir a la calle, no me dejan hacer nada. Lo único que hago es limpiar y hacer cosas de la casa. Y si con eso no es suficiente tengo que aguantar a mi hermano diciéndome todo el rato lo que tengo que hacer.

  - ¿Pero qué es exactamente lo que le molesta?

  - No quería que fuese a casa de Montgomery, no quiere que este con ninguno de vosotros porque es un envidioso y está todo el tiempo metiéndose en mi vida. Vino a casa de Montgomery gritando como un loco y le dijo que estaba intentando follar conmigo ¿Que diantres le importa lo que quiera? No tengo porque aguantar que se entrometa en todo lo que quiero hacer. No es asunto suyo, no soy un idiota, se lo suficiente de la vida. Además nada de lo que dice es verdad. Solo quiero librarme de él y hacer lo que me de la gana con quién me de la gana.

  - Entiendo, pero ahora él no está aquí ¿verdad? Puedes hacer lo que quieras.

  - Si, son los pocos minutos en los que me dejan en paz.

  - ¿Y qué tal hoy?

  - En general hoy he hecho lo que he querido. Montgomery me ha explicado lo que es un pene, también me ha explicado lo que es follar en su coche.

  - ¿Ah sí?- preguntó abriendo los ojos como platos en una expresión de sorpresa.

  - Si- contestó Jack boquiabierto al ver su reacción- ¿Que tiene?

 Cincinnati soltó una risilla nerviosa y miró hacia el otro lado.

  - Ah supongo que te lo habrás pasado bien.

  - Si, claro.

  - No me imaginaba que te lo fuese a explicar él.

  - Podría habérmelo explicado cualquiera, es cuestión de que yo pregunté.

  - ¿Cualquiera?

  - Si, cualquiera ¿Por qué lo preguntas?

  - Por saber.

  - ¿Quieres que sea yo quien te explique algo o qué?

Jack se rió hasta que notó una mano tocarle sus partes íntimas, boquiabierto miró a Cincinnati aunque en la oscuridad solo veía negro.
Este agarró su mano y la colocó sobre su pene erecto y se acercó a su nunca para besarle.

  - ¡Pero qué haces!- exclamó Jack agarrándole el pelo y zarandeandolo- ¿Eres estúpido o algo así? ¿Por qué has hecho eso?

  - ¡Suéltame! ¿No eras tú quien quería?

  - ¿El qué? ¡Yo no te he pedido que me toques el coño!

  - Dijiste que podíamos compartir algo y que tenías confianza conmigo. Me has pedido estar a solas y te has metido en una atracción de parejas conmigo después de decirte lo que hace la gente aquí. Después me has dicho que te has tirado a Montgomery en su coche y que lo podrías hacer con cualquiera.

  - ¡Montgomery y yo no hemos tenido sexo!

Le atestó un fuerte puñetazo en las costillas, Cincinnati soltó un fuerte chillido y trató de cubrirse con los brazos.

  - ¡Soplapollas! - le gritó mientras seguía atizandolo en la oscuridad y sin que viese de donde le venían los golpes- He entrado aquí para divertirme imbécil, quítate de la cabeza que quiero algo así contigo. No me vuelvas a tocar.

  - ¡Lo he malinterpretado deja de zurrarme, por favor!

 - Creía que éramos amigos- volvió a golpearle, está vez en el estómago.

  - No puedo evitar que me intereses ¡Ya te he pedido perdón! ¡Creía que estaba todo bien! ¡No quería molestarte!

  - Se supone que en este grupo solo somos colegas y nada más.

  - También le interesas a Heinrick y a Maurice. Puede que sea una mierda que te enteres de eso por mi, pero no les zurres a ellos también, por favor

 Jack soltó el cuello de la camiseta Cincinnati, que tenía fuertemente sujeto. Saco una navaja del bolsillo y rajó el techo de la atracción para poder salir. Caminó solo en busca de los demás, se topó con todos al lado de la noria.

  - Hey Jackie- dijo Maurice- ¿Donde está Cincinnati?

  - ¡Iros todos a tomar por culo!- gritó haciendo la doble peseta y desapareciendo de allí.

Caminó por la carretera solo, realmente no conocía muy bien el camino de vuelta pero creía tener la memoria suficiente para tratar de encontrarlo.
Los Matagatos estaban recogiendo un mapache de la carretera.

  - ¿Que te pasa?- preguntó Jarrod.

  - ¿Por qué tan enfadada?- preguntó también Skylar introduciendo un mapache en una bolsa de basura.

  - ¡Soy un tío para vuestra información!- refunfuñó Jack y los pasó de largo.

  - ¿Por qué tan enfadado?- preguntó de nuevo Jarrod.

  - ¿Qué queréis?

  - Saber que te sucede.

  - Nada que os incumba- les cortó.

  - Está bien- contestó Skylar- ¡Adiós!

  Jack no se giró ni se despidió, continuó caminando hasta casa y al llegar le esperaba una bronca como de costumbre.

  - Otra vez igual, no sé qué hacer contigo- le dijo su madre cruzando los brazos- nos vas a volver locos ¿Crees que esto son horas de volver a casa? 

  - Son las siete y media. Liam está fuera.

  - Liam es un niño.

  - Ese es el problema- contestó secamente rodeándola para irse.

  - Jacqueline, haz el favor de volver aquí.

  - Que es lo que quieres- se volteó.

  - No puedes irte por ahí con chicos tú sola, pueden intentar sobrepasarse contigo y en esta casa hay unas normas. Desobedeces a todo lo que te pedimos que hagas.

  - Porque solo hay normas para mí y no para Liam, no las rompería si no existieran.

Jack subió las escaleras y cerró la puerta de su cuarto. Se desnudó y se sentó en la cama mirando a su estante de los trofeos, sus ojos siguieron la dirección de las fotos y los recortes de periódico, colocados en fila.
Poniéndose el camisón se asomó a la ventana y vio a Liam llegar.
Al cabo de unos minutos, cuando acababa de tumbarse sobre la cama con boca abajo con la cabeza en la almohada, Liam estaba pegando a la puerta.
Jack la abrió y ambos se sentaron.

  - No quiero que digas te lo dije- dijo Jack- tenías razón.

  - Te lo dije.

  - ¿Has terminado de regodearte, capullo?

  - Si, he acabado, en realidad no quiero hacerlo.

  - Yo solo quería ser uno más, era la primera vez que los chicos me aceptaban en un grupo. Me hubiese gustado ser tu por un día, en lugar de Britts, no me gusta ser ella.
  
  - ¿Que tiene de bueno ser yo? ¿Por qué siempre lo dices?

  - Porque puedes hacer lo que quieras, cuando quieras y como quieras, todas las cosas guays que me gustaría hacer solo pueden hacerlas los chicos. Las chicas solo están ahí y esperan a que les digan que tienen que hacer, no quiero que nadie decida por mi.

  - Oye, perdona por ser un capullo contigo, no quiero que pienses que te odio. Solo me molestaba un poco que me imitaras todo el rato y te pusieses mi ropa, creo que no le gusto a la gente y hay muy pocas cosas por las que llamo la atención en el buen sentido, si alguien me las quita me quedo a la altura de la mierda. No debería haber sido tan egoísta.
 
  - Da igual.

  - No, no da igual, te traté mal. Solo quería protegerte porque sabía lo que iba a pasar, pero la cagué porque me importaba más quedar por encima de ti porque siempre me dejabas a la sombra. Pero yo te quiero, eres mi hermana, solo estaba celoso.

  - ¿Y que va a pasar ahora?

  - Hablaré con Cincinnati y le diré que se prive de ponerte las manos encima. 

  - Vale, gracias.

- Debe ser duro ser una chica, no me imagino siendo una. No me gustaría de todos modos.

- Lo es.

  - ¿Que vas a hacer con tu castigo? Sabes que no podrás salir nada más que al instituto, ni siquiera a tirar la basura.

  - Saltármelo, no pienso perderme la noche de los muertos, es mi primer año en Culvert. Llevo sin celebrar Halloween desde que entré a Dandle, ya ni siquiera recuerdo cómo era pedir caramelos.

  - Puedes venir contigo.

  - Gracias Liam.

  - No hay de que ¿De qué te vas a disfrazar?

  - De Elvis.

  - Yo voy a ir de los Cazafantasmas junto con los demás, entraremos a la casa de los mil horrores y pediremos en las puertas. 

  - ¡Que pasada! ¡Va a ser el mejor Halloween de mi vida!

 Liam se rió, para Jack todo era increíble, hasta lo más mínimo y vivía con la misma ilusión e inocencia de un niño que ve las cosas por primera vez, no había conocido más allá de Dandle y ahora eso había dejado de ser su mundo. 

  - Claro- dijo irónicamente- vamos baja a cenar.

Shanon volvía a casa después de pasar un día siendo Bradley, tenía cortes en el tobillo pues al romper la luna de un coche se había caído al agujero.
Las medias tenían más rotos que cuando había salido.
Iba arrastrando el bate que le habían dado por el barro en el que sus botas, que no estaban pensadas para andar por el campo se hundían.
Había pasado el día en el vertedero, en los dedos también tenía cortes por arrastrar un futbolín que llevaron entre todos los Fumigadores al caserón.
Trato de quitarse la suciedad de las manos frotandolas con sus piernas pero no conseguía que se fuese.
Llegó a la granja de los Cooperson y pegó a la puerta, Francine tardó unos minutos en abrir la puerta. Entró al recibidor y se quitó las botas embarradas.
Los Cooperson le estaban esperando sentados a la mesa.

- ¿Puedo sentarme?- preguntó.

  - Adelante- dijo el señor Cooperson mientras ella arrastraba la silla para tomar asiento.

  - ¿No hay cena especial?

  - Hoy te toca ser Bradley según ese proyecto en el instituto, así que como en teoría vives aquí no hay cena de invitados.

  - Está bien.

Todos empezaron a hacer su oración antes de comer, ella también la hizo y al acabar observó cómo los hermanos de Bradley habían gestos sutiles que se repetían, aunque eran con disimulo. Parecían comunicarse pues cada vez que uno de ellos hacía un gesto extraño recibía otro como respuesta.
Todos comenzaron a comer después de que Howard probará el primer bocado y a partir de ese momento, un incómodo silencio reinaba en la mesa.

  - ¿Qué tal fue vuestro día?- preguntó Shanon animosamente.

  Todas las miradas, que estaban fijas en el plato se alzaron y se clavaron en ella.

  - No sé cómo será tu familia pero los Cooperson no hablamos en la mesa a no ser que sea necesario.

  - Oh...Está bien, lo entiendo.

Shanon seguía observando gestos extraños, juegos de miradas y señas entre los hermanos. Seguramente se trataba de una especie de idioma inventado que solo ellos sabían entender.
Acabaron la comida y Francine recogió la mesa junto con su madre y la ayudo a fregar los platos.

  - Shanon, Bradley está castigado por hacernos desperdiciar lo que se supone que ibas a comer hoy, porque sí tenías una cena especial al principio.

  - Oh...Vaya, que lastima.

  - Y ese castigo aún no ha terminado, así que sal afuera y continua pintando toda la fachada de azul.

  - Es muy tarde, casi es hora de dormir.

  - Me es indiferente, eres Bradley hoy y cumplirás su castigo, sal afuera y ve al cobertizo, coge una brocha y pintura azul y comienza a pintar. Te llamaré cuando sea la hora de acostarse.

 Shanon salió al exterior de la casa, una brisa fría la dejo tiesa en el sitio, tiritando y frotando las manos para lograr calor. Buscó el cobertizo en la oscuridad y al entrar sintió un poco más de calor. Observó a su alrededor buscando las brochas y la pintura, encontrando un perchero en el que colgaban petos y monos de trabajo.
Había uno pequeño, más o menos de su estatura que era de Gregory, se puso ese y salió afuera cargando con la lata de pintura.
No tenía muy claro como conseguiría pintar con aquella oscuridad pero trató de hacerlo a tientas.
El frío cada vez daba más fuerte y eso que aún era otoño y no invierno, pero en la granja de los Cooperson siempre hacia una humedad y un frío heladores.
Pintó durante unas dos horas hasta que el señor Cooperson la llamó, se cambió de ropa y entró a la casa.

  - La ropa de Bradley está en la parte izquierda de su armario, dormirás en la litera de arriba. Pon el despertador a las cinco, te despertarás en cuanto suene, ni antes ni después y volverás a pintar la casa. A las seis y media ya tendrás que haber desayunado y tienes que estar preparada para el instituto. Ni un minuto antes ni un minuto después. 

  - ¿Tengo que dormir con Glanch? No puedo dormir con Francine, es lo lógico, un chico y una chica no duermen en el mismo cuarto, o al menos no deberían.

  - Hoy te toca ser Bradley y eso es ser Bradley. Si no te gusta coge la puerta y vete.

Shanon rebuscó en el armario, los pijamas de Bradley eran enormes así que miró en la parte derecha del armario, donde estaba la ropa de Gregory doblada y guardada en cajones.
Encontró un pijama azul, exactamente igual a uno de Bradley y se desnudó en el baño para ponérselo.
Mientras subía las escaleras de la litera Glanch le agarró un tobillo.

  - Hoy no se te ve tan sonriente como otros días- le dijo.

  - No está siendo el mejor día- contestó élla arropándose.

  - ¿Ya te has mejorado?

  - ¿De qué hablas?

  - Bradley dijo que ayer no viniste porque estabas enferma 

  - No lo estaba, me dijo que a su padre no le parecía bien que me quedase dos días.

  - No pasa nada, menos mal que para tí hoy será el único día. 

  - Oh...¿Todos los días son así en esta casa?

  - Todos y cada uno de los días, hoy es un día tranquilo.

Shanon miró al techo a una mancha de humedad negruzca y posteriormente los cerró, tratando de dormirse y no pensar en nada negativo que le pudiese hacer perder los nervios.

- Si no lo ves, no existe, si no lo piensas, no existe, si lo olvidas, no existe. Lo niego, lo niego, lo niego, lo niego...- se repetía como un mantra, susurrando.

 - Negarlo no es la forma.

Shanon se hizo la dormida, fingiendo que roncaba hasta que se durmió de verdad. En la mañana le despertó el sonido de la trompeta del despertador.
Golpeó al soldado en la cabeza para apagarlo y se puso ropa de Gregory.
Era una mañana normal, ni fría ni cálida. Fue en busca de un mono de trabajo de nuevo y de puso a pintar ayudándose de una escalera.
Llevaba un buen rato pintando cuando cayó en la cuenta de que no se había llevado ningún reloj para ir controlando la hora. 
Fue entonces cuando se percató de que el resto de los hermanos estaban saliendo cargados con sus mochilas, ya vestidos y preparados para irse.

  - ¡Shanon!- exclamo Francis- ¡Es hora de irse aquí no viene el bus del instituto.

  - ¡Espérame!- dijo ella bajando de la escalera y corriendo tras ellos. No había caído en llevarse su mochila, por suerte la de Bradley estaba en cada y Francine se había molestado en traerla.

Fueron caminando unos kilómetros hasta llegar al instituto.

  - Quiero preguntaros algo- dijo Shanon- ¿Todos esos gestos que hacéis en la mesa son parte de un código?

  - Es un idioma inventado, nosotros lo llamamos hablar en Cooperson.

  - ¿Por qué no habíais simplemente como todo el mundo?

  - Para que solo nosotros sepamos de lo que estamos hablando- contestó Francine de forma tajante.

Shanon no respondió, siguió caminando y se despidió de ellos en la puerta. Los pies le dolían y seguía llevando las mismas botas embarradas del día anterior.
Ahora tenía pintura pegada a los dedos, a pesar de que se había puesto guantes los cuales por cierto no le había dado tiempo a quitarse.
Todo el mundo la miraba sorprendido, pensó cual podría ser la causa y después recordó que llevaba el puesto el mono de trabajo y no se había peinado.

  - Señorita McFlair- llamó su atención el director- ¿Sabe usted que esto es un instituto y no una granja verdad?

  - Lo se- contestó élla.

  - Pues ve al baño y soluciona tu aspecto.

  - Está bien.

Bradley venía en el bus escolar, acababa de salir y tenía mejor cara que de costumbre, no parecía enfadado.
Se acercó a Shanon para preguntarle cómo estaba y ella se mordió el labio sin saber muy bien que responder.

  - Oh...Bueno, queda mucho día por delante- contestó titubeando.

  - Tienes pintura en la cara.

  - Lo se- trató de frotarse la cara para quitarla, pero estaba seca y no salía- ¿Y tú cómo estás?

  - Estoy bien, más o menos.

 - Si...Más o menos.

  - Tus padres me arroparon antes de dormir, me hicieron una cena deliciosa con más de un plato. Nunca había cenado segundo plato un día normal.  Hablaban mucho en la cena, diría que demasiado, pero estaba bien porque me preguntaban y hablaban de muchas cosas, era como si les interesase todo lo que tenía que decir. Hasta ese momento era el único día en el que creía haber sido feliz. Después repetimos el cumpleaños de tu perro pero me sentía mal porque lo hubiesen sustituido por otro como lo hicieron ¡Ni siquiera mencionaban nada sobre lo que ocurrió! Era como si mi hermano nunca hubiese atropellado a Drake, parecía que no importaba lo que había pasado, que todo estaba bien. Se que no era mi perro, pero yo iba en ese coche cuando lo atropellaron, empecé a sentirme mal y no quise seguir con la fiesta porque estaba incómodo. Les pedí echar a todos de la fiesta y se negaron, me dijeron que el problema era que Drake faltaba y que una vez sustituido no había por qué estar mal. Salí de la fiesta y me quedé en los escalones de fuera, me seguía encontrando mal, todo era tan extraño...Intentaban convencerme y animarme para que no me quedara fuera, entonces no querían escuchar lo que tenía que decirles y en ese momento me di cuenta de que no todo lo que tenía que decir les importaba.

  - No tengo palabras para decir por lo que he pasado en tu casa, Bradley. No me he sentido peor en ningún lugar como con tu familia, no he sonreído ni una sola vez hoy y si te soy sincera me duelen los pies de tanto caminar, tengo una herida en el tobillo y solo quiero regresar a mi piel.

  - Ve a limpiarte ahora, tenemos la exposición del trabajo los primeros.

Shanon fue al baño a cambiarse y se miró al espejo, estaba más desastrosa lo que esperaba. Decidió irse así a la exposición para hacerla más auténtica.
Entró en la clase, Bradley le estaba esperando en pie con una hoja en las manos.

  - Podéis comenzar- dijo la profesora tomando asiento, mirando sobre sus gafas mientras abría una libreta sobre sus piernas cruzadas para tomar apuntes sobre la exposición.

  - Hola a todos, soy Bradley Cooperson y me ha tocado ser Shanon McFlair durante un día. La primera vez que ví a Shanon pensé que era una chica mimada y rica sin problemas, con una vida perfecta. Me decía a mi mismo que era fácil sonreír siendo alguien como ella, con la vida solucionada, rodeada de gente, amable, querida por todo el mundo, popular... Después de juzgarla me di cuenta de que ni siquiera con este trabajo podrás saber lo que es estar en la piel de alguien cada día. No todo el mundo que está bien por fuera se encuentra bien por dentro y no demostrarlo no lo hace menos real. En ocasiones solo queremos quedarnos con lo bueno que hay, aunque sea poco y disfrutar dentro de lo que cabe.
 Todos tenemos problemas, a veces no son tan grandes, pero para nosotros lo son y aunque nadie nos entienda, esa es la forma en la que sentimos. Otras veces tendremos problemas grandes y la fuerza suficiente para llevarlos y todo eso es lo que he aprendido siendo Shanon McFlair.

La clase aplaudió y Shanon tragó saliva y comenzó a leer.

  - Soy Shanon McFlair y hoy, como podéis comprobar, me ha tocado ser Bradley Cooperson. La primera vez que vi a Bradley Cooperson vi a un chico triste y dolido junto al que no querría estar. Aunque todos nos sentimos mal a veces, solo queremos olvidarlo y por eso somos egoístas y nos molesta que otras personas se hungan en su tristeza. Las culpamos por ser como son, incluso les hacemos sentir que exageran con lo que les pasa pero lo cierto es que las personas felices también pueden estar tristes y cuando eso sucede, esos mismos con los que no querías estar son los únicos que te van a entender. Por eso siendo Bradley he aprendido a entender que no todo el mundo tiene que mirar el lado bueno de las cosas si se encuentra mal, porque no sentirse bien todo el tiempo no debería de ser algo de lo que avergonzarse. Está bien estar triste, hay días y situaciones que son una mierda, quejarnos y desear que esos días acaben no nos hace débiles ni pesimistas, solo nos hace humanos. Todos tenemos nuestro pequeño mundo y los únicos que saben lo que es vivir ahí, somos nosotros.

  - ¿Habéis acabado?- preguntó la profesora.

  - Si, eso es todo- contestó Bradley.

  - Ha sido un trabajo excelente, chicos, podéis sentaros.

Shanon y Bradley se miraron triunfantes y tomaron asiento 
La clase aplaudió, aunque eran aplausos indiferentes, de gente que realmente no estaba oyendo, en lugar de eso estaban distraídos deseando salir de la escuela y viendo las horas del reloj pasar.



































































 











 






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