Tuve suerte, mi padre estuvo muy ocupado y no se enteró de dónde vivía Andrew por lo que mi preocupación volvió a dirigirse al miedo de que cumpliese sus amenazas y me buscase en las fiestas del pueblo.
Jason había venido a mi casa a recogerme para ir juntos.
Ya allí nos adentramos entre la multitud viendo que podíamos hacer.
- ¿Me vuelvo a subir al toro mecánico?- preguntó pateando una piedra que estaba en su camino.
- Ya ganaste el año pasado- le contesté dando un mordisco a una mazorca.
- Por eso mismo, si gano este año me dan una camiseta- la señaló desde lejos, pero como era bajo no veía nada- es bastante guay.
- ¡Mierda! ¡No veo!
- ¿Quieres que te levante?- me preguntó riéndose.
- ¡No, qué vergüenza! Mejor nos acercamos un poco.
"Señoras y señores, el concurso más esperado vuelve a Culvert. La elección de la Miss y el Mister del pueblo y este año, con un certamen junior" - se escuchó decir al presentador del concurso desde unos altavoces.
Jason giró la cabeza inmediatamente y me cogió del brazo.
- ¡Olvida la camiseta!- me dijo.
Nos abrimos paso en la multitud para estar cerca del escenario, yo no entendía por qué y me quejaba porque no dejaba de chocarme y pedir disculpas y en un par de ocasiones me pisaron el pie.
- ¿Qué pasa?- le pregunté jadeando y sudando por la pequeña carrera que me había hecho dar.
- ¡Kurt! ¿Y si se presenta? No puedo perdérmelo.
- ¡Ni siquiera sabes si lo hará! Vamos a ir a por otra mazorca o una manzana de caramelo.
- ¡Estoy seguro! Es el chico más guapo del pueblo ¿Por qué no se presentaría?
- No sé, pues porque no quiera.
- ¡Tonterías...!
"Nuestro primer candidato para mister junior es Frank Cooperson, lo sentimos mucho chicas pero ya está cogido "
Frank apareció en el escenario y saludó, lanzó unos besos al aire había el público justo donde estaba Megan.
La gente le aplaudía y gritaba para animarlo, aclamándole constantemente.
Jason no tardó en mostrar disgusto y mirarme para esperar una respuesta.
- Es guapo - le dije.
- ¡Si no se presenta a todo lo que puede y hace su show revienta! Tampoco es para tirar cohetes...
No se si lo decía por qué lo detestaba o porque de algún modo lo envidiaba, pero era innegable que era guapo. Todo el mundo lo pensaba y lo decía.
"Nuestro candidato número 2 es Kurt Pavok"
Jason cambio de expresión al momento y comenzó a aplaudir.
Kurt no tenía una puesta en escena tan rebosante de carisma, no sonreía ni caminaba tan decidido, sino que se mostraba más serio.
Siempre era de pensar que el atractivo no solo estaba en lo físico y era cierto, podía ser muy guapo pero le faltaba gancho.
- ¡Te dije que se presentaría! - exclamó ilusionado - ¡Es mucho más guapo que Frank!
- Es de los mayores, no tienes ninguna posibilidad con él.
- ¡Soñar es gratis! ¡No seas así!
- Es que te veo muy ilusionado y no quiero que sufras.
- Se que no tendría una oportunidad jamás, pero para que me voy a fijar en un crío teniéndolo a él.
- Jason...- comencé a reírme y me tapé la boca, pero aún así se me oía.
Kurt me echó una pequeña mirada mientras saludaba al público con la mano y enseguida me la retiró.
- ¡Ay calla que nos están mirando!
- ¡Por qué eres así!
- ¿Así como? Estoy siendo realista, los de mi curso son muy inmaduros, yo prefiero a los mayores. ¿Que preferirías, a un mocoso de tu clase o al señor Harvey?
- ¡El señor Harvey está casado y hasta tiene hijos, podría ser tu padre!
- No estoy diciendo que vaya a estar literalmente con el, solo que si puedo tener un hombre no me pienso conformar con un crío ¿Entiendes? Soy mucho más maduro que los demás.
- ¿Pero cómo vas a estar con un señor tan mayor? ¿Que tiene? ¿50 años? Ni siquiera está bien, es más estoy seguro de que es ilegal.
- Si yo también quiero no es nada malo.
- Claro que sí, lo que estás diciendo es un disparate.
- No es un disparate.
- Me estás diciendo que si tuvieses oportunidad estarías con el señor Harvey ¿Cómo no va a ser un disparate?
- Te digo que no lo es, tiene mucha experiencia de vida y seguro que es mejor en la cama.
- ¡Debes estar bromeando...!- exclamé riéndome de incredulidad.
- En cierto modo si, sabes que solo tengo ojos para Kurt. Todo en el perfecto...
- Eso decías el año pasado de Jim, y el anterior de Terry, y el anterior de Bryan y el anterior de Brenner...
- ¡Calla y no me lo recuerdes! ¡No se que les veía a esos tipos! ¡Pero esta vez es diferente!
Empezaron a nombrar a los demás candidatos, no los conocía demasiado así que no presté mucha atención. Estaba distraído imaginándome en el puesto de Frank.
Me hubiera gustado que eso me hubiera pasado a mí y fantasear al final era gratis.
Si tan solo hubiera sido guapo podría haber tenido mi pequeño momento de fama y siendo muy guapo hasta de triunfo.
- Imagínate ser tan guapo como para poder participar en un concurso y ya si nos ponemos así, ganarlo- me dijo Jason- ¡Quién pudiera!
Ambos estábamos pensando lo mismo, por algo éramos amigos.
Para la desilusión de Jason, ganó Frank. Le pusieron una corona de latón y una banda.
- ¡No puede ser! - dijo poniéndose la mano en la cara- ¿Por qué diantres gana en todo lo que hace? No lo soporto.
- ¡Deberías alegrarte por él!- traté de convencerlo.
- Esta vez no ha sido ni por mérito propio, lo votan solo porque es él.
- Tiene carisma.
- A eso me refiero, tiene el poder de conseguir que todos hagan lo que él quiere y no tiene ni que mover un dedo.
- Creo que no estás siendo objetivo.
Jason frunció el ceño, parecía molesto pero no pensaba decirle lo que quería oír.
- Bien, tú lo admiras, yo no le soporto, no hay caso- me dijo.
Frank acababa de bajar del escenario, me separé un momento para darle la enhorabuena y actuó de forma amable ¡Incluso recordaba mi nombre! Estaba convencido de que no era malvado, tal vez no era un ángel pero no lo veía como un monstruo.
- Y ahora le felicitas...
- ¿Por qué estás así?
- ¿Lo que nos hizo no te parece motivo?
- Fue una broma de muy mal gusto pero un mal acto no convierte a alguien en un monstruo.
- Como me gustaría pensar como tú...
Fuimos a un carrito de comida para comprar una manzana de caramelo.
- Por cierto, Andrew quiere vengarse de mí - le dije.
- ¿Por qué? ¿Que le has hecho?- contestó Jason desconcertado- ¡No me digas que les has plantado cara y me lo dices ahora!
- Que va, ojalá, me pinchó las ruedas de la bicicleta y el señor Brown tuvo que defenderme, le echó la bronca y ahora me la quiere devolver.
- Tranquilo, que hoy no nos ponen una mano encima, no les tengo ningún miedo.
- ¿Te has dado un golpe en la cabeza?
- Mientras estén las fiestas del pueblo estará la policía rondando la zona, si nos molestan la llevan clara. Tú tranquilo.
- Tienes razón, vamos a que te montes en el toro.
Jason se subió en el toro mecánico y consiguió la camiseta, se quitó la que llevaba y se la cambió por la nueva.
- El secreto está en mantener relajado el torso, si sigues el movimiento del toro ya has ganado- me dijo orgulloso.
- La última vez salí disparado- le dije riendo - casi mejor que ni lo intente.
- Ahora tengo que ir al baño.
Había mucha cola en los baños portátiles y empezó a impacientarse.
- ¡Al cuerno! Vamos a un callejón porque no me puedo aguantar más.
Fuimos rápidamente a un callejón y Jason se metió tras el contenedor para intentar orinar.
Estaba extrañado de no habernos cruzado con los Fumigadores en ningún momento pero cuando estaba a punto de comentarlo una mano me tocó el hombro.
- ¿Nos echabas de menos?- me dijo Andrew.
Jason y yo echamos a correr por el callejón y volcamos dos cubos para frenarlos. Al llegar al final , era un callejón sin salida y no tuvimos otra que intentar trepar la alambrada.
Jason era más rápido que yo y tenía más habilidad para trepar.
Los Fumigadores no paraban de sacudir la valla para hacernos caer, yo iba por la mitad y Jason estaba arriba a punto de saltar al otro lado pero me daba miedo seguir avanzando con las sacudidas.
- ¡Baja o te bajamos nosotros!- me gritó Bast.
- ¡Trepa más, te queda poco!- exclamó Jason mientras subía un poco más alto.
- ¡No puedo la valla se mueve mucho!
Jason consiguió saltar al otro lado y caer en cuclillas evitando los alambres de espino.
- ¡Vamos August, sube rápido!- me gritó.
- Vamos a bajarlo de ahí de una vez- dijo Alexander- me estoy aburriendo.
Comenzó a trepar la valla y al tener los brazos largos me agarró por un tobillo.
- ¡Suéltame! ¡Suéltame!- chillé.
Comenzó a tirar haciendo que me soltase de un brazo.
- ¡Ya lo tengo!- exclamó orgulloso.
Forcejee pero no tenía forma de escapar, me agarró también del otro tobillo y tuve que agarrarme con las manos con aún más fuerza para que no me bajase.
- ¡Tira fuerte, que ya baja!- gritaba Bast.
Comenzaron a animarlo repitiendo su nombre mientras hacía todos mis esfuerzos porque no me bajasen.
Conseguí soltarme un tobillo, Andrew me lo trató de agarrar para hacer fuerza entre dos y así bajarme de un tirón.
- ¡AHHHHH!- gritó Andrew de pronto- ¡Esta sí que me la devuelves, comepollas!
Mire hacia atrás mientras avanzaba rápidamente a lo más alto de la valla y vi Andrew tocarse el labio y mirar sus dedos manchados de sangre. Tenía los dientes completamente rojos.
Le había dado una patada accidental, me quedé un rato mirándolo.
- Lo siento - le dije.
- ¿Te hace gracia, friki? ¡Te vas a enterar! ¡Dame la navaja, Bradley!
- ¡Córtale el cuello a ese hijo de puta!- exclamó Alex.
Andrew comenzó a trepar pero yo tenía miedo de saltar.
- ¡Salta, August! - me gritó Jason.
- ¡Está muy alta, me dan miedo las alturas!
- ¡Ven aquí que te corto esa cara de pringado que tienes!
- ¡Tu puedes!- me animó.
Andrew estaba a punto de volver a atraparme y tuve que saltar por inercia y miedo.
Miré hacia atrás triunfante mientras corría y vi a lo lejos las luces de un coche de policía.
- ¡Ven por mi ahora sí puedes!- les chillé desde lejos.
Empezaron a insultarme y a patear la valla furiosos.
- ¿Que hacéis ahí? ¿No veis que no se puede trepar por la valla?- escuché a lo lejos y vi la silueta de lo que parecía un policía con una linterna que poco a poco al ir corriendo se iba haciendo más y más pequeña.
Paramos de correr y nos quedamos en mitad de una carretera.
- ¡Lo has hecho! ¡Le has dado una patada a Andrew!- gritó Jason emocionado sujetando mis manos.
- ¡Pero si fue un accidente!
- ¡Da igual, lo has conseguido, has sido el primero en plantarle cara! ¿No vas a celebrarlo!
Jason estaba saltando y vitoreando.
- ¡Les hemos ganado! ¡Les hemos ganado!
- ¡Shhh! ¡Vas a despertar a todo el vecindario!
Una ventana se iluminó y caminamos rápido para que no salieran a regañarnos por hacer ruido. Nos despedimos donde todos los días y cada uno marchamos para casa.
Intenté ser silencioso para no despertar a mis padres y me fui a dormir. A la mañana siguiente desperté bajé las escaleras esquivando escalones.
- ¡August! Una mala caída y te quedas en el sitio - me riñó mi madre.
- ¡No me caeré, tengo cuidado!
Ella suspiró y bajó esquivándome. Llegué a la cocina y arrastré la silla para poder sentarme.
Me gustaba sentarme con la silla al revés, cuando pones las piernas a los lados del respaldo y apoyas los brazos.
- Siéntate bien...- volvió a quejarse mi madre.
- ¡Pero mamá! ¡Que tiene de malo!
- Las sillas no se usan así, el respaldo es para que pongas la espalda y te sientes derecho.
- Se que es para eso pero ¿Por qué no puedo hacer lo otro?
- Precisamente porque si no te sientas derecho te harás daño en la espalda y si lo haces fuera se van a pensar que eres un maleducado.
Resoplé y me levanté para dar la vuelta a la silla.
- Además que nadie se sienta así, es hasta más incómodo no se ni como puedes hacerlo- dijo riendo.
- Para mí no es incómodo- le sonreí.
- Espera a que te apoyes más fuerte de la cuenta en el respaldo y la silla vaya al suelo contigo ¿Que quieres para desayunar?
Me levanté de la silla y miré la nevera.
- Me lo hago yo solo.
Mi padre entró y dio los buenos días, no paraba de bostezar. Mi madre le dio el café pero cuando estaba a punto de beber un poco se le aflojó la mano y derramó un poco sobre sus piernas.
- ¡Maldición! - exclamó- ¡Como quema!
Le di una servilleta para que se secase.
- Ya sabemos a quien ha salido August...
Yo me reí tapándome la boca y mi madre me miró con complicidad mientras sacaba dos tostadas ya listas para comer y las untaba con mantequilla.
- ¿Cómo te lo pasaste anoche? - me preguntó mi padre.
- Muy bien- contesté omitiendo detalles que no me fuese a preguntar.
- ¿Te volvió a molestar ese chico?
- No...- mentí - no pasó nada.
- Me alegro de que no te hiciese nada, porque hoy le vamos a ir a ver por si se le vuelve a ocurrir.
- ¡No, papá, pero si ya me ha dejado en paz!
- En el momento menos pensado vuelve, tu verás que cuando me vea a mi se le paran los pies.
No quería, es más me negaba a que eso pasase. ¿Y si se lo contaba a los demás? Me pegarían y me harían de todo y cubrirían a Andrew pero como le rechistase más a mi padre todavía las cosas se ponían peor, no tuve más remedio que ceder.
Andrew vivía en un trailer, en el campamento de caravanas del pueblo.
Mi padre pegó a la puerta. Yo tenía el corazón en la garganta y estaba tratando de distraerme mirando a mi alrededor pero lo único que había era un perro ladrando sin parar atado a un árbol con una cadena, juguetes esparcidos por el suelo, cuatro sillas y una mesa de plástico y una bandera sostenida en un ladrillo.
- ¿Quién es?- preguntó la voz de una niña.
- Dile a tus padres que venimos a hablar con Andrew.
- Vale, esperad un momento.
Enseguida el padre de Andrew abrió la puerta y al lado de él estaba su hijo, cabizbajo y mirándome directamente a los ojos con una expresión de rabia y odio.
- ¿En qué problema está metido ahora?- preguntaba el señor Moore.
- Andrew ha estado hostigando a August en el instituto, le ha roto 4 pares de gafas y el otro día le pinchó las ruedas de la bicicleta.
- ¿Es eso verdad Andrew?
Andrew no respondía, seguía mirándome.
- ¡Contéstame! ¿Es verdad? ¿Has estado molestando a este chico?
- Si...
- Pídele disculpas.
- Lo siento August - me dijo entre dientes, no parecía arrepentido, ni en su tono ni en su mirada.
- ¡No quiero que vuelvan a venir a decirme que has hecho otra fechoría, ni en el instituto ni en ninguna parte!
Agarró a Andrew del brazo y lo metió dentro de la casa.
- ¿Hay alguna forma en la que pueda pagar o compensar los daños que ha hecho?
- No, no es necesario ya está todo cubierto.
- No va a volver a molestar ¿Verdad que no, Andrew?
Estaba cruzado se brazos apoyado en la pared con la mirada alta, como si no le importase ni siquiera un poco que le estuviesen regañando. Si hubiera estado en su lugar yo ya estaría llorando.
- ¡Porque estás castigado! ¿Lo oyes? Ni un centavo, no te voy a dar ni un centavo ¿Me estás escuchando? ¡Y te olvidas de salir! ¡Cuando vuelvas de la escuela de verano te quiero aquí!
Seguía con ese semblante apático mirándome de reojo y hasta haciéndome un gesto de amenaza pasando el dedo por su cuello, no sin antes comprobar que nadie más lo estaba viendo.
- ¿Como lo vas a compensar?
- Y yo que se- decía resoplando y encogiéndose de hombros.
- Enserio no es necesario - decía mi padre.
- Claro que lo es, está vez tiene que aprender de una vez la lección. ¿Que le parece que le corte y riege el césped todo el verano?
- ¡No pienso hacerlo!- se quejó Andrew.
- ¡Lo que quieras o no da igual! ¡Lo harás y punto!
Andrew se dio media vuelta y caminó por el pasillo cerrando la puerta de su habitación de un portazo.
- ¿Otra vez con los portazos? ¡Ya hablaremos tu y yo a solas!
Se creó un silencio incómodo donde todos nos miramos entre todos.
- Discúlpeme, no sabemos que hacer con él, no es el primero que se queja de su comportamiento.
- No se preocupe - decía mi padre con tono tranquilizador- bueno que tenga un buen día.
- Lo mismo le digo, acordaré con mi hijo lo del castigo.
- Hasta luego - me despedí.
De camino a casa estaba pensando que haría esa tarde. Había pensado en comer en casa de Jason.
- ¿Puedo ir a casa de Jason a comer?- pregunté.
- Pregúntale a tu madre.
- ¿Y si dice que si?
- Está bien pero tendrás que preguntarle también a la madre de Jason.
Llegué a casa y mi madre me dio permiso para ir, a la señora Steele no me molestaba que comiese con ellos.
Dejé mi bicicleta en el jardín y pegue a la puerta.
Jason me abrió y me invitó a pasar.
- Quítate los zapatos porque hemos fregado el suelo y todavía está mojado- me dijo.
Su madre estaba en la cocina preparando un filete con tomate, espárragos y patatas. ¡Incluso hizo salsa! Me saludó y yo también a ella antes de tomar asiento.
Noté que Jason cortaba todo el filete en trozos muy pequeños y tardaba en comer.
- No juegues con la comida- le dije al ver que la desplazaba en el plato.
- ¡No estoy jugando con ella!
- ¡Pues déjala quieta! ¿Qué haces?
- Pues comer.
Se comía un pedazo pequeño de casa cosa, primero el tomate, luego la verdura, luego las patatas y luego la carne, siempre en el mismo orden.
- Ya he acabado - dijo- no quiero comer más.
Lo habría visto de comerse 8 pedazos de cada comida y muchas estaba contando. No había comido casi nada, al menos desde mi perspectiva solo había reordenado la comida para que pareciese que lo había hecho.
- ¡Pero si no has comido nada!
- Claro que he comido, pero no tengo más ganas estoy lleno.
- Bueno, no comas más sino quieres- dijo su madre retirándole el plato- ¿Quieres comértelo tu, August? Estas muy delgado.
- No creo que pueda, gracias.
- Bueno, entonces lo guardaremos
Nos levantamos de la mesa al acabar y salimos al jardín para cojer la bicicleta.
- ¿A que hora vuelves?- preguntó la madre de Jason desde la puerta.
- ¡Antes de cenar, como siempre!- exclamó.
- ¡Alejaros del bosque!
- ¡Si!
Comenzamos a pedalear, realmente sin rumbo.
- ¿Que quieres hacer?- pregunté.
- No lo sé, ¿Que quieres hacer tú?
- A mi me da igual.
- A mi también, tampoco se puede hacer mucho.
- Hace mucho calor, ¿Vamos a ver si han abierto la piscina?
- Vale.
Fuimos a ver si la piscina del pueblo estaba abierta. En Culvert estábamos muy lejos de la costa y no podíamos ir a la playa, era la única manera de refrescarse.
Bajamos de las bicicletas y miramos agarrados a las rejas como la piscina estaba completamente vacía.
- Que asco- dijo Jason arrugando la nariz.
Había musgo en las grietas y briznas verdes sobresaliendo. El resto era tierra y restos de hojas secas.
- ¿Que hay, chicos?- preguntó el tipo que estaba limpiando la piscina.
- ¿Cuando estará llena la piscina?
- Dentro de dos días, hay mucho trabajo por aquí.
Yo suspiré decepcionado.
- Volved dentro de dos días y ya no estará tan asquerosa.
- ¿Que le ha pasado?- pregunté.
- Este invierno la han vaciado en lugar de cubrirla y bueno...
Nos marchamos de ahí, sentí una especie de pesar dentro y Jason tampoco ayudaba a liberme de él.
- Quiero irme de este pueblo - dijo pedaleando.
- Tampoco es para tanto, en dos días la piscina estará lista.
- Eso no arregla nada.
- No seas tan negativo, nacimos aquí y todos nuestros recuerdos están ahí.
- Lo sé, no es que sea negativo es que todo este pueblo es como esa piscina está vacío y lleno de mierda.
- Ya, pero has visto como plantas siempre crecen, hasta en los lugares más inhóspitos.
- ¿Y eso? ¿Te has puesto profundo de pronto?- preguntó Jason entre risas.
- ¿Tu también has visto esa hierba verdad? ¿Como habrá podido crecer ahí?
- No lo sé.
- Es la naturaleza, Jason
- Vas a tener que hacerle caso a tu madre sobre ponerte el casco, me parece que te has caído muy fuerte esta vez de la bicicleta, August.
- ¡Pero no me cortes el rollo! Es la naturaleza, la vida, la forma en la que están echas las cosas nos fortalece para crecer en la adversidad y no morir en el intento.
- Creo que ya lo he pillado, puedes dejarlo ya.
Me cambié a su lado izquierdo pedaleando rápidamente.
- ¿A que ya no parece tan asqueroso?
- ¿El qué?- preguntó Jason confuso por haber perdido la atención de la situación.
- La piscina, cuando le cambias el significado para ti a las cosas empiezas a verlas de otra manera.
- Hablas cómo tú madre.
- ¡Tu también te pareces a la tuya!
- Bueno pero en otro sentido.
- Ya claro...
- Dios te oiga, si tan solo tuviera el pelo rubio...Creo que esto de nacer pelirrojo es como la piscina, hay que buscarle la moraleja filosófica.
De fondo se escuchaba el sonido de un cortacésped viejo desde un jardint. Se oía tan fuerte que un señor en bata y zapatillas salió al exterior pensando que alguna moto se había accidentado.
El cortacésped se había hecho pedazos, el motor se había achicharrado y humeaba dejando un olor extraño en el ambiente.
- ¿Eso también tiene un trasfondo profundo, Gus?
- ¡Cállate!- exclamé.
- El romántico sonido de la explosión del cortacésped inicia una bella tarde en Culvert, está lleno de verdaderos atractivos nunca antes vistos como la piscina vacía, los postes de la luz caídos o la impresionante fragancia a desagüe que se respira por las calles.
- ¿Que haces hablando solo? Luego soy yo el que se cae de la bicicleta.
Esta vez fui yo quien se rió, decía que yo decía locuras pero si alguien estaba de remate era el.
- Si nos vamos a poner a romantizar, a mi me gusta mucho más imaginar que estamos en un programa, o una pelicula, o mejor, una serie de televisión.
- ¿Y qué tal un libro? ¿Y si alguien estuviese contando nuestra historia?
- Eso querría decir que somos los protagonistas.
- Si te lo dijera...Pero me vas a decir que es un disparate.
- Bueno, los dos decimos muchos disparates todos los días, por uno más no cambia nada.
- A veces creo que sí, que alguien está contando nuestra historia, que somos una idea, el producto de la retorcida mente se alguien.
Me dejó un poco desnudo, en términos de expresión no esperaba en absoluto que fuera a decir algo así. Jason siempre decía cosas disparatadas pero eran ocurrencias graciosas o alguna que otra cosa subida de tono.
Aquello no me parecía un disparate, más bien algo de lo que asustarse.
Me quedé callado hasta que encontrase algo que pudiera responder, pero ante algo así lo tenía difícil.
- Sabía que no debería haberlo dicho...- trató de disculparse.
- No, no te preocupes.
Volvió a crearse un silencio y lo rompí para no hacerlo sentir mal.
- ¿Realmente piensas eso? ¿Crees que tú y yo no somos reales? ¿Que nada de esto es real?
- Si, en serio lo creo, no siempre pero si algunas veces ¿A ti nunca te ha sucedido?
- No, nunca, estoy seguro de que soy real, o al menos lo creo muy firmemente...
En ese momento lo empecé a dudar, aquello me aterró aún más que los carteles de los desaparecidos pero no podía sacar ese pensamiento de mi cabeza.
- Sabía que no lo entenderías.
- Quiero entenderlo.
- No, si lo entendiras sería lo último que dirías...
- ¿No te da miedo pensar que nada existe de verdad? A mi si me asustaría.
- Estoy acostumbrado, es como soñar despierto, pero a veces si tengo miedo porque si no existo nada de lo que hago o lo que pasa a mí alrededor tiene sentido.
En ese momento tragué saliva y sentí como una mariposa en el estómago, no en un buen sentido sino todo lo contrario.
Me pasaba eso cada vez que tenía una emoción fuerte que no entendía.
- Oye, ¿Quieres ir a comer helado?- me dijo.
- Si, claro.
Dejamos las bicicletas a la entrada del Devenson's Burger, tenían los mejores helados del pueblo. Nos sentamos en los asientos rojos, uno delante del otro y pegados a la cristalera para ver lo que pasaba fuera.
- Dos de chocolate, por favor- dijo Jason colocando un billete sobre la mesa al ver a la camarera
La camarera tomó nota y se fue a la barra.
- No hace falta que me lo compres.
- He ahorrado un poco, no te preocupes.
- Respecto a lo de antes, todo lo que hemos vivido entonces ¿Para ti no ha sido real?
- No te preocupes más, no tendría que haberte contado eso.
- ¿Qué crees que pasará cuando crezcamos? ¿Piensas que seguiremos juntos?
- Claro que sí.
- Mi madre dice que ya no está con sus amigas de siempre.
- Las personas cambian con el tiempo, pero no tienen porque separarse, mi padre conserva a todos sus amigos del instituto.
- ¿Qué pasará si te marchas? Tu quieres irte del pueblo.
- Pues hablaremos por teléfono, o por cartas, pero para eso aún queda un montón.
- ¡Aquí tenéis chicos!- exclamó la camarera colocando una bandeja metálica redonda en la mesa con dos copas de helado transparentes en forma de cáliz. Antes de marcharse colocó dos cucharillas.
- Me iré a dónde tú vayas.
Jason me sonrió, tenía una mirada de lástima. Percibí, siendo intuitivo, que pensaba que eso no podría ser porque él se iría a Yale y yo tendría que seguir el camino que yo escogiese.
- ¿Vendrás conmigo a Yale?
- Si, iremos juntos a Yale.
Jason rio.
- Pero necesitas muy buenas notas para que te admitan y es muy cara.
- Ya, lo sé...Pero no quiero que nos separemos, se que en realidad no podría ir a Yale aunque quisiera.
- Tranquilo, podrás venir a verme a New Haven, eso sí consigo entrar claro.
- Con tus notas, una carta de recomendación y el dinero que tus padres han ahorrado seguro que sí.
- Sino siempre puedo ir a Oxford, como mi hermano. Mi padre dice que sueñe a lo grande, que aquí no seré alguien importante pero fuera de Culvert...¡Quién sabe!
Si se gradúaba en la universidad y conseguía ser biólogo marino ganaría mucho dinero.
la mayoría de los chicos trabajarían en lo mismo que sus padres, yo era partidario de que no había que ser conformista, pero claro, era muy mal estudiante.
Si no hubiera sido mal estudiante, también hubiera soñado a lo grande. Realmente no tenía muy claro que quería ser, supongo que porque no veía todas las puertas abiertas como las veía Jason.
Pero si me imaginaba siento muchas cosas como actor famoso, escritor o incluso guionista de cine.
Pensaba cómo sería si me entrevistasen o si escribiese una biografía sobre mi propia vida, aunque no tenía una vida muy interesante en mi fantasía pretendía que si y firmaba muchos muchos libros.
Y ahí sentado se me vino a la cabeza que, de hacerse realidad el convertirme en un escritor de renombre podríamos ser protagonistas de nuestra propia película, libro o incluido serie de televisión.
Si eso pasaba todo el mundo nos vería, todos sabrían quienes somos.