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miércoles, 4 de noviembre de 2020

Proyecto 1- Capítulo 7

Llevaba desde que había empezado el verano esperando el gran día: la feria del 4 de julio. 
Fui a comprarme un perrito caliente y me senté en un banco a comérmelo junto con Jason.
A lo lejos vimos a los Fumigadores estado comprando algodón de azúcar y intentando conseguir premios en la caseta del señor Holligan.
Bradley había conseguido un pececillo naranja en una bolsa plástica llena de agua disparando a 5 botellas con una escopeta de balines y no paraba de mirarlo pegando los ojos a la bolsa.
Si el padre de Jason hubiera estado aquí  habría dicho que era demasiado cruel dar  peces como premios. El que Jason consiguió el año pasado duró una semana y el mío dos días.

- ¿Queréis ir al túnel del terror?- preguntó Bast.


Andrew acababa de llegar con otro pez de vientre blanco y escamas del lomo amarillas de un dorado brillante.

- ¿Cuanto me dais si me lo trago vivo?- dijo levantándolo y tocando la bolsa para ver si el animal reaccionaba.

- ¡Pero que dices!- exclamó Bast entre risas.

- ¡Es una broma...!

- Antes de que acabe la feria acaban esos peces ya han acabado en la papelera - me dijo Jason al oído.

Nos levantamos y nos abrimos paso entre la multitud agarrados de la mano. Estábamos buscando alguna casera que tuviera premios interesantes.

- ¿Que te parece esa?- preguntó señalando una caseta con gorros de mapache y escopetas de perdigones.

- Siempre me han dado grima- le dije arrugando la nariz.

- Quedará muy bien con mi uniforme de scout cuando reabran el campamento.

- ¡Me da calor solo de verlo! ¡Y seguro que sería un nido de pulgas!

 Jason y yo nos acercamos a la caseta, el me sonrió y colocó una moneda sobre el mostrador.
El propietario de la tómbola tomó la moneda y se la guardó entregándole cinco dardos con punta y mirando con incredulidad.

- Si explotas cuatro de esos globos con los dardos puedes llevarte lo que quieras, solo puedes fallar un tiro- explicó entre dientes con un cigarro encendido colgando de sus labios.

Jason acertó los tres primeros y falló el ultimo. Yo miraban expectante miraban expectantes mientras Jason respiraba intentando mantener la concentración. Lanzó el dardo acertando el último tiro.

- ¿Qué quieres?- preguntó el hombre apoyando los codos sobre la barra.

- Un gorro de mapache, por favor- exclamó Jason.

En cuanto se lo dio se lo puso en la cabeza para celebrar su victoria. De pronto noté una mano en mi hombro, detrás de nosotros estaba el mismísimo Frank.

- ¿Que hay de nuevo, viejo? Bonito gorro, Jason- le dijo- ¿Podéis moveros un poco?

- Si, claro- le dije echándome a un lado.

- Tienes toda la caseta para tí, Frank- se quejó Jason- hay espacio de sobra.

Frank sonrió y levantó las cejas apoyando un brazo en el mostrador y dejando su cuerpo caer a un lado.
Se sacó la cartera y dejó una moneda decidido.

- Vámonos - me dijo Jason tomando mi mano.

- No le des órdenes, el puede hacer lo quiera - dijo Frank.

- Tienes 5 disparos, solo puedes fallar uno.

- Tranquilo, no lo fallaré- contestó Frank entregándole el quinto dardo con una sonrisa.

- ¿Estas seguro?- preguntó August- deberías cogerlo.

- ¡Nunca he fallado un disparo!- exclamó mientras calculaba la trayectoria del dardo. Al lanzar acertó.

- ¡Venga ya!- exclamé- ¿No puedes pasar ni un segundo sin alardear?

Acto seguido me miró para que nos fuéramos, pero yo no reaccioné. Frank acertó el último tiro.

- ¿Qué tal si lo intentamos de nuevo?- dijo Frank sonriendo con malicia mientras sostenía otra moneda.

- No, muchacho, acabarías con mi negocio- contestó el hombre riendo- ¿Que quieres?

- La escopeta.

El hombre se la entregó y Frank la sostuvo admirándola. Jay empezó a mirarla también y la sostuvo simulando que lo apuntaba.

- ¡Es chulísima!- exclamó.

- Bueno si necesitáis conseguir algo ya sabéis a quien llamar para que dispare - nos dijo Frank y se marchó.

- ¿Lo has oído?- le dije a Jason emocionado.

- No es cierto...- dijo Jason entre dientes comenzando a marcharse con las manos en los bolsillos.

- Está intentando ser amable.

- ¡No es amable, es un hijo de puta!

- ¿Por qué lo odias así? No te está haciendo nada.

- Tu no ves lo que yo veo.

- A todo el mundo le cae bien.

- Ellos tampoco lo ven...

Nos alejamos mucho, buscando otra caseta interesante. De nuevo volvimos a toparnos con Frank, está vez disparando a botellas con balines para ganar un peluche para Megan que ya sostenía dos en los brazos.
Jason los vio de reojo y empezó a apartarse lo máximo posible.

- ¿Vamos al circo o al túnel del terror?- me dijo.

- Al circo que el túnel del terror me da miedo.

- Si queréis ver fenómenos no tenéis más que miraros al espejo- dijo Bast que pasaba por allí con Bast y Andrew.

- ¡Casi me dejan sin ir a la feria por tu culpa, gnomo de jardín!- me gritó Andrew- ¡No te pegamos porque como se entere mi viejo me castiga!

- Te está bien empleado.

- ¡Cállate, en cuanto se olviden las cosas te pongo la boca en el asfalto! ¡Te voy una poner las paletas a juego con tu amigo!

- Esa ha sido original, lo admito - vaciló Jason- me sorprende tanto ingenio viniendo de tí.

- ¡Más vale que tú también cierres la boca, zanahorio! 

- ¿O qué? No podéis hacerme nada.

- Te vendría bien cerrar un poco el pico para que no tiemble el suelo cada vez que andas- le dijo Alexander.

- ¡Dios, esa si que ha sido ingeniosa! ¿No te lo parece, Jason?- preguntó Bast chocándose las manos con los demás.

Jason se quedó en silencio y se empezó a poner muy rojo.

- ¿Vas a llorar o qué?

- ¡Dile algo tu también, Bradley, que siempre estás callado!- le ánimo Alexander.

- Me gusta tu gorro - le dijo a Jason.

- ¡No, joder! - se quejó Bast- ¡Pero no lo elogies!

 -  ¡Se supone que lo tenías que insultar!- le riñó Alexander poniéndose la mano en la cabeza.

- ¡Pero mira que eres tonto, Bradley! ¡No das ni una!- le decía Andrés riéndose y enseñando sus dientes pequeños y afilados.

Todos se rieron menos Bradley, que permanecía inexpresivo como siempre y nos pasaron de largo.

- Vamos a tirar al pringado ese al agua fria, que esté año otra vez está en la caseta de la diana- les escuché decir desde lejos.

- Ni en feria descansan de ser tan imbéciles- dije, después miré la cara de Jason y me preocupé- ¿Que te pasa? ¿Estás bien?

- Estoy bien- dijo frotándose la nariz- solo estoy rojo por el calor.

- ¡Pues quítate la chaqueta, estamos en verano!

- Es por el gorro- dijo quitándoselo.


Encontramos  la atracción  de "The Ring Bell", Jason corrió hacia ella y busco una moneda en su bolsillo.

"Prueba tu fuerza ¿Eres todo un hombre o solo eres un debilucho?" - decían los altavoces de la atracción 

Me dio su gorro para que se lo sostuviese e hizo varias pruebas con el mazo antes de meter la moneda.
Finalmente metió en la ranura y se e hizo la campana sonar. Las luces en forma de estrella de la parte superior se encendieron.

- ¿Has visto eso? - me dijo mientras le entregaba su gorro que le estaba sujetando - saqué la puntuación máxima.

"¡Vaya, eres todo un hombre!"

"Tienes un segundo intento"

- ¿Quieres hacerlo tú?- me preguntó volviendo a colocarse el gorro.

- Está bien.

Cogí el mazo con las dos manos y traté de tomar un poco de carrerilla para darle fuerte pero apenas llegué a la mitad del trayecto.

"Vaya, amigo, más suerte la próxima"

Me decepcioné un poco y solté el mazo de mala gana, Jason me apoyó un brazo en el hombro.

- No te desanimes, tiene un truco, no es la fuerza es la precisión.

- ¿Cómo?

- Tienes que darle al centro de la base. Sujetas el mazo en la parte baja del mango y con los brazos extendidos dejas caer el mazo en el centro con lo más fuerte que puedas. Ya he encontrado antes la posición exacta en la que hay que colocarse.

- ¿Como sabes eso?

- Mi padre me contó todos sus trucos el año pasado ¿Recuerdas que no pudimos conseguir ningún premio?

- ¿Y como ha conseguido saberlos?

- Mi abuelo por parte de padre tenía una caseta en la feria y le revelaba todos los trucos. Le dijo que no se los contase a nadie pero no le hizo caso y se los contó a Howard.

- ¿Al señor Cooperson? ¿Significa eso que...?

- Si, era su mejor amigo, Frank los habrá aprendido de su padre. Te voy a demostrar que hay truco.


Echó una moneda y seguí los pasos que me había dicho, en efecto conseguí hacer sonar la campana en los dos turnos.

- ¡Vaya! - exclamé sorprendido.

- ¿Lo ves? 

Asentí con la cabeza y comenzamos otra vez a caminar.

- El túnel del terror está más cerca que el circo ¿Quieres que vayamos?

- Bueno, vale.

Nos topamos de nuevo con los Fumigadores.

- ¡Abrid paso, panda de mocosos!- exclamó Bast colándose delante en la fila a empujones junto con su grupo.

Jason suspiró y me miró.

- ¡Vayamos donde vayamos nos topamos con Frank o con ellos! ¡Que te apuestas que volvemos a ver a Frank!

- Nada, seguro que nos lo volveremos a encontrar.

Nos habían visto, pero nos ignoraron, estaban apoyados sobre la cabina de las entradas fumando y haciendo toser a los que tenían atrás en la fila.

- ¡Me muero por un cigarrillo!- exclamó Jason cuando nos dimos media vuelta.

- ¡No fumes más, luego te quejas de que tienes tos por la mañana!

Dicho y hecho, estaba en los coches de choque, pero no nos había notado, estaba ocupado estrellándose contra otros coches junto con Megan.
Al fin llegamos a la carpa de circo.

"En cinco minutos empezará el concurso de tartas" se escuchó decir por megafonía.

- ¡Mierda! ¡Tenemos que irnos, rápido!- me dijo.

- Voy un momento al baño, cuando acabe voy a verte.

- De acuerdo- dijo Jason mientras salía corriendo.

Mire la cola del baño, de nuevo era largisima. Frank estaba esperando en la cola del baño portátil de al lado y empezó a chistar para llamar mi atención.

- Ey, lo mejor es que vayas fuera a mear, hay mucha cola. Yo lo he hecho antes y eso está vacío.

Por un momento recorde lo que nos había pasado a mí y a Jason con los Fumigadores la última vez que fuimos a orinar donde no debíamos, pero como las cosas estaban más calmadas desde lo de mi padre no tenía que pasar nada. Culvert era un pueblo tranquilo, nunca pasaba nada y nadie me vería.

- Gracias- le dije sonriendo.

- De nada colega.

Seguí su consejo y salí del recinto de feria a una zona baldía. Me desabroché la cremallera del pantalón y ni un segundo después oí un sonido extraño que me hizo volver a abrocharla.
Escuché tiros al aire y lo único que se me ocurrió fue salir corriendo en dirección al bosque, ni siquiera me di la vuelta a mirar estaba tan atemorizado que lo único que hacía era correr y correr.
El bosque estaba oscuro y de noche , era como un complejo laberinto sin salida.
Trataba de acelerar más, aunque me doliesen las piernas y seguía escuchando pasos haciendo crujir las hojas detrás de mí.
Me vino un olor a agua y por inercia, sabiendo que se trataba del pantano corrí para poder esconderme aprovechando que tenía ventaja pero antes de llegar mi pie se atasco en una rama y caí al suelo comencé a gritar pidiendo ayuda al oír cómo se aproximaban a mí.
Y de pronto, estaba de pie frente al pantano.
El agua brillaba por el reflejo de la luna sobre el agua, llena de verdín y turbia. Las luciérnagas revoloteaban a mi alrededor.
Estaba completamente solo, con el ulular de las lechuzas y el sonido del aleteo de los pájaros inundado por una paz que jamás había sentido antes, como si fuera parte de el viento que corría entre los árboles. Sin embargo no lo sentía en mi piel, no agitaba mi pelo ni me erizaba el vello de mis brazos.
Aquello me desconcertó, recordaba haber estado corriendo hace unos minutos hasta caer al suelo y no siquiera sabía cómo demonios me había levantado.
Hice el camino de vuelta, igual de confundido que me encontraba antes, con intenciones de buscar a Jason.
Llegue al recinto ferial y me paré frente al escenario donde estaban premiando a los ganadores del concurso de tartas. Jason y su madre habían ganado, su tarta temática del pueblo era maravillosa llena de casitas en miniatura. No me podía creer que hubiese hecho mi casa.
Sonreí y traté de acercarme a él cuando bajó del escenario pero me pasó de largo como si no me hubiera visto.

- ¡Enhorabuena, Jason! - exclamé- ¡Este año sí que os habéis superado!

No me prestó atención, aquello me cabreó, pensé que sería alguna de sus bromas y me puse delante de él para cortarle el paso.
Parecía estar buscando a alguien porque miraba para todos lados con una expresión de preocupación. De pronto me atravesó, literalmente se fusionó conmigo.

- Mamá - le dijo a su madre- August no está y habíamos quedado en ir después al circo.

- ¿Dónde crees que puede estar?

- Iba a ir al baño, puede ser que hubiese mucha cola y aún siga ahí.

- Ve a buscarlo, te espero aquí.

Yo hacía señas para que me viera y lo llamaba por su nombre, pero no funcionaba y tuve que seguirlo hasta los baños.
Me buscó con la mirada y al no encontrarme se marchó, buscándome por el resto de la feria.
Por más que hacía no conseguí que me viese, lo atravesé dos veces más pero nada.
Llegó de nuevo a donde estaba su madre y se marchó con ella.

- ¿No lo has encontrado?- preguntó ella.

- No, no está por ningún lado.

- ¿Has buscado bien? 

- Si, he mirado bien pero no está por ningún lado.

- A lo mejor te está gastando una broma.

- No, si fuera eso ya habría aparecido.

- Que raro...Puede que se haya tenido que ir de sopetón.

- ¿Y si le ha pasado algo?

- Cuando lleguemos a casa lo llamas, cielo. Pero no parecía que le pasará nada ¿Estaba enfermo?

- Que sepa no, no me ha dicho nada.

Los seguí hasta casa y entre con ellos. Jason subió las escaleras y entró a su habitación, yo me quedé parado en el pasillo y entré a la cocina.
Todo aquello era muy extraño, el tampoco se había percatado de que yo estaba ahí, entonces pensé que tal vez al caerme me había desmayado y que todo probablemente era un sueño.
Me pellizqué un brazo, pero no sentía ningún dolor. Pensé que quizás Jason se refería a eso cuando hablaba de soñar despierto.
Escuché el teléfono sonar unos pasos detrás de mí, al voltearme vi a Jason en pijama bajando apresuradamente las escaleras.


  - ¿Si? - preguntó - ¿Ha pasado algo? 

No podía escuchar la respuesta así que me acerqué y pegué el oído al teléfono.


  - August aún no ha vuelto a casa, ¿Está ahí contigo?- preguntó mi madre preocupada.

  - No, no está aquí.

  - ¿Cuando os separasteis? 

  - No nos separamos, quería ir al baño, le dije que nos veríamos después del concurso de tartas pero no apareció.

  - ¿Dónde crees que puede estar?


 - No lo sé, lo busqué por toda la feria pero no estaba. Creí que había vuelto a casa él solo porque estaba enfermo o algo.

  - ¿Sabes si pudo ir al bosque?

  - Con lo miedoso que es no creo que fuese al bosque solo y de noche, a lo mejor se ha entretenido por el camino y está al venir.

  - Esperaré un poco, gracias Jason, descansad.

  - Buenas noches

Jason colgó el teléfono y fue a la cocina.

  - Mamá, August no ha vuelto a casa- dijo asustado.

  - ¿Dónde se habrá metido?

Jason se encogió de hombros.

  - Bueno, seguro que vuelve a casa, puede haberse parado por el camino de vuelta- dijo su padre - vamos a intentar calmarnos.

 - ¿Puedo ver la película de esta noche con vosotros?

  - Es para mayores.

  - Vaya mierda...

  - ¡Esa boca!

Jason subió a la planta arriba y cogió carrerilla para tirarse contra la cama y rodar haciendo la croqueta.
Cogió el libro del Guardián entre el centeno, se lo habían mandado de lectura obligatoria para el curso. Los libros que te hacían leer en el instituto solían ser aburridos pero el decía que ese le estaba gustando.
Tenía ganas de leerlo cuando volviese al instituto.
Caminé por la habitación y di una vuelta a su cama. Nunca me había pasado una cosa como esta, me preguntaba cuando despertaría porque a ese punto esto ya se había convertido en una pesadilla.

  -¡Jason!- exclamé desesperado- ¿Cómo puedo hacer para despertarme? Dime algo.

No me escuchó, sonrió por algo que había visto en el libro.


Pensé en todas las veces que cuando tenía una pesadilla, intentaba tomar el control del sueño y tiré un vaso que habia en la mesilla al suelo.
Jason se sobresaltó, soltó el libro y miró el vaso roto.

  - ¿Pero como ha podido pasar esto?- preguntó para sí mismo agachándose para recoger los cristales- estaba muy alejado de el borde de la mesa.


Se marchó de la habitación y me senté sobre la cama poniéndome las manos en la cara.

  - No puedes hacer eso- me dijo alguien- va contra las normas.

Miré en dirección a dónde me hablaban y vi un chico completamente calcinado en una esquina de la habitación vestido con lo que quedaba de una camisa anticuada y unos pantalones de vestir.
Comenzé a gritar del terror mientras se me a acercaba, creyendo que me haría daño.

  - ¿Quién eres tú?- pregunté atemorizado.

  - Sabes quién soy- me contestó sonriendo- y yo también se quién eres, August.

  - No, te has equivocado, nunca nos vemos visto ¿Como sabes mi nombre?

  - Claro que no, cuando yo morí tu nunca habías nacido pero has oído hablar del fantasma de Culvert.

  - ¿Tu eres el chico que se cayó en la fundición?
  
  - Si, pero no me caí, alguien me empujó.

  - ¿Quién?

  - No lo sé.

Me quedé frío, no comprendía que estaba sucediendo.

  - ¿Por qué estás aquí? ¿Por qué me conoces?

  - Te he visto crecer, ahora estás muerto, así que ahora tu también puedes verme a mí ¿Todavía no te has dado cuenta?

Comencé a reírme, debía estar bromeando.

  - ¿Sabes cómo despertarme?- pregunté sonriente.

  - No es un sueño, August, estas muerto.


Aquella afirmación me heló, pero todo era en esencia tan surrealista que seguí manteniendo que debía de tratarse de un sueño.
Jason entró a la habitación y volvió a sentarse en la cama cogiendo su libro para retomar la lectura.

  - Cuando me despierte del desmayo volveré a la feria.

  - ¿No te has dado cuenta de que él no puede verte pero tú si a mí?

  - Nada de esto tiene sentido ¿Por qué ibas a estar tú en este cuarto conmigo? Es obvio que cuando aparece algo extraño y sin sentido es que estás soñando, cuando me despierte...

  - No vas a despertarte, August.

  - Claro que sí.

  - Esto no es un sueño.

Dejé de sonreír y me quedé paralizado.

  - ¡Jason!- exclamé.

  - Es inútil, no puede oírte, no sabe que estás aquí.

Corrí hacia el interruptor y traté de comunicarme en código morse encendiendo y apagando la luz.

  - ¡Para de hacer eso!- me gritó el chico cogiendo mi muñeca y apartándola - ¡Va en contra de las normas!

Jason miró hacia arriba viendo la luz parpadear y después miró a su alrededor.

  - ¿Qué normas?- pregunté.

  - Los muertos no pueden intervenir en el mundo de los vivos, hay que respetar el orden natural de las cosas.

  - ¿Y que pasa si lo hacen?

  - A nosotros no nos pasaría nada, pero tendría consecuencias para los vivos.   

  - ¿Y ellos? ¿Pueden interferir?

  - No deberían, pero no es que haya un castigo por no cumplir la norma. Es una cuestión de equilibrio, si se rompe el equilibrio puede haber graves consecuencias en su plano terrenal y el nuestro.

  - ¿Estamos en el limbo?

  - Algo así.

Me senté en el suelo devastado, consideré por primera vez que tenía razón, tal vez estaba muerto.

  - ¿Por qué estoy aquí?- pregunté - ¿Y como puedo ir al cielo?

  - Llevo años aquí y aún no he conseguido ascender- me contestó apenado- tal vez tienes algo pendiente.

  - ¿Tengo que saldarlo antes de ascender?

  - Si eso es lo que te retiene, pero a lo mejor simplemente no estás preparado para ascender todavía.

  - ¿Por qué no iba a estarlo? ¡No quiero estar aquí!

  - Puede ser porque aún no has aceptado que estás muerto.

Comencé a llorar sobre mis piernas, no podía creer lo que estaba sucediendo.

  - ¿No puedes ayudarme?- pregunté apenado.

  - ¿No sabes cómo moriste? 

  - No, intento recordarlo pero no sale nada.

  - ¿Que es lo último que recuerdas?

Traté de hacer memoria de todo lo que había hecho durante el día para poder saber que podía haber sucedido.

  - Estaba en la feria, fui a hacer pis a un descampado y comencé a correr. Huía de algo pero no lo recuerdo, intenté esconderme pero tropecé con una rama y me caí. Después estaba en el mismo lugar, creí que me había levantado y me marché. 

  - ¿Por qué huías? 

  - No lo sé, tenía miedo.

  - Intenta recordarlo.

  - Creo que oí disparos, pero fue todo muy rápido.

  - A lo mejor alguien te mató.

Me reí, pero esta vez por nervios.

  - No es posible, no tengo ningun problema con nadie ¿Por qué harían eso? No puedo estar muerto y si lo estoy es porque me golpeé mal al caer.

  - Se que es difícil pero sería mejor que aceptases lo que ha pasado. Yo tampoco me acuerdo de quién me empujó...

Lo único que pude hacer fue quedarme allí hasta que amaneciese, para probarme a mí mismo que estaba realmente muerto. Fui muy tozudo pero no era algo fácil de asimilar.
Jason se fue a dormir, yo simplemente me senté en los pies de la cama y el otro chico desapareció asegurándome que si necesitaba algo de él, solo tenía que llamarlo. 
De pronto oí un estruendo, a través de la ventana veía una luz en el cielo. Había estallado una tormenta de verano y llovía tan fuerte que hacía ruido contra el cristal. 
Jason se despertó cuando sonó el despertador, se desperezó y bajó a la cocina. Le seguí y me quedé de pié junto a la nevera viendo como la familia desayunaba. 
Volvieron a llamar al teléfono, como anoche.

- ¿Puedes ir a ver quién es, Jason?- preguntó su madre con el uniforme de trabajo puesto, retirando la cafetera para servir el café.

- Si, ahora voy.

Descolgó el teléfono, al otro lado había alguien respirando de una manera muy agitada.

- ¿Hola? ¿Se encuentra bien?

- Buenos días, Jason. Me imagino que estarás desayunando.

- Si, Clarice ¿Que ha pasado?

- August no llegó anoche, llamé al departamento de sheriff para que enviaran un coche patrulla a buscarlo por la feria pero no estaba por ningún lado. Le buscaron también por la calle, de haber estado ahí lo hubieran encontrado porque casi todo el pueblo estaba en la feria o en casa pero tampoco lo han visto.

Jason se quedó en silencio sin saber muy bien que responder.

- Denuncié su desaparición anoche y hoy van a buscarlo por el bosque, los vecinos se han ofrecido voluntarios para ayudar en la investigación. Van a buscarlo durante todo el día, por si quieres colaborar.

- Yo también iré, no se preocupe.

- Siento mucho este disgusto a la hora del desayuno.

- No se preocupe, tranquila, seguro que lo encontramos en el bosque.

Jason entró corriendo a la cocina.

- ¡August ha desaparecido!- exclamó llorando- ¡No lo encuentran por ningún lado!

Su madre se abrazó a él y trató de consolarle.

- No pasa nada, piensa que lo están buscando. Se ha podido perder en el bosque.

- La policía va a buscarlo hoy al bosque, la madre de August dice que algunos vecinos van a ayudar voluntariamente a encontrarle.

- Iremos está noche - dijo su padre.

- Yo voy a ir ahora.

- Haces bien, hijo, les hará falta ayuda.

Jason acabó de comer, se vistió rápidamente y preparó una mochila con la linterna, la brújula, un botiquín, comida y agua.
Caminó hasta la entrada del bosque y vio al menos 10 coches de policía y muchas personas del pueblo.

- Hola Jason, siento mucho lo ocurrido - le dijo el señor Holligan.

- No pasa nada, le encontraremos.

- No creo que haya ido muy lejos.

El rastreo comenzó, cada uno iba por su cuenta pero en un espacio controlado, lo que quería decir que no podían separarse de los agentes de policía.

- Aquí hay huellas- dijo uno de ellos y tomó una foto- pertenecen a alguien con las características de August.

- ¡Que nadie pase por esta zona, por favor! 

Aquello debió ser un alivio para todos. Empezaron a seguir mis huellas pero en un punto, donde la tierra no estaba húmeda y cubrían las hojas, las rocas y la tierra y se habían perdido y con ello el rumbo de donde podría haber ido.
Mi madre estaba allí, estaba llorando todo el tiempo, intentaba abrazarme a ella pero no podía tocarla. Mis brazos se atravesaban en su cuerpo.

- ¡August!- gritaba mi profesor de matemáticas, pero su voz se hacía eco.

El resto comenzaron también a llamarme a medida que avanzaba.
La mayoría habían venido preparados y comieron juntos en una zona de árboles caídos. Estuvieron conversando sobre sus teorías de mi desaparición, obviamente sin mi madre presente.

- ¿Creéis que ha sido un secuestro?- susurro un vecino.

- Después de lo de Tommy no me extrañaría que hubiese un enfermo que se dedica a llevarse a los niños- comentó otra vecina también en voz baja- en todos estos años lo no han encontrado.

- ¿Insinúa usted que los tiene retenidos?- preguntó otro vecino.

- O los ha matado el muy desgraciado.

- ¡Si llega a ser mi hijo, yo mismo le vuelo la cabeza a ese hijo de puta!- exclamó el señor Cooperson.

- ¡A mi ni me haría falta que lo fuera, con saber quién es el infeliz lo haría! ¡Me aseguraría de que no le volviese a hacer algo a otro chico!

- ¡Pobre señora Orton, yo también soy madre!- se lamentaba otra vecina.

Después de comer retomaron la búsqueda hasta que comenzó a anochecer.
El bosque era ya un horizonte negro difuso e infinito y aunque avanzaban todo parecía igual.
Nadie respondía a mis llamadas, solo los pájaros que con un aleteo se cambiaban de árbol.
Una lechuza ululaba y miraba con sus ojos amarillos desde una piedra.
Adentrarse demasiado suponía perderse, el bosque tenía una extensión tan inmensa que seguramente jamás nadie había visto al completo y como todos los bosques, cambiaba constantemente.
La búsqueda concluyó al llegar al cartel que pedía que por tu seguridad, retrocedieses y al árbol que todavía conservaba el inquietante cartel de Tommy.

- Por vuestro seguridad, a partir de mañana no podréis participar en la investigación. Haremos un rastreo por el área peligrosa del bosque.

Nadie contestó, solo se escucharon pisadas al retroceder el camino. No podía creermelo, en efecto debía de estar muerto porque todo el pueblo me estaba buscando y de ser un sueño, esto ya se había convertido en mi peor pesadilla.
Jason se acercó para hablar con el que estaba a cargo de la investigación.

- ¿Creen que cruzó el límite?- preguntó 

- No lo sabemos con exactitud, las huellas que hemos visto van en dirección al interior del bosque pero la mayoría se han perdido por la tormenta.

- ¿No podría ir a buscarlo mañana? Estuvimos en el bosque hace poco y nos perdimos por cruzar el límite, se cómo regresar, además iría con vosotros.

- Tranquilo chico, sabemos lo que hacemos, corremos riesgo incluso de perdernos nosotros en la investigación y si eso pasase tendrían que rescatarnos en helicóptero ¿Sabes cuántos hectáreas tiene este bosque?

- No.

- 79,000 km², solo 10.000 km² menos que el bosque nacional Tongass, solo que sin una sola vida humana en kilómetros. Además lo mejor es que nadie se adentre en el bosque estos días para no contaminar la zona en caso de haber una escena del crimen.

- Se que quieres ayudar, pero es mejor que nos lo dejes a nosotros, el caso está en buenas manos.

- Buenas noches oficiales - dijo Jason desesperado y se marchó, topándose con sus padres al principio del bosque.

- ¿Han encontrado algo?- preguntó su padre.

- Solo huellas, pero la mayoría se han borrado con la tormenta de anoche. Creen que cruzó el límite pero ya nadie puede colaborar en la investigación para no contaminar nada.

- Esto no huele bien, después de que os perdiérais no creo que se le ocurriese volver a cruzar el límite.

- A mi también me parece extraño, además solo, porque sus huellas estaban aisladas.

- Será mejor que nos vayamos a casa a descansar, mañana hablaremos con la madre de August y capaz nos interroge la policía porque fuimos las últimas personas en verlo.

Se marcharon a casa. Amaneció un día más conmigo, dentro de la habitación de Jason incapaz de irme a casa y ver cómo de destrozados estarían mis padres.
Nunca lo hacían, pero a la hora de desayunar encendieron la radio. Desde el departamento de Sheriff habían emitido un comunicado en la emisora local:

"Pedimos atención a todos los oyentes, durante la feria del pueblo desapareció un adolescente de 14 años con cabello castaño y ojos oscuros. Mide 1,53, tiene gafas, brackets y un aparato extra-oral. La noche de su desaparición llevaba una camisa amarilla, pantalones negros y  zapatillas deportivas blancas. Responde al nombre de August Orton, si lo han visto o tienen información sobre él informen al departamento de Sheriff de Culvert. Gracias por su atención."

Después del comunicado, como una casualidad siniestra y oportuna el teléfono sonó.

- ¿Si? ¿Quién es?- preguntó Jason.

- Buenos días, ¿Son ustedes los Steele?

- Si.

- ¿Con quién hablo ahora mismo?

- Soy Jason.

- ¿Puedes ponerme con tu padre?

- ¡Papá, llaman del departamento de Sheriff, dicen que tienes que ponerte al teléfono!

Su padre tomó el teléfono.

- Buenos días, agente.

- Buenos días señor Steele, usted, su mujer y su hijo tienen que presentarse a testificar hoy en el departamento de Sheriff. Tengo entendido que fueron las últimas personas en ver al desaparecido.

- Si, es así.

- Bueno, os esperamos.

Se vistieron de una manera un poco más formal y se presentaron allí.
Metieron a Jason dentro de una habitación en la que solo había una mesa, dos sillas y una pared con cristal.

- Buenos días, Jason- le dijo el agente sacando una libreta y un papel.

- Buenos días agente.

- Quiero que seas sincero y preciso con todo lo que te pregunté ¿De acuerdo?

- De acuerdo.

  - ¿Estaba August contigo antes de desaparecer?

  - Si, no nos separamos en ningún momento, solo cuando quiso ir al baño. 

  - ¿Sabes a qué hora aproximadamente lo viste por última vez?

  - No lo sé, el concurso de tartas empezaba a las diez y media, así que alrededor de esa hora.

  - ¿Estuvisteis con alguien más?

  - No, estábamos los dos solos y mi madre, pero solo estuve con ella en el concurso de tartas mientras August estaba en el baño.

  - Entonces...August estuvo contigo, se despidió de ti para ir al baño y en ese momento fue en el único que os separasteis y durante todo ese tiempo estuviste con tu madre.

  - No es exactamente así, me separé de ella para buscarle pero no estaba por ningún lado así que volvimos juntos a casa.

  - ¿Por qué lo estabas buscando?

  - Se suponía que cuando regresara del baño iría a ver el concurso de tartas pero no lo vi en ningún momento en el público.

  - Su padre dice que un chico de vuestro instituto, Andrew, se metía con él.

  - Si, es cierto, también se metía conmigo.

  - ¿Os molestó en algún momento de la noche? 

  - De hecho si lo hizo, fue un poco antes de que nos separasemos.

  - ¿Crees que podría tener algo que ver en su desaparición?

  - No lo sé, puede que sí.

  - ¿Que os dijo?

  - A él lo llamo niña o marica, algo así, siempre dice ese tipo de cosas. A mi solo me dijo gordo.

  - Tengo entendido que este chico no actúa solo ¿Sabes los nombres de quienes iban con él?

  - Bradley Cooperson, Bast y Alexander, no recuerdo sus apellidos.

  - ¿Interactuasteis con alguien durante la noche aunque fuera solo unos segundos?

  - Frank Cooperson y Jay McKinney, su hermano está en un correccional por si eso sirve de algo y Frank es el hermano menor de Bradley.

El agente comenzó a tomar apuntes rápidamente, incluso pasó la hoja para seguir apuntando.

  - Tu versión corresponde con la que le contaste a la madre de August, eso está bien. Creo que por hoy es suficiente, si necesitamos algo más volveremos a interrogaros.

  - ¿Soy sospechoso?

  - Todos los que estuvieron cerca de la víctima ese día son al final sospechosos, sean inocentes o no. Pero si eres inocente puedes estar tranquilo.

  - ¿Puedo marcharme?

  - Claro, pero antes de irte si tengo una pregunta.

  - De acuerdo.

  - ¿Que pasó entre vosotros, Frank y Jay?

  - Nada importante, Frank estaba alardeando porque consiguió una escopeta de perdigones lanzando dardos a globos Jay solo estaba con el, no mediamos palabra. Yo estaba un poco tenso con Frank porque no nos llevamos muy bien.

  - ¿Que te sucede con Frank?

  - Es un imbecil, gasta bromas crueles y se cree mejor que los demás pero es lo suficientemente hipócrita para que no le descubran.

  - ¿Le hizo alguna vez una broma cruel a August?
 
  - Nos invitaron a una fiesta, fingieron que se había cancelado y la celebraron sin nosotros.

  - Bueno, puede que sea una broma cruel pero no deja de ser algo normal entre chicos de vuestra edad. Yo me refiero a algo más grave.

  - Los Fumigadores hacían cosas peores, le pegaban palizas y rompían sus cosas.


Tomó apunte de ello y sonrió a Jason.


  - Ahora sí puedes marcharte- abrió la puerta para invitarlo a salir.

  - Gracias.

Se levantó de la silla y fue acompañado a una sala de espera, sus padres entraron después a la misma habitación y salieron muy alterados.
En general, durante el día nadie habló, todos se quedaron en casa.
Un día después la policía regresó y registró toda la casa, pero no encontraron nada.
Ese mismo día habían ido a la casa de mi madre, tampoco habían encontrado nada. El padre de Jason había invitado a mis padres a la casa para comer juntos y habían estado hablando con ellos sobre cómo avanzaba el caso.
Los agentes empezaron a especular que me habría escapado, pero yo nunca haría algo así. Iban a interrogar a los Fumigadores, a toda la familia Cooperson y a los McKinney y probablemente también revisarían sus casas.


  - ¿Crees ya que estás muerto?- me preguntó el chico calcinado tomando asiento junto a mí, en la alfombra.

  - Si, pero no quiero aceptarlo- le contesté llorando y cubriendo mi rostro.

  - No llores, estamos en la misma situación y no sirve de nada.

  - ¿Si estoy muerto porque siento tanto dolor?

  - Es porque aún estás en el limbo, sigues siendo humano, tu alma está ligada al mundo terrenal.

  - ¿Cuando esté en el cielo dejaré de llorar?

  - Si, según tengo entendido cuando tu alma asciende deja de estar ligada al dolor.

  - Eso es lo que necesitaría ahora, porque no quiero estar muerto y seguir sufriendo.

  - Tienes que aceptar que estás muerto, con saber que lo estás no es suficiente.

En ese momento lo acepté, finalmente tiré la toalla en esa lucha sin sentido.
De pronto noté mi cuerpo volverse transparente, mire las puntas de mis dedos casi invisible y grité de horror.

  - ¿Que es esto?- exclamé- ¿Me estoy desvaneciendo?

  - No, es solo que te has alejado un paso más de tu ser terrenal.

  - ¿Se supone que esto es bueno no?

  - Claro que sí, ahora puedes ir donde quieras cuando quieras, ya no tienes que caminar. Estás definitivamente en el limbo, ya no estás a un paso de la línea que separa el limbo de tu anterior realidad.

  - ¿Quieres decir que puedo teletransportarme?

  - Si, y puedes manifestarte, pero no lo hagas, conoces las normas y eso no estaría bien.

  - ¿Que más puedo hacer?

  - Muchas cosas, pero tienes que ser cuidadoso con el orden.

  - ¿Ahora tengo poderes?

Traté de flotar y vi como podía llegar al techo.

  - ¡Wow! - grité emocionado- ¡Podías volar todo el tiempo y no me lo habías dicho!

Atravesé el techo y aparecí en la habitación de matrimonio y se ahí me teletransporté al cuarto de Jason.
Vi una criatura extraña, no puedo describir que aspecto tenía, prácticamente porque no fui capaz de comprenderlo a grandes rasgos.
No se parecía a nada de lo que había visto antes y emitía una luz que iluminaba cada lugar de la habitación por recóndito que fuera, ni una sombra era capaz de hacerse ver en su presencia.

  - ¿Que eres?- le pregunté, sin sentir ningún miedo, sino todo lo contrario.

  - ¿Estás preparado para ver lo que te sucedió, pequeño August?- preguntó con una voz extraña que se escuchaba en cada rincón, como si se hiciera eco dentro de mi cabeza.

  - Lo siento, pero no creo que pueda hacerlo.

  - ¿Por qué no? 

  - ¿Y si me pasó algo horrible?

  - Necesitarás descubrir cómo moriste para poder ascender, tienes que ser valiente.

  - ¿Y si es una muerte horrible? No estoy seguro de que quiera ascender ¿Qué pasará conmigo? ¿Desapareceré?

  - Solo los que han ascendido conocen lo que hay más allá. Si te enfrentas a lo que sucedió, conocerás de inmediato todos los misterios que hay después de la muerte.

- No quiero ascender, lo siento mucho.

Me entristeci tanto que me sentí derrotado, no quería abandonar el plano terrenal, era lo único que conocía.

  - Mientras más tiempo estés presente en las vidas de los demás, más sufrimiento será para ellos. Si tú no te dejas ir, acabarán siendo ellos los que no te dejarán marcharte. Debes abandonar el plano terrenal, August.

- ¿Y que haré?- pregunté llorando - ni siquiera entiendo lo que sucede.

  - Tu eres el único conocedor de las respuestas que necesitas, solo tienes que encontrarlas en ti. Como recompensa por ser un alma blanca y noble en lo que respecta a los valores de el mundo donde vienes puedo concederte un deseo que te ayude en tu camino hacia el lugar que te corresponde.

  - ¿Un deseo?

  - Si, pero solo tendrás uno y debes tener cuidado con lo que pides y como lo formulas, si te arrepientes o cometes un error, no habrá vuelta atrás con todas las consecuencias que conlleve.

  - ¿Puedo pedir cualquier cosa?

  - Si, exactamente lo que desees. Pero debo advertirte de que solo podrás pedirlo al seguro de que tú elección es sabía.

  - Prometo hacerlo.

- ¿Cuál es entonces tu deseo?

- Aún no se que debería desear ¿Tendré otra oportunidad para pedirlo?

- Cuando vuelva a ser tu momento para ascender, estaré ahí para guiarte. Entonces, podrás pedirme lo que quieras.

- ¿Eres Dios? ¿Qué eres exactamente?

- Yo no soy Dios, soy algo más allá de un concepto, es por eso que los humanos no podéis acercaros a entender mi naturaleza. Soy todo lo que sabes que existe y conoces, lo que no sabes que existe ni conoces. Todo lo que comprendes y lo que no comprendes soy yo.

- ¿Pero eso no es Dios? ¿Eres más que Dios?

- Como ya te he dicho, pequeño humano, soy todo lo que puedas imaginar y al mismo tiempo, nada de lo que imagines. Suerte en tu viaje, August.

Desapareció y con él la luz de la habitación. Aquello me hizo sentir como si algo me faltara, por primera vez me sentí vacío.
Acababa de preguntarme lo que sentía Jason, que estaba justamente en la planta de abajo.
  

 

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