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sábado, 28 de marzo de 2020

Lonesome Town - Introducción

Me llamo August Orton, me gustan los comics, montar en bicicleta, los juegos de mesa, ir al cine, escribir y los videojuegos. Las acampadas eran mi cosa favorita en el mundo, todos los veranos mis padres y yo encendiamos una fogata por la noche para derretir nubes y cantabamos una canción o contabamos historias de miedo.


Como veis, no soy especial, me gustan las mismas cosas que le gustarían a cualquier adolescente en los años 80, solo hay una cosa que me diferencia de otros chicos y es que yo tendre 14 años para siempre.

El verano del 84, un día como cualquier otro morí y aun ahora, no existo como la persona que era.


Vivía en Culvert, tal vez no os suene porque era un pueblucho en el ojete de Estados Unidos en el que nunca había pasado nada suficientemente relevante como para salir en un noticiero que no fuese el local.

Era tan insignificante que tampoco tenía cabida en los mapas ni los libros de historia, como si se tratase de un recuerdo que todos querían olvidar.

No llegaba ni a los 3.000 habitantes, todos nos conocíamos, aunque fuera solo de vista, eso es lo malo de los pueblos, nunca hay intimidad.


Era tan feo que parecía una broma de mal gusto, estaba lleno de suciedad y gente cateta y anticuada y por si fuera poco todo estaba tan viejo que daba pena.

Pero a mí me gustaba, a veces te alegrabas de vivir allí y sin embargo otras deseabas poder irte lo antes posible.

Recuerdo que en los vecindarios las aceras tenían baldosas rotas, había postes caídos y patios delanteros de casas llenos de bartulos y chatarra y como te alejaras un poco lo único que veías era campo, bosque y granjas.


Se que hay muchos que veneran la tranquilidad de un pueblo apartado, pero yo hubiera matado por vivir en la ciudad y no en un sitio tan aburrido que sólo captaba la emisión de tres canales de televisión.

También tenía sus cosas buenas, por ejemplo que por la carretera pasaban muy pocos coches y podíamos cruzar sin mirar, jugar o ir en bicicleta o había ríos y lagos donde podíamos ir a buscar sapos.


Incluso teníamos nuestras propias fiestas del pueblo, eran un auténtico espectáculo, en ellas había competiciones que iban desde el concurso de escupitajos, hasta coger con la boca patas de cerdo crudas sumergiendo la cabeza en un balde lleno de agua.

Pero también estaban: montar en toro mecánico, concurso de comer mazorcas, lanzamiento de herraduras, persecución de gorrinos engrasados y tiro al blanco entre otras muchas.

Y cuando no había fiestas, aun así todos los domingos, en la iglesia del pueblo se hacía una misa para cantar, era muy divertido.


Pero lo mejor de lo mejor era el local de recreativos, la bolera, la pista de patinaje del restaurante más famoso del pueblo y un pequeño cine construido en el 47 que se caía a pedazos, aunque de ir tantas veces a los mismos lugares uno se acababa cansando.

Pero a medida que os vaya contando cómo morí os haréis mucho más a la idea de como es mi pueblo. 


Todavía recuerdo el día que marcaría el principio de mi final, hasta entonces solo tengo vagos recuerdos.

No era muy distinto a los demás, fui al instituto en bicicleta como todos los días, la deje aparcada, subí las escaleras de la puerta principal y caminé solo por los pasillos hacia el baño fijándome en la ropa que había traído la gente, sus peinados y de lo que estaban hablando.


Frank Cooperson pasó por mi lado, para vosotros ese nombre no significara nada, pero era el guaperas de mi insti. Tenía una melena de pelo castaño claro debajo de la mandíbula, siempre peinada con espray para el pelo, cejas largas y gruesas, ojos color miel y una sonrisa perfecta. Creedme que cualquiera hubiera matado por ser él y yo no era la excepción.

Los profesores le querían, todas las chicas estaban por él, sacaba buenas notas y aspiraba a ser un campeón del baseball

Antes de que me adelantase le salude por su nombre, el me sonrió y levantó la mano. Ahora se que si yo no lo hubiera hecho él nunca hubiera reparado en mí y después de esa breve interacción seguramente se habría olvidado de mí por completo.


Seguí observandole, llevaba su bomber de cuero con un bordado en la espalda de Bugs Bunny junto a la frase ¿Que hay de nuevo viejo? y escondido detrás de su espalda un ramo de margaritas para su chica, Megan.

Ella y yo nunca habíamos hablado, creo que para entonces tampoco sabía de mi existencia. Era muy guapa, con el pelo ondulado y castaño, piel muy pálida, ojos celestes, nariz chata, las paletas separadas y cejas finas pintadas con lápiz. Frank le entregó el ramo y ella le dio un abrazo y un beso en la mejilla, después empezaron a hablar, no sé de qué pero a él lo interrumpian todo el rato con saludos y apretones de manos.


No podía no envidiarles, yo también quería ser así de afortunado. Finalmente llegué al baño y di tres toques en la puerta del último cubículo. La llamaban el "Paseo de la fama" y allí los chicos escribían con rotulador en las paredes y en la puerta rumores, insultos, motes, hazañas y demás desde que mis padres estaban en el instituto. El baño de las chicas también tenía el suyo propio pero solo podían leerlo ellas.

Yo tenia algunas menciones honorificas, pero no eran muy positivas, en una de ellas alguien me habia dibujado con un pene gigante en la boca y habia escrito abajo "El marica os la chupa por 25 centavos" y el resto eran del mismo estilo.


- Ya salgo, espera - me contestó Jason antes de abrir la puerta del cubículo.


Era mi único amigo en todo el pueblo, se que estaréis cansados de escuchar historias clichés sobre chicos perdedores y marginados, a mi tambien me hubiera gustado contaros otra cosa.


Era pelirrojo, de esos que tienen el pelo naranja, más o menos por los hombros, ojos azules, pecas por todo el cuerpo, la piel blanquísima y las mejillas un poco quemadas del sol.

Os prometo que aunque digan que los pelirrojos son feos el era muy atractivo, al menos para mí. Tenia ojos rasgados, labios grandes y rojos mandíbulas cuadradas y los pómulos muy pronunciados, como los modelos.


Siempre llevaba ropa ancha y colorida, justo ese dia tenia puesta una chaqueta vaquera con el cuello marron de pana de cuando Marlboro aparte de hacer cigarrillos fabricaba ropa.


De pronto vi entrar a los Fumigadores. Os preguntaréis quienes eran, imaginaros a 3 tipos con la cabeza rapada y un un tío de 2 metros yendo a "cazar" víctimas para sus burlas y acosos. Eran neonazis o algo así, creo que cuando se rapaban el pelo se les llamaba skinheads.

Siempre iban por ahí con sus bates, se hacían llamar así porque decían que limpiaban el pueblo...


Aperte del nombre de su banda todos tenían motes, los llevaban pintados en la espalda de sus chaquetas. Bast era "Eagle" , Alex  "Skull", Andrew era "Hammer" y por ultimo Bradley era "Crackhead".

Le llamaban cabeza hueca porque apenas hablaba, siempre se quedaba solamente mirando sin expresión y era lento de gestos y reflejos.


Era el hermano mayor de Frank, pero iba a la misma clase que Jason porque los Fumigadores habían repetido 3 cursos por no estudiar o hacer pellas fumando en el baño junto al ventanal, deberían de estar en doceavo grado.


Brad se parecía un poco a Frank, tampoco mucho porque sus cejas casi se unían en el centro y tenía la nariz pequeña y respingada hacia arriba, una cara muy infantil para su edad y el labio superior muy fino.

Era raro, se parecía a esos niños que nacen con problemas porque sus madres beben embarazadas de ellos.


Intenté esconderme en el baño pero ya me habían visto. Jason volvió a cerrar la puerta e intento no hacer ruido para que no supiesen que estaba ahi.



  - ¿Creías que te ibas a escapar mariquita?- me pregunto Bast empujándome a un cubículo. Era el cabecilla del grupo, el resto eran solo sus perros.



  - Cabeza hueca, cierra la puerta- le dijo Alex a Bradley. 



Bast me puso contra la pared y comenzó a orinar en el váter, trató de convencer a los demás de que lo hicieran pero Bradley se negó.



  - ¿Que pasa tío?- preguntó Alex 



  - Es asqueroso, no quiero hacerlo- se seguía negando.



  - ¡No seas rajado, Brad!



Consiguieron convencerlo finalmente, cuando escuché la cremallera de sus pantalones cerrarse una mano  me agarró con fuerza el pelo de la nuca y sin saber cómo ya tenía la cara metida dentro del váter.

Escuché risas y cosas que no podía entender porque alguien tiró de la cisterna mientras mi cabeza aún seguía dentro.

Cuando me soltaron y salieron del baño riendose oí una puerta abrirse y al girarme Jason estaba detrás de mí, con el rollo de papel higienico para que me secase.



  - Será mejor que te laves la cara y te quites la ropa, te dejo mi chaqueta si quieres.



Tuve que quitarme la camisa y el chaleco y meterlos en una bolsa de basura vacía de una de las papeleras. Me froté la cara y el pelo con jabón todo lo que pude pero iba a llegar tarde a clase y limpie mis gafas con papel.


Cuando entré todos se rieron porque tenía el pelo mojado, sabían que cuando alguien entraba con el pelo así le habían metido la cabeza en el váter, si os lo preguntáis, no era la primera vez que me sucedía, así que no tenia muchos amigos como imaginaréis. Siempre que hablaba era con los de un curso por encima del mío.

 

No recuerdo mucho de lo que hice ese día en el instituto, solo que estaba deseando llegar a casa para cambiarme porque la chaqueta de Jason era demasiado grande. Después de almorzar en la cafetería, Jason y yo fuimos juntos en bicicleta al videoclub para alquilar una película.

Justo al entrar se encontró una moneda y Jason la metió en la máquina recreativa que tenían en la entrada para jugar pero perdió la partida porque le distraje.



- Mira eso- susurre.



 - ¡Maldición!- exclamó mientras miraba en la dirección que yo señalaba.



Kurt acababa de entrar a la tienda. Tratamos de mirarle de manera disimulada desde lejos mientras se adentraba en un pasillo.



  - Es Kurt - le dije a sabiendas de que los dos estábamos colados por el. 



Corrimos al pasillo de enfrente para mirarlo desde los huecos de la estantería. Recuerdo que estaba sosteniendo una película y hablando con sus amigos para ver si la elegían.

Era mucho mas guapo que Frank, tenia el rubio con los ojos verdes, ademas era de los mayores, estaba en onceavo grado.

De pronto echó una mirada a la estantería para volver a colocarla y nosotros caminamos rápidamente para no ser vistos y pasamos a observarle desde el pasillo consecutivo, nuevamente a lo lejos mientras ojeabamos unas revistas.

Finalmente escogieron una película y empezaron a caminar exactamente en nuestra dirección. Iban a irse pero Kurt se dio la vuelta y se paró justo al lado de Jason y cogió una revista rozándole un poco el brazo.



  - ¡Eh!- exclamó- ¿Habéis visto esto?



  Uno de sus amigos se acerco a ojearla sin mucho afán y la dejó donde estaba, colocando el brazo hombro para que caminarán rápido. 



  - Es muy cara- le dijo- seguro que la rebajan.



Me dio tiempo a ver la película que llevaban, era justo la que íbamos a elegir.



  - ¡Mierda!- se llevan la que queríamos.



  - ¿Has visto? ¡Kurt me ha rozado el brazo!



  - Estaba a menos de un metro de tí.



  - Nunca lo había visto tan de cerca.



  - Si, es muy guapo, oye ¿Quieres que busque otra película mientras tú miras?



  - Vale.



Caminé en dirección a la puerta para echar un vistazo a la sección de películas de acción cuando escuché unas risas. Miré por el hueco de la estantería y vi a un amigo de Kurt pagando mientras los otros dos estaban abriendo y cerrando la puerta de cristal con el pie.



  - Otra vez ese friki, yo creo que te persigue- le dijo.



  - ¿Quién, el pelirrojo?- preguntó Kurt desinteresado.



  - Estará enamorado de ti o algo, está por todos lados.



  - ¿El marica no es el amigo?



  - Bueno, ese también está en todas partes.



  - Y a mi que me importa lo que hagan un par de mocosos frikis de octavo grado, venga vámonos ya que quiero ver la película.



- ¿Iremos a la fiesta de Jay mañana verdad?



- Claro, ira casi todo el mundo.


  

Después de eso se marcharon, pensé si debería decírselo a Jason pero no quería desilusionarlo. Me arrepientire toda la vida de este error. No se si alguna vez habéis tomado una decisión que desencadenó tanto que que os lleva a plantearos que pasaría si nunca la hubierais tomado, como sería todo. Esa esa una de esas decisiones pero yo no sabía que algo tan insignificante pudiera cambiar completamente el curso de dos vidas.


Salimos de la tienda y a Jason se le ocurrio hacer una carrera de bicicletas.



 - ¡El último pierde!- exclamó tomando la delantera.



  - ¡Eso es trampa!- me quejé tratando de alcanzarlo pedaleando rápido.



Recuerdo que mi pelo se ondeaba al aire y el viento me golpeaba las mejillas mientras descendía a toda velocidad por una cuesta, no era algo especial pero es algo que echo de menos de estar vivo y que daría lo que fuera por volver a tener.  Mi bicicleta era una Schiwinn Lil' Chick, azul eléctrica con llantas blancas, era una bicicleta para niñas pero mis padres no podían permitirse comprar una mejor hasta navidad.



- ¡Prepárate para perder!- me gritó Jason desde la lejanía.



- ¡Ni lo sueñes!- contestó desviándose para tomar un atajo.



Pasó por la puerta de la iglesia, donde se escuchaba al señor Brown, el párroco, tocar el piano desde la puerta, después, por un muro lleno de pintadas donde estaban Los Fumigadores.



- ¡Vaya bici nena!- exclamó Andrew.



Les miré de soslayo con una mueca de incomodidad y asco.



- ¡Corre, corre que te pilla el sida!- me gritó Bast desde lejos mientras Andrew hacía un gesto que simulaba el sexo oral.



Mi bicicleta siguió tomando la pendiente cuesta abajo. Alcance por fin a Jason, no pude adelantarlo pero yo no me rendía

Los cuervos sobrevolaban en bandada el cielo azul y despejado, el sol brillaba. ¡Tenía tantas ganas de que llegara el verano!



- ¡Gané!- celebró Jason cuando ya estaba por llegar a la puerta de mi casa, subió la bicicleta a la acera mientras yo aminoraba velocidad para bajarme y arrastrarla hasta el patio. De pronto escuche un golpe.



  - ¿Estás bien?- le pregunté al verlo en el suelo y justo cuando iba a levantarlo se me adelantó Jeffrey.



  - Vaya caída ¿Te duele?- preguntó viendo el codo raspado de Jason.



  - No, no es nada, solo es un raspón.



  - ¿Que ha pasado, has perdido el equilibrio?



  - La acera está rota y se atrancó la rueda.



  - Ahora que mi padre es el alcalde arreglará las aceras viejas, ya verás, pronto se podrá ir en bicicleta sin esquivar las baldosas rotas.



Lo ayudó a ponerse de pie y a levantar su bicicleta.



  - Gracias Jeff.



  - Por cierto ¿Como está tu padre?



  - Muy bien.



  - Seguramente nos veamos este domingo en la iglesia.



  - Puede.



  - ¿Al final vas a celebrar tu cumpleaños?



  - Tal vez, no estoy seguro.



  - ¿Cuantos cumples? 



  - 15.


  - Wow, venga anímate, para un día especial que tienes podrías invitar a todos tus amigos a una fiesta. Los eventos especiales hay que celebrarlos.


  - No lo creo.



  - ¿Por qué?



  - Nadie iría, no tengo muchos amigos.



  - Tonterías, a todos les gustan las fiestas.



  - Bueno, tenemos que entrar a casa- le corte arrastrando mi bicicleta 



  - Dale recuerdos a tu padre de mi parte.



  - ¡Descuida!



Llegamos a mi casa, mi madre tenía un sótano habilitado como si fuera una sala de estar. Ahi ponía la lavadora y guardabamos algunas cosas que ya no necesitábamos. Me iba al sótano cada vez que quería ver la tele o cuando iba a invitar a Jason porque mi habitación era muy pequeñas. Estuvimos toda la tarde jugando a Dragones y Mazmorras con unos dados que habiamos comprado el dia anterior en una tienda de comics.



©Bloodysaster, Lonesome Town

viernes, 27 de marzo de 2020

Capítulo 2 - La fiesta de Jay

Por suerte, Jason seguía conmigo en el recreo y regresábamos a casa juntos. No nos veíamos por las tardes, no solo por lo tensas que estaban las cosas sino porque teníamos los examenes finales y había que estudiar muchísimo.
Intentaba que todo estuviera bien con él pero solo había silencios incómodos y un trato distante, como si hubiéramos vuelto a ser desconocidos.
Había llegado el día y me temía que se enfadase aún mas conmigo, así que trate de arreglar un poco las cosas.

- Oye Jason, le pregunté a Frank y me dijo que no sabía que era tu cumpleaños- le comenté mientras ibamos de camino a casa después de clases.

- Ya, claro...¿Y la nota?

- Podría ser cualquiera, a lo mejor solo quieren felicitarte.

- ¡No me creo que seas tan inocente de defenderle! ¡Ha sido él!

- Le pedí a Jay que atrasara la fiesta un día, pero mañana vienen sus padres y no puede cambiarla.

- Si, claro, seguro que es por eso...

- ¿Ha pasado algo interesante hoy en clase?- quise romper la tensión.

- Hoy faltó el profe de mates y en historia no hicimos casi nada, vimos un vídeo de el holocausto y los Fumigadores dijeron que eso era mentira y los expulsaron- contestó tratando de aguantar la risa para permanecer serio y así demostrar su enfado.

- A nosotros también nos han puesto un vídeo, pero era una entrevista a chicos locos de un manicomio, me quedé dormido, como estoy en última fila no se dieron cuenta.

- Bueno ya he llegado a casa, pásatelo bien- se despidió fríamente.

Dejo la bicicleta tirada en mitad del jardín y entro por la puerta trasera sin mirarme a la cara.
A lo largo del día estuve intranquilo reflexionando sobre si realmente deberia ir o no a la fiesta de Jay, pense que de todas formas Jason estaría enfadado conmigo asi que me vestí y me prepare para ir. 
Cuando llegué, Jay me abrio la puerta pero vi la decoracion a medio poner y la casa vacia.

- ¿Que pasa?- pregunté extrañado.

- Al final no voy a poder celebrar la fiesta hoy, mis padres van a volver antes de lo previsto y bueno...- me abrazó y me dio una palmada en la espalda- otra vez sera tío...

- No pasa nada, está bien, bueno...Me ire entonces.

No podía sentirme mas culpable y egoísta que en ese momento. Fui a mi casa a buscar el regalo que tenia para Jason y espere a que abriese.


- ¿Qué quieres?


Le entregué el regalo cabizbajo con un nudo en la garganta.


- No sabía si lo ibas a querer después de lo que he hecho...


Jason suspiró y finalmente hizo un gesto para que entrase. 

- Venga, pasa- dijo poniendo los ojos en blanco.

Saludé a sus padres que acababan de volver del trabajo y los ayudé a poner la tarta sobre la mesa en el salón y a encender las velas.
Mientras le cantabamos, sopló las 15 velas una por una. Aplaudimos y acercamos los regalos para que pudiera abrirlos.



- Te va a gustar- le aseguré.


- ¿Qué es?- pregunto agitándolo.


- Ábrelo.



Rompió el papel y sonrió al ver el contenido, mostrándolo a sus padres.


- ¡Es el kit de cultivo de cristales! ¿Te acordaste de que lo quería? Hace mucho que te lo dije.


- Lo compré un poco después de que me lo dijeras y lo guardé para tu cumpleaños.


Jason me abrazó y ahí entendí que me había perdonado, pero eso no me quitó el cargo de conciencia.


- Este es mi regalo- le dijo su padre- adivina lo que es.


- ¿Monos marinos?- preguntó rompiendo el papel enseguida- ¡Gracias papá!


- Recuerda que no son un juguete y cuídalos bien.


- Los cuidaré bien, lo prometo.


- Este es el regalo de mamá.


Jason lo abrió muy emocionado.


- ¿El set de química? ¿Como lo has conseguido?


- Tu tía nos lo ha mandado, le encargué que lo comprase en una juguetería de la ciudad.


- ¡Gracias, mamá!


- Y espera a ver lo que te ha enviado Patrick desde Francia.

Su madre colocó un paquete pesado y enorme sobre la mesa. Jason recortó el sello con unas tijeras para guardarlo y abrió el paquete. Primero saco una postal de la torre Eiffel y le dio la vuelta, detras habia pegada una carta doblada. Tras desplegarla la leyó en voz alta:

 Querido Jason:

Seguro que disfrutas mucho del microscopio que te he regalado, mamá me dijo que hace tiempo que querías uno. Ha sido todo un engorro enviarlo a Estados Unidos pero espero que haya llegado el día de tu cumpleaños. 

Me gustaría haber podido estar ahí contigo pero imagino que estaras pasándolo muy bien con todos tus amigos en tu día especial.

Te prometo que para cuando cumplas 16 lo celebraremos juntos y nos iremos de viaje, se que nunca has salido del pueblo. Iremos a Hawaii o a dónde tú quieras. Ya estoy a punto de recorrer toda Europa de voluntariado y he visto sitios increibles que me encantaría enseñarte. 

Llámame para poder felicitarte en persona y saber cómo te va ¡Felicidades al mejor hermano del mundo!

- Patrick

Jason se levantó corriendo hacía el teléfono y llamó a Patrick. 

- Hola ¡Sí! ¡Está todo genial! Me va muy bien....¿Enserio? WOW ¡Claro que me gustó tu regalo, muchas gracias! ¡Yo también te echo de menos! Bueno...Te dejo, entiendo que estás ocupado ¡Disfruta de París! ¡Adiós! - le escuchaba decir desde el pasillo.

Volvió a acercarse a la mesa, cortamos la tarta, comimos un trozo cada uno y subimos a la habitación para hacer nacer a los monos.
Primero había que sacar la pecera de la caja, después echar el sobre para purificar y por último abrir el sobre de los huevos.

- ¿Por qué no eclosionan? - preguntó Jason- se supone que salen instantáneamente...

- A lo mejor hay que esperar unos días, en las instrucciones pone que hay que darles de comer 5 días después de que salgan de los huevos.

- Habrá que esperar a que nazcan- dijo decepcionado dejando el sobre de la comida junto al tanque.

- ¿Me avisarás cuando nazcan?

- Claro que sí, quiero mirarlos con el microscopio.

- ¿Y que vamos a hacer ahora?

- Vamos a fabricar cristales, elige un color, puedes quedarte con uno.

- ¿Enserio? 

- Si, claro, venga coje el que quieras.

Elegí el azul. Hicimos todo lo que ponía en las instrucciones, cuando llegó la noche me marché con mi cristal.
Tardaba unos días en acabar de crecer después de unas 6 horas ya se empezaban a ver cristalitos.
Lo puse sobre mi mesa de noche, encima del despertador para ver cuanto habría crecido cuando me levantase.
En cuanto sonó, a la mañana siguiente, cogí el cristal. No había crecido mucho, aún era pequeño y no le habían salido puntas afiladas como las fotos de la caja.
Cogí la bicicleta para ir al instituto y tuve la suerte de cruzarme con Jason.


- Hola - le dije pedaleando rápido para alcanzarle- ¿Como va tu cristal?


- Solo ha crecido un poco, casi nada. Hoy voy a ver cómo reaccionan los químicos de mi kit, por si después quieres venir a verlo.


- Vale, ¿Y tus monos?


- Aún no han eclosionado.


Aparcamos las bicicletas y entramos al instituto. Mientras iba por el pasillo comencé a escuchar la conversación de un pequeño grupo en la entrada. 
Hablaban sobre una fiesta, aquello me extrañó pero mucho más cuando al seguir avanzando había más personas hablando sobre ello.
Era la primera vez en mi vida que sentía rabia y odio por alguien. No era una sorpresa el hecho de que me habían mentido y si habían dado la fiesta sin mi, ni tampoco que la habían hecho precisamente el día del cumpleaños de Jason para que si invitaba a alguien, nadie fuese. 
Mi culpa solo hizo crecer, ahora no solo me sentía un egoísta, también un estúpido.
Frank apareció frente a mí, sacando cosas de su taquilla como si nada, cerró la puerta de la taquilla y se dio la vuelta para hablar con Jay.
Me separé del lado de Jason y me acerqué a ellos lleno de rabia, sin ni siquiera pensarlo dos veces.


- Parece que anoche si hubo una fiesta- le dije a Jay.


- Falsa alarma, mis padres no volvieron ese día. No te dije nada porque bueno, ya habías ido hasta mi casa para irte, no iba a marearte haciéndote ir dos veces- se excusó vagamente.


- Podrías haberme llamado.


- No tengo tu número y tampoco iba a presentarme en casa, no quería molestar a esas horas. Lo siento mucho.


- No me mientas.


- No te estoy mintiendo, es así.


- Jason tenía razón sobre ti, Frank- declaré, dirigiéndome a él.


- No te equivoques, amigo, yo no tengo nada que ver con lo que sea de lo que me estés acusando.

- Hiciste todo esto para reírte de mí y de Jason.

- Tonterías ¿Eso crees? Oye, ¿Porque no lo olvidamos?

- ¿Por qué has hecho? No te hagas el tonto, se que todo fue a propósito.

- Esta bien, tu ganas, era una novatada. Tampoco es para tanto, solo estábamos bromeando...

- Lo que nos has hecho ha sido cruel.

- Era una broma pesada, nada más, tal vez se nos haya ido un poco de las manos.

No supe que responder a eso. Casi soy yo quién le pide disculpas a él por ofenderme por lo que me había hecho, pero apareció Jason y le plantó cara.

- ¿Te parece bonito meterte con los que no son de tu curso?- le preguntó enfadado.

- Ya se lo he explicado, no he metido con nadie- contesto tajante- solo ha sido un malentendido.

- Engañarás a otros pero yo sé cómo eres.

Frank sonrió y levantó una ceja.

- Lo que sea, tenemos clase ahora- contesto con desdén cuando oyó el timbre- nos vemos.

Se marchó sin mostrar ningún atisbo de remordimiento. Creía que pediría disculpas, se arrepentiría o algo, pero no. Siguió su vida como si nada hubiera pasado.
No recuerdo sufrir mucho por eso, mi madre me dijo que me lo tomase como una lección que el universo me había dado por lo que le había hecho a Jason. No decía que me lo mereciera, pero era una cuestión de causa-efecto.
Para el lunes de la semana siguiente, ya era cosa del pasado. Recuerdo que Jason y yo comimos en la cafetería y salimos juntos del instituto. 
Nos habíamos encontrado un carro de compra junto a los contenedores, le faltaba una rueda pero a Jason se le ocurrió que era buena idea meterme dentro y empujarlo por la pendiente subiéndose atrás.
Entre el metal y el chirrido por la rueda que faltaba me iban a explotar los oídos, pero era como montar en minikart. Cuando llegó al final de la cuesta frenó con una alcantarilla y salí disparado pegándome con las barras de metal en la frente.

- ¿Estás bien?- preguntó Jason.

- Si, si, estoy bien.

Jason me arrastró dentro del carro hasta la tienda del señor Holligan. Estaba llena de baratijas, la gente iba ahí a empeñar cosas que ya no quería y a veces tenían cosas guays. La gente nos iba mirando por la calle, Jason estaba un poco loco, pero me lo pasaba muy bien con él, realmente no me importaba lo que pensaban.
Me bajé del carro y entré con él. 

- Buenas tardes señor Holligan- le saludamos.

- Buenas tardes chicos ¿Que tal el instituto?

- Muy bien- contestamos a la vez.

- ¿Y tu padre, Jason? Como le va con la tienda.

- Muy bien, últimamente vendemos mucho.

- Eso es, tú sigue ayudando a tu padre, aprovechalo ahora que mientras más mayor seas menos lo vas a poder ver.

- ¿Usted cómo está?- le pregunté 

- Bueno, ayer no gane ni un centavo pero me han traído cosas que os pueden gustar. Id a echar un vistazo.

- Vale- conteste frotándome la frente.

- ¿Qué te pasa? ¿Te has dado un golpe?

- Si, con un carro de hierro.

- ¡Uf! ¡Espero que no te salga un chichón!

- ¡Ojalá no, que asco! Me da grima solo pensarlo.

- Bueno, daros una vuelta y ahora me decís si habéis visto algo.

Empezamos a ojear la tienda detenidamente.
Kurt estaba allí, está vez solo, mirando una caja que tenía comics que llevaban tiempo sin venderse solo por 15 centavos ¿Podéis creeroslo? No era casi nada.
Jason se empezó a poner rojo, no quería acercarse a dónde estaba él así que miramos en otro pasillo. Justo en una estantería vio algo que le iluminó los ojos, eran unos patines de cuatro ruedas.
Jason los levantó y miró el precio, enseguida los dejó donde estaban.


- ¿Que pasa?- le pregunté.


- No me llegan los ahorros para comprarlos.


- ¿Por qué no pediste unos patines para tu cumpleaños?


- Es que en el Devenson's Burger tienen pista de patinaje y puedo patinar gratis y el microscopio me hacía mucha ilusión Hablando de cumpleaños ¿Que crees que te van a regalar?

- Hace tiempo que quiero una cámara de fotos, pero no sé si me la compraran.

En ese instante Kurt apareció en nuestro pasillo y comenzó a mirar una caja con una colección completa de figuras de porcelana. En ese momento, por la tensión me entró la risa floja.
Kurt me miró de reojo con cara de pocos amigos y soltó la caja marchándose de la tienda.


- ¡Pero que haces, tonto!- exclamó Jason- ¿Que hay de eso de pasar desapercibidos?


- Lo siento, me estaba poniendo nervioso- me disculpé, pero no paraba de reírme.


- ¡Para ya!- me dijo riéndose el también y golpeando mi brazo.

- ¡Ay no! ¡Me haces daño, para!- dije tratando de agarrarle el brazo para defenderme.


En esto apareció Gertrude, era una señora mayor pero no de las amables, sino de las que se pasaba el día mirando que hacían los chicos para luego quejarse a sus padres, fuera lo que fuera.
Me callé al instante y me quedé serio mirando a Jason. En una forma de no establecer contacto visual con ella cogí la caja que había soltado Kurt y la ojeé un poco.
La mujer me miraba con un gesto de asco negando con la cabeza.


- Buenas tardes, Gertrude - le dije, entendiendo que el problema tal vez era que había notado que me estaba haciendo el distraído para no saludarla.


- Buenas- dijo Jason después de mí volviendo a cojer los patines.


- ¿Estás buscando algo para tu madre?- me preguntó señalando la caja.

 
- No...


- ¿Y eso?


- No...Yo solo lo estaba mirando- lo solté donde estaba y sonreí mirando otras cosas en el mismo estante. Entonces me di cuenta de que estaba fijándose en el hecho de que era amanerado.


- Esto son cosas para chicas- cogió la caja ella y saco sus gafas para leerla.


- Solo estaba mirando, tampoco es que fuera a comprarlo.


- Ajam...


- Oiga - le dijo Jason- ¿Y a usted que le importa?


- ¿No sabes que es de mala educación contestar a los mayores?


- También meterse en asuntos que no nos conciernen- me defendí yo también.


- Le voy a decir a tu padre que eres un grosero- acto seguido, me miró de arriba a abajo arrugando los ojos- y de ti que te le estás yendo por el mal camino.


Se marchó muy indignada, sin mirar nada. No entendí porque había entrado a la tienda en un primer lugar.


- ¿Crees que nos la cargaremos después de esto?


- Que va, hombre. Es ella la que nos ha venido a molestar, todo el mundo sabe cómo es.


No fue así, Jason me había invitado a su casa y nada más llegar su padre se lo llevó al salón muy enfadado. 


 - ¿Te parece bien contestarle a los ancianos, Jason?- le dijo.


- ¡Estaba molestándonos a mi y a August!


- No me rebatas, por mucho que tengas razones para contestarle no tienes que hacerlo. Si esa señora es una metomentodo es cosa suya, pero tú no tienes que estar en boca de los demás por grosero.


- ¡Ni siquiera fui grosero! ¡No le dije nada!


- Ve a su casa y le pedís disculpas, no voy a rebatir nada. Que no se pueda quejar de nada, que luego va corriendo la voz por todo el pueblo.


- ¡Pero papá! ¡Empezó ella!


- Me da igual que tengas la razon, como me rebatas más te dejo sin televisión. 


Jason se enfado muchisimo.



- Le hare una pastel de disculpa- dijo antes de salir del salon. De pronto me llevo a la cocina agarrando mi hombro y me sonrio con malicia.


- ¿Que estas tramando?


- ¿Y si le metemos laxantes en el pastel?- susurro a mi oido.


- ¿No se dara cuenta?


- ¡Seguro que no! Trae tres pastillas, se va a cagar.


Me mando a por los laxantes al baño, donde guardaban todos los medicamentos,  mientras empezaba a hacer el pastel. Traje solo dos pastillas y Jason las pico en polvo y las añadio a la mezcla.

Despues de 35 minutos ya estaba horneado, decorado y listo.  No era muy grande, era practicamente una mini tarta asi que no fue dificil transportarla, como era Jason quien la llevaba pegue al timbre.
Gertrude, primero miro por la mirilla, escuchamos como abria dos cerrojos antes de la puerta.


- Anda...¿Venis los dos a pedir perdon?- pregunto con un tono cinico.

- Te he hecho un pastel de disculpa.


Gertrude lo tomo, abandonando ese cinismo de golpe, como si el no esperarse ese acontecimiento la hubiera hecho darse cuenta de su actitud errada.
Cogió un pedazo con las manos y le dio mordisco ahí mismo y de pronto sonrió.

- No sois malos chicos al final- nos dijo- está muy buena, como se nota que tu madre es repostera.

- Gracias, me alegro de que me guste- dijo Jason con cara de no haber roto un plato- tenga un buen día, Gertrude.


- ¡Adiós chicos, tened cuidado!- se despidió antes de cerrar la puerta.


Como ya esperareis volvi a casa de Jason y nos metimos en la habitación para poder reírnos de nuestra travesura.


- ¡Vaya diarrea se va a pillar la vieja!- dijo mientras se encendía un cigarrillo.


- No deberíamos haberle puesto tantas pastillas.


- Ya está hecho...- le dio una calada al cigarrillo y me lo acercó a la boca.


- ¡Puaj!- le retiré la cara con asco y le empujé el brazo- ¡Quita eso sabes que no soporto el humo.


- ¿No querías tener la voz más grave?- preguntó intentando agravar la voz.


- Muy gracioso...


De pronto pegaron al timbre, el corazón nos dió un vuelco porque sabíamos de sobra que si era Gertrude nos esperaba un castigo. Escuchamos la puerta abrirse y el padre de Jason saludar.

  - ¡Su hijo es un sinvergüenza!

 Bajamos al rellano de las escaleras para ver la escena. No podíamos aguantar la risa viendo como Gertrude, con rabia gritaba levantando y agitando su puño en el aire:

  -¡Míralos como se ríen! ¡Niñatos!

  - ¡Pero bueno! ¿Pero como se atreve a insultar de esa forma a mi hijo y su amigo? ¡Debería darle vergüenza! ¡Una mujer adulta gritando barbaridades a unos pobres niños..! ¡Delante del padre de uno de ellos!

  - ¿Pobres? No sabe usted bien lo que dice...¡Ha sido probar su tarta y pasarme media hora en el baño!

  - Mire, mi hijo no haría algo así. El no se mete en problemas, no es conflictivo al contrario que usted. Si lo he mandado a pedir disculpas es para que se prive de comentarios. Si no tiene pruebas no la voy a creer.


  - ¡Las tengo! ¡Y usted lo va a ver!¡Pruébelo si no me cree!


 Nuestras sonrisas se desvanecieron al momento hasta que vieron como Gertrude sacaba un recipiente con un trozo de tarta.
Pero peores fueron nuestras caras al ver como se lo entregaba.

 El padre de Jason se dirigió a la cocina, abrió en recipiente y puso su contenido en un plato. Nada más probar la tarta, sintió unos fuertes retortijones y tuvo que correr hacia el baño.

Gertrude estaba esperabando impaciente su momento de gloria en el que por fin podría ver como castigaban a mi amigo.


  - ¡Jason! ¡Estas castigado! ¡Toda la semana sin salir!- gritó furioso al salir del baño.

Me sobresalté, nunca lo había visto enfadado de verdad, a Jason nunca le regañaban o al menos no delante mía.


- ¿Como se te ocurre, eh? Baja aquí ahora mismo.

Tuvo que bajar las escaleras, asustado y rojo de la vergüenza.


- ¿Por qué lo has hecho? ¿Me lo puedes explicar?


- Solo era una broma...- se excusó.


- Déjate de tonterías ¿Te parece que eso es algo con lo que bromear? No me mires con ojos de cordero degollado, ya deberías ser un poco más consciente de tus actos.

- Lo siento Gertrude...

- Lo que hay que aguantar...- dijo ella resoplando- te está bien empleado, que lo sepas. Y a tu amigo espero que también le caiga una reprimenda.

- El no ha tenido nada que ver, lo he hecho todo yo solo.

- Disculpe a mi hijo, solo es un niño, no piensa lo que hace.

- Como usted mismo ha dicho, ya debería.

Se marchó muy indignada. Lo pasé muy mal, si bien es cierto que yo no tuve castigo porque el quiso cubrirme le echaba mucho de menos. 
Al menos lo habían castigado solo una semana sin salir y no le habían prohibido ver la tele. 
En cuanto salió volví a su casa, me gustaba más estar allí que en la mía, porque siempre estaba mi madre. En la suya al menos la mayoría del tiempo estaba solo y podíamos hacer ruido.


- ¿Por qué faltaste ayer a clase?- me preguntó Jason.

- Me dolía un poco el estómago.

- ¡Siempre que faltas pasa algo interesante!

- ¡Demonios! ¿Que pasó ayer?

- Al hermano de Jay le encontraron marihuana en la mochila, la estaba vendiendo en el instituto y se lo han llevado arrestado.

- ¿Enserio? 

- Si, lo han metido en un reformatorio.

- ¿En un reformatorio? ¡Caray, si eso es como una cárcel pero de niños!

- ¡Ya ves! 

Jason se encendió un cigarrillo y fue a abrir la ventana. 

  - ¡Que ganas de que sean las vacaciones!- exclamó 
  
  - Yo también quiero que llegen- me lamenté suspirando.

- ¿Como te han salido los exámenes?

- ¡Fatal! Seguro que tengo que repetirlos.

- ¿Tan mal?

- Por lo menos he suspendido dos...

Era un poco irónico ser el tipico empollón pero no ser bueno en los estudios, Jason tenía suerte de que todo se le daba bien.

- No te preocupes, será fácil pasar las pruebas- me tranquilizó.

 - Para ti es fácil, siempre sacas sobresaliente...

  - Bueno ya, pero seguro que cuando repitas los exámenes te lo ponen más fácil.

- Dios te oiga...

- ¿Has visto mis monos? Se me olvidó  decirte que ya han salido de los huevos y los cristales ya han crecido.

Fui a mirar la pecera desde cerca. Eran minúsculos, como gambas en miniatura.

- ¡Qué raros, no me los esperaba así!

- Al microscopio son todavía más raros. 

- ¿Que se supone que son en realidad?

- Artemias salinas, son crustáceos. He leído que entran en criptobiosis, es como un estado de suspensión en el que pueden estar hasta 2 años. Salen de ese estado al estar en contacto con el medio en el que pueden sobrevivir y sus huevos eclosionan.

- ¿Como sabes eso?

- Lo leí en mi libro sobre especies marinas.  Oye ¿Quieres que vayamos a la tienda de comics? Mi padre me ha dejado quedarme con las propinas del tarro de la tienda.

- Vale, vamos a dar una vuelta.


Nos hicimos unos sándwiches para merendar, por si nos entraba un poco de hambre.
Íbamos muy distraídos hablando por el camino, hasta que escucharon una voz alzarse y pasos de un grupo frente a nosotros.
Miramos al frente y vimos a los Fumigadores, tratamos de evitarlos y escapar de ellos pero ya nos habían visto y fue completamente inútil.

- ¡Pero bueno! ¿A donde vais con tanta prisa?- exclamó Bast y nos corto el paso junto con los demás.

- ¿Llegais tarde a algún lado?- preguntó Bast.

Lo primero en lo que me fijé es si llevaban bates, hoy por suerte no los traían.
Tragamos saliva e intentamos no hacer mucho contacto visual con ellos, no sabía si los habían vuelto a llevar al aula de castigo por fumar o hacer alguna trastada porque de ser así se iban a desquitar de la peor manera con nosotros y hasta una mirada podría ser fatal.

Una vez Alexander le partio los dientes a Marvin, un chico de mi curso contra un bordillo a la salida de la escuela, simplemente porque Andrew decía que los había mirado mal, ahora todos lo llamaban "Marv el mellado"

Otra vez, Bast le dio tantos puñetazos en la boca con sus anillos de hierro a Tommy por chivarse de una de sus trastadas a un profesor que le hizo sangrar las encías.

A mí también me habían hecho cosas horribles, por ejemplo vaciarme la mochila en un charco un día lluvioso y pisarme todos los libros y los deberes, pero eso no era nada.

Otro le conté  al profesor que estaban fumando en el baño y los llevaron al director. Me esperaron a la salida y Alexander uso una brida para engacharme los arcos de los brackets entre si y sujetarlos al guardabarros de un coche. Tuve que arrancarlos para poder salir.

Aún así, esto es solo era un breve resumen que no recoge ni siquiera sus peores jugadas. Ni los mismísimos profesores se atrevían muchas veces con ellos. 

Eran unos animales y como todos les teníamos miedo no le contábamos nada a nuestros padres por miedo de empeorar las cosas.

  
- No- contestó Jason.

- ¿Y tu, mariquita?- preguntó Andrew agachándose a mi altura- ¿Le ganastes la carrera al sida con tu bici de niña el otro día?

Le miré cabizbajo, no solía responder a sus burlas. 
Jason tampoco sabía que hacer ante la situación.

- ¿Y que hay de ti, rarito?- preguntó Alexander- ¿Lo de juntarte con August es porque también eres marica?

- Tampoco te metas en su intimidad, es cosa suya si les gusta darse por el culo- dijo Bast.

Comenzaron a reírse y pararon en seco. Andrew me agarró del pelo cogote con fuerza y me acercó a él, sacudiendo violentamente mi cabeza.
Le miré directamente a los ojos e inmediatamente le esquive la mirada.

- ¿Tienes algo para mí greñitas?- preguntó apretando sus dientes pequeños y afilados, como si tuviera la boca llena de colmillos.

Me queje del dolor, pero mientras más lo hacía más fuerte me tiraba del pelo.

- ¡Te doy lo que quieras pero suéltame…!- exclamé atemorizado.

Cuando lo hizo le entregué la mochila para que no me hiciera más daño, pero me la arrancó de las manos y me empujó al suelo haciéndome caer de boca contra el asfalto.
Todos se acercaron a rebuscar el contenido.
Bast se guardó el dinero de mi cartera y me la lanzó en la cara. Sacó mi brick de zumo de frutas y se lo entregó a Andrew, mientras el sacaba mi sándwich.

- ¿Sándwich de lechuga? ¿Que clase de puta mierda es esta? ¿Quieres matarme de hambre?- preguntó furioso mientras lo arrojaba al suelo y lo aplastaba bajo sus botas militares.
Dejó caer la mochila y la apartó de una patada.

- ¡Te la vas a ganar!- le gritó Andrew cogiéndolo por los brazos junto con Alexander.

- ¡La próxima vez le dices a la puta de tu madre que te prepare un sandwitch mejor!- me gritó Bast en el oído propinándome una fuerte patada en el estómago.

Sus botas tenían las puntas reforzadas con metal y aquella patada me dolió tanto que empezé a llorar desconsoladamente mientras me dejaban caer al suelo.

- No llores, que aquí no te va a oír nadie ¡Y tu quietecito, zanahorio!

Me soltaron sobre el suelo y comenzaron a patearme con todas sus fuerzas, menos Bradley que era un mero espectador.
Me puse en posición fetal y me cubrí la cabeza,  pero no paraban de darme paradas con todas sus fuerzas.

- Ya se me han cansado las piernas- dijo Andrew y se tomó el zumo. Junto con el pararon los demás.

Me retorcí de dolor en el suelo, y continúe llorando en voz alta.
Jason había permanecido apartado de todo, también observando como un mero espectador sin decir una sola palabra y paralizado por el miedo.

- Y tú, más te vale sacar una caja de cigarrillos- le dijo Alexander- se que llevas una encima.

Jason la sacó de su mochila y se la entregó. Todos se metieron un cigarro a la boca.

- ¿Tienes fuego?

Jason les encendió a todos el cigarro y Andrew cerró la caja, retirándole el brazo en señal de que podía quedarsela está vez mientras  me arrojabq en envase vacío de mi zumo

- Como se os ocurra decir algo de esto os enteráis.

Se marcharon por donde habían venido. Jason me ayudó a levantarme y tuvo que llevarme a su casa.

- Deberías de contárselo a tu madre- me dijo dándome una bolsa con hielo para ponerme en el estómago.

- ¿Estás loco? Como hagamos eso la próxima vez nos matan a los dos.

- El problema es que nadie se atreve con ellos, la ley existe para algo.

- ¿Y qué sugieres? ¿Decírselo al sheriff?

- Es mejor idea que decírselo a los profesores o a tus padres.

- ¡Ni de broma! ¡Habrá represalias, se vengarán de nosotros, lo han dicho!

- No si los meten en un reformatorio como a Montgomery.

- ¿Y cuando salgan? Nos irán a buscar y nos darán una paliza, no van a tener nada que perder, es hasta peor.

Jason suspiró y se quedó pensativo mirando la televisión.

- ¿Por qué todos son tan malos con nosotros?- le pregunté.

- No lo sé, August.

- ¿Hay algo que está mal en mi? 

- No, no tienes nada mal.

- ¿Estás seguro?

- Son ellos los que están mal, este pueblo está podrido, no sufras más por eso.

Jason odiaba al pueblo, con todo su ser. Quería irse lejos, muy lejos. Me costaba creer que todos tuvieran un problema y yo fuera el que estaba bien, por mucho que me lo dijera creía que el problema tal vez era mío.
Debía de haber algo, una razón para que me odiasen, para que me tratasen así, algo más. No creía que fuera posible que tanto odio saliera así porque sí, sin justificación o lo que es lo mismo, no creía en la maldad.



©Bloodysaster, Lonesome Town

miércoles, 18 de marzo de 2020

Capítulo 1 - Big mistake

El dia siguiente al incidente en el videoclub estuve en casa de Jason despues del instituto para hacer los deberes juntos. Vivía en una casa humilde de dos plantas no muy lejos de mi vecindario. Me gustaba mucho su habitacion, tenia las paredes azules llenas de posters de bandas o famosos y recortes de revistas.

Nos sentamos y pusimos las mochilas sobre la cama, realmente no teníamos mucha tarea pero las distracciones hicieron que nos tomara un par de horas. 

Jason tenia un tocadiscos en su habitacion y algunos vinilos de grupos de rock, nos entretuvimos cantando, saltando en la cama e imitando que eramos una banda y tocábamos la guitarra o la batería. Cuando acabamos no sabiamos muy bien que hacer.

Estabamos en la cama tumbados y aburridos pero fuera hacia mucho calor y todo lo que se nos ocurria eran cosas que haciamos casi todos los dias.


- Escuche a Kurt decir que hoy Jay dara una fiesta en su casa- le dije, intentando convencerlo para ir.


- Ya me habia enterado, pero no nos han invitado- me respondió.


- Lo se...


- ¿Que pasa? ¿Quieres que nos colemos?


- ¿Podemos hacerlo?


- Claro que si, sera facil. 


- ¿Enserio?


- Si, entraremos por la puerta, entre tanta gente ni se daran cuenta de que estamos.


- ¿Y que pasa si nos ven y nos echan?


- No te preocupes, ya pensaremos algo. He oido que empieza a las seis, voy a ver que puedo ponerme porque ya son las cinco y media.


- Si, estaria bien.


Recuerdo que vestía una camisa de cuadros azules, remetida por unos pantalones negros anchos con un cinturón de cuero sintético que se había pelado con el tiempo pero que de no usarlo se me caerian los pantalones y mis zapatillas deportivas eran blancas y se notaban sucias y viejas.
Hubiera ido a cambiarme a casa pero eso era lo mejor que tenia, para ese momento no me planteaba que fuera mal vestido y me parecia perfectamente viable aparecer asi por casa de Jay.

Jason se puso unos vaqueros azules, unas Converse de lona negras, una camisa hawaiana azul oscura de flores neon y su gorra de camionero favorita con la frase "Yee Haw" que habia ganado en las fiestas del pueblo del año pasado por ser quien mas habia aguantado en el toro mecanico.


- ¿Qué te parece?- me pregunto- ¿Esta bien o me pongo otra cosa?


- Mola, esta muy guay- le dije. Yo nunca le mentia sobre lo que pensaba y el a mi tampoco, enserio le quedaba muy bien. Bueno, de hecho yo practicamente nunca mentia, alguna que otra mentira piadosa como todos pero era muy sincero.


Jason me sonrío y salio del cuarto.


- Hey, ¿Quieres peinarte, echarte perfume o algo?- me dijo desde el baño.


- Si, mejor.


Entre y lo vi frente al espejo cepillando su pelo y usando el rizador de pestañas de su madre. Se echo un poco de perfume y me dio el frasco.


- Toma, dicen que oler bien siempre causa buena impresion.


Me eche un poco de perfume en el cuello y se lo devolvi.


- ¿Quieres tambien esray de menta?


- ¡No, que asco, esa cosa sabe fatal! ¡No se como soportas el sabor!


- Estoy acostumbrado, es eso o que me castigue mi padre por fumar. Sera mejor que si piensas beber esta noche tambien te lo eches sino ten por seguro que tu madre te va a matar.


Lo guardo en un bolsillo de su camisa y me lanzo un tubo pequeño de pasta de dientes.


- Echate un poco en el dedo cuando acabe la fiesta y frotate los dientes y la lengua, despues te enjuagas la boca y listo.


Yo nunca mentia a mis padres, seria la primera vez que lo haria y eso me ponia un poco nervioso, pero habia una primera vez para todo. Era eso o que me castigasen y para mi ir era muy importante, por suerte Jason me cubriria en todo.

Me puse frente al espejo para peinarme y nada mas verme toda la ilusion que tenia se vino abajo. Si no me he descrito antes es porque estaba intentando atrasar este momento todo que podia pero la razon por la que admiraba tanto las vidas de otros era porque no me gustaba como era. 
En realidad no me gustaba mi aspecto, mi ropa, ni siquiera mi vida. No quiero que penseis que era un chico triste, era muy feliz ni que era un envidioso, yo me alegraba siempre por el bien ajeno incluso mas que por el mio pero eso no quitaba que deseara siempre lo que otros tenian.

Era muy pequeño para tener 13 años, media un metro cuarenta y cinco exactos y por mas que me media todas las veces que creia haber crecido al lado de la puerta, no habia ganado ni un centimetro.
Entendereis que tambien era muy canijo y pesaba muy poco, porque no me habia llegado la pubertad y no me habia desarrollado todavia.

Mi pelo era castaño oscuro a medio camino entre liso y ondulado por lo que nunca se veia bien y estaba cortado en una especie de mullet, porque era la unica manera de darle forma y mis cejas eran rectas, cortas y poco pobladas. 

Habia nacido con la mandibula de arriba hacia afuera y para correjirla tenia que llevar brackets y un aparato extra oral. Lo llamaban freno de caballo y no era mas bonito que su nombre. 
Se sujetaba con bandas a la cabeza, como unas gafas de natación y consistía en un hierro que se apoyaba en la hilera de mis dientes superiores por fuera de la boca.

Lo odiaba, casi tanto como mi ancha y chata nariz o las gafas de pasta negras pegadas a la mitad con cinta carrocera. Siempre se me resbalaban porque los cristales eran muy gruesos y pesaban mucho, ademas tenia la nariz corta por lo que tenia que hacer el gesto del dedo para subirlas todo el rato. Tenian tanto aumento que eran un par lupas y me hacian los ojos enormes, como los de un insecto. Todo el mundo las llamaba “de culo de vaso"

Sabia que todos tenian defectos, por ejemplo Jason tenia sobrepeso pero a veces creia que dios se habia cebado realmente conmigo, agradecia mucho todo lo que tenia, de veras. Por pensar que era un desgraciado a veces me sentia como si no estuviera valorando lo que tenia, pero podria haberme dado al menos unos ojos bonitos, una sonrisa, tampoco pedia ser guapo con un pelo liso como el de Jason para poder peinarlo me hubiera conformado.

Al final retome la ilusion, sentia un cosquilleo dentro de mi. Era la primera vez que iba a una fiesta y tambien la primera en la que me saltaba un poco las normas.

Os pondre en contexto, Jay era el chico mas popular de nuestro instituto y que te invitara a su fiesta significaba, por ende, no ser un rarito o un marginado. Por ello, para mi era un honor increíble estar alli y sentirme parte de eso, aunque supiese de sobra que no me habia invitado y que de no ser por mi amigo, nunca podria haberme colado. 

Estaba obsesionado con la popularidad, lo admito, ahora se que todos pasan por mi mismo lugar alguna vez, pero estaba ansioso de ser visto y aceptado por encima de todo.

Nada mas entrar estaba boquiabierto y podria vomitar de la emocion solo con ver las luces, la gente y escuchar la musica, creia que nunca viviria algo asi.
Habia una mesa con bebidas, Jason y yo nos servimos un vaso de algo, no se que era pero me lo bebi todo casi de un trago.
Vino casi todo el mundo, hasta Brittany Hofferman, se había vuelto gótica este año. Se veía bien, hasta Frank se lo estaba diciendo en una esquina cuando entramoa al salón.


- ¡Pero que haces, loco!- exclamo Jason- eso era tequilla, te vas a poner enfermo no puedes beber tan rapido.


- ¿Por que?- pregunte inocentemente.


- Porque se te sube muy rapido.


- Quiero emborracharme rapido...


- Ya hombre, pero no es plan de que vomites nada mas empezar, aun queda noche.


- ¿Como es estar borracho?


- Es...Pues...No lo se, creo que cada a uno le afecta de una manera pero, te hace capaz de cosas que no te atreverias a hacer.


Aquellas palabras se grabaron en mi cabeza, no de una buena forma. Creia que estar ebrio era casi como ser invencible y no podia esperar a sentirme asi.
A partir de ese instante, no me di cuenta de como ni cuando, pero pase a sentirlo. Era mejor de lo que hubiera podido imaginar, como si el tiempo se parase y no hubiera ninguna preocupacion, como si nada importara realmente y eso me dio tanta paz que creia estar en el cielo.
Recuerdo que Jason y yo bailamos, pero tambien recuerdo que habia un stand con un microfono, en medio del salon.


- ¿Y si subo ahi?- pregunte a Jason.


- Ni se te ocurra, hemos pasado desapercibidos, se dran cuenta de que nos colamos y nos echaran a patadas.



Aquel, ademas de no contarle a lo que oi en el videoclub, fue mi segundo grave error. En cuanto se distrajo sirviendose una copa desapareci de su vista.


- Probando, probando...Vale....¿Alguien quiere decir unas palabras para dar comienzo a la fiesta de verdad y despedir vuestros cursos?

 

Crei que esa era mi oportunidad de ser visto y corri a subir las escaleras chocandome con Frank al poner un pie en el primer peldaño. Iba con su chica, senti que la habia cagado, que habia caido de ese cielo por un momento y vuelto a la realidad.


- Tu primero- me dijo y retrocedio un paso.


- No, sal tu, disculpa.


- No pasa nada.


Frank subio con Megan al escenario y levanto su brazo agarrandola por la mano mientras tomaba el microfono.


- Hola soy Frank, de octavo, supongo que ya todos me conoceis y quiero daros a todos los presentes una noticia muy importante- se presento dirigiendose al publico, era increible como habia logrado captar la atencion de todos- ¿Meg, quieres ser mi chica?


Incluso se arrodillo para darle un anillo, como si le estuviera pidiendo matrimonio y se lo coloco en el dedo. Ella lloro de emocion y grito que si, rodeada de aplausos y vitoreos.


-A partir de hoy- anuncio levantandose- oficialmente Meg es mi chica y quiero que todos lo sepais porque estoy muy orgulloso de tenerla.


Una vez mi madre me dijo, que la forma de tener a alguien era haciendole creer que lo merecia todo, o convenciendolo de que no merecia nada, porque siempre aceptamos lo que creemos merecer. Esa frase vino a mi cabeza al verlos abrazarse en el escenario frente a todos. La habia leido en algun libro o la habia escuchado en una pelicula, realmente no lo se, pero de vez en cuando la recordaba.

Justo en ese instante, cuando cesaron los aplausos y ellos estaban en silencio, interprete que ya habian acabado y subi al escenario.


- ¡Pero bueno, aun no hemos acabado y tenemos compañia!- exlamo Frank.


Todos se rieron a carcajadas. Me parcate de lo que acababa de suceder y enseguida volvi a disculparme y me apresure a bajar de ahi.


- No, no te vayas, acercate- trato de convencerme.


Le hice caso y me puse a su lado,


- Esta aqui en el escenario conmigo...¿Cual es tu nombre?- acerco el microfono por muy poco tiempo a mi boca para que pudiera responder.


-August- respondi, pero el sonido se perdio.


- ¡Baja de ahi!- me grito Jason pero yo trate de ignorarlo.


- De acuerdo Angus.


- Es August- le corregi.


- Repitelo, no te oigo muy bien- volvio a acercar el microfono.


- August.


Esta vez si creo que pudo oirse mi nombre correcto.


- ¡Vale, estoy aqui en el escenario con mi gran amigo Austin!


De pronto comence a oir risas de fondo.


- ¿Tienes algo que decir?- me pregunto entregandome el microfono.


- Es August- volvi a corregirle.


Oi risas de nuevo, Frank cogio el microfono de nuevo y lo coloco sobre el soporte.


- Lo siento, me he confundido. No me suenas mucho ¿Te ha invitado Jay a sus otras fiestas?


- No...-me acerque timidamente al microfono- lo cierto es que es la primera a la que vengo.


- ¿La primera? ¿Habeis oido eso? ¡Es su primera fiesta! ¡Un aplauso para darle la enhorabuena!


Todos volvieron a reir y a aplaudir, incluso a darme la enhorabuena entre gritos.


- Gracias- le dije.


- ¿Y de que conoces a Jay? Esta claro que no estamos en el mismo curso. 


En ese momento palideci y no pude responder.


- ¿Que pasa? ¿Te comio la lengua el gato? Aqui todos queremos oirte ¿Verdad que si?


El publico grito afirmando mientras yo no podia delatarme.


- Bueno, no pasa nada- me dio una palmada en la espalda- yo tambien era timido antes y me costaba mucho hablar en publico.


- ¿De veras?- se me escapo la pregunta.


- ¡Si y mirame ahora! Le preguntaremos a Jay ¿Te parece?- me preguntó y antes de que pudiese responder sacó el microfono y se lo dió al público.


- No le he visto en mi vida- dijo Jay y se hizo el silencio, el microfono le fue regresado a Frank por el publico.


- Oh, ya se lo que pasa, eres un granuja y te has colado sin que te inviten. Y puedes decirlo, no sucedera nada.


- Si- admiti.


- ¿Vienes solo?


Jason me hacia gestos para que lo afirmase.


- No, vine con mi mejor amigo.


En ese momento se llevo las manos a la cabeza.


- ¿Quien es ese amigo tuyo?


- Jason.


- ¿Jason Steele? ¡Somos compañeros de clase! Vamos sube al escenario, colega.


Jason desaparecio entre la multitud y salio de la casa.


- Bueno, parece que los dos compartis lo timido. Eso de colarse no esta bien August, pero habeis tenido agallas y eso me ha ganado. ¿Que te pareceria que Jay os invitase a ti y a tu amigo a su proxima fiesta?


- Si, claro, me encantaría.


- Bueno, veremos que dice Jay al respecto.


- Que venga- grito desde el publico.


- ¡Que afortunado, August! Bueno, habias subido al escenario para decir algo, Meg y yo nos bajamos y te dejamos, queremos saber lo querias anunciar.



Cuando me vi solo en el escenario me di cuenta de que habia olvidado todo lo que tenia que decir. Intente improvisar, confiando en que saldria bien.


- Queria presentarme, pero ya lo ha hecho Frank por mi, tambien quiero dar gracias a Jay por invitarme a su siguiente fiesta.



Volvi a escuchar aplausos y risas. No entendia por que se reian, sentia que era parte de una broma de la que a la vez yo no era parte. Tardaria mucho en darme cuenta de lo que verdaderamente pasaba y todavia despues de muerto me seguire sintiendo muy tonto.

Baje del escenario y fui en busca de Jason en el jardin, estaba sentado en el borde de la acera fumandose un cigarrillo. Alguien me toco la espalda y al girarme vi que eran Frank y Jay.


- La fiesta sera el jueves de la semana que viene, puedes traer a tu amigo si quieres ¿Crees que podras venir?


- Si, claro.


- Vale tio, nos vemos- dijo Jay y me choco la mano antes de entrar de nuevo a casa.


- Nos vemos- les dije de vuelta y corri hacia Jason.


- ¡No te lo vas a creer!- le dije emocionado.


- Antes de que digas nada, ya lo se, se que nos han invitado pero no voy a ir y tu tampoco deberias.


- ¿Que pasa? Nos estan invitando a estar con ellos, es lo que siempre hemos querido.


- Es lo que tu querias.


- ¿No quieres formar parte...?


- Claro que quiero, pero no puedo, no somos como ellos y lo sabes.


- Si sigues pensando que somos unos raros no llegaremos a nada, es nuestra oportunidad.


- Nos han invitado para reirse de nosotros.


- Jay me chocho la mano y Frank dijo que le habia ganado.


- Porque Frank se lo pidio, si no, no lo hubiera hecho.


- ¿Por que lo odias tanto?


- Porque no entiendo como puedes admirar a una persona tan asquerosa, ha hecho todo esto para ilusionarte falsamente.


- No es asi.


- ¡Si es asi! Es un capullo, hazme caso y no vayas.



Jason apago el cigarro en el bordillo y se levanto para caminar conmigo a casa.


- ¿Ya nos vamos? - le pregunte.


- Yo no voy a quedarme, pero no quiero dejarte solo con ellos, asi que vamonos.


- ¿Estas celoso?- le pregunte siguiendolo al ver que se marchaba.


- No estoy celoso, te estoy protegiendo porque eres mi amigo.


- La fiesta es el viernes que viene.


- ¿Bromeas? Es mi cumpleaños.


- Querias una fiesta para tu cumpleaños, pero no la hacias porque creias que nadie iba a venir ¡Es justo tu dia de suerte!


- No, no es mi dia de suerte, no me puedo creer que te parezca bien ir a la fiesta de Jay en lugar de mi cumpleaños.


- Celebraremos tu cumpleaños.


- ¿Me estas cambiando por ellos? No sabian ni que existías.


- Te lo estoy diciendo, quiero que sea una oportunidad para los dos.


- Haz lo que quieras pero recuerda que tu amigo soy yo.


Jason se marcho, aquel seria mi tercer gran error, era la primera vez que nos peleabamos.
A la mañana siguiente desperte en casa, no recordaba como había llegado ni que habia pasado durante la noche tan solo estaba en mi cama, tumbado, con los ojos fijos en el techo.
Me sentia un poco culpable por lo que habia pasado con Jason pero creia que podria aun convencerlo de que lo mejor que podiamos hacer es ir a esa fiesta.

Me levante para vestirme, hize su cama y me fui a la cocina. Mi madre bendijo el desayuno antes de comer y se despidio de mi porque me marchaba al insitituto.

Cuando llegue note que me miraban mas de lo normal e incluso me saludaban al pasar. Nunca me habia sentido asi y confieso que me hubiera gustado que todos los dias fueran asi. A lo lejos, vi a Jason sacando los libros de su taquilla para irse a clase.


- Hola Jason- le salude.


- Hola- me dijo sin mucho afan y cerro la taquilla de un golpe, dandome la espalda para irse.


- ¿Que pasa?


- ¿Por que te importa tanto? - me pregunto enfadado mostrandome un papel en el que ponia "Feliz cumpleaños" que habia sacado de su taquilla - Ahora tienes un monton de amigos.


- ¿Crees que lo ha hecho Frank?


- ¿Quien sino? Sabe perfectamente que el jueves es mi cumpleaños.


- Se que estas enfadado por lo de anoche- le dije frenandolo- y lo siento, pero no creo que haya sido el.


- Ni siquiera sabes porque te estas disculpando, reconocelo, vas a ir de todas formas.


Me quede en silencio y el timbre sono.


- Tengo que irme, espero que te lo pases bien hasta el viernes.


Y ahi estaba yo, solo en mitad del pasillo creyendo que aquello era el fin y que lo habia tirado todo por la borda.

©Bloodysaster, Proyecto 1